Festejando 16 años de Tabor en el Santuario de Sión de la Región del Padre

SIÓN DEL PADRE, Silvia Losada. ¿Qué es lo que año tras año atrae nuevamente a tantas personas a la Fiesta de Sión, el último domingo del mes de febrero? No es una jornada de arranque clásica, ni la “presentación en publico” de los futuros novicios, ni un encuentro para compartir noticias ni un retiro de cuaresma – aunque sí hay algo de todo esto. Clima de festejo, encuentro, volver a verse después de las vacaciones de verano, bolsa de noticias y sobre todo agradecimiento, oración y fiesta de familia en torno al Santuario de Sión en Florencio Varela, Argentina.

El sol asomaba por los frondosos árboles y anunciaba que allí la familia de Schoenstatt se reunía para festejar y agradecer. Cada uno llegaba con su propia inquietud: saludar y acompañar a los Padres, conocer los novicios y postulantes, reencontrarse con amigos de otras provincias, pero siempre unidos en el amor al Dios de la Vida y a la Mater.

Los postulantes, futuros Padres de Schoenstatt, daban la bienvenida con mucho cariño y alegría, obsequiando una estampa con las manos de nuestro Padre Fundador sosteniendo el Cáliz, que tenía al dorso la oración por las vocaciones sacerdotales.

Se festejaba especialmente el Año Sacerdotal, juntamente con los 100 años de la ordenación sacerdotal del Padre Kentenich, el 8 de julio próximo. Cada comunidad quería acompañar en forma especial a SU Padre, aquel que guía los pasos del movimiento en su lugar o visita su provincia para apoyar y asesorar a las distintas ramas.

Las Hermanas de María dijeron ¡presente! y se las vio recorrer y saludar por todo el predio del Santuario.

¡Qué ganas de quedarse!

Cuando se llega a un Santuario de Schoenstatt, se experimenta la primera gracia que la Mater brinda a quienes la visitan: la del cobijamiento. En esta mañana especial, el sentimiento de los presentes se notaba en sus rostros. Nadie tenía prisa por irse. ¡Qué plenitud! ¡Qué ganas de quedarse!

Durante la homilía de la Santa Misa, el Padre Juan Pablo Catoggio, Superior Regional, habló sobre ese sentimiento de cobijo, propio del amor. El amor es hogar, y desde el Santuario la Mater ofrece ese hogar que tanta falta hace en estos tiempos.

Con María, Reina, construyamos una patria para todos

Acercándose la conmemoración del Bicentenario de la patria, el P. Juan Pablo propuso formar líderes que imiten al Padre José Kentenich, para imitar su santidad.

“Para ser jefes de un equipo hay que ser jefe de uno mismo, capitán de su propia alma”, dijo. Y continuó: “Hay que asumir la cruz que puede amargarnos o hacernos héroes”… “Un gran líder tiene conciencia de misión, porque nace de la conciencia de elección. El elegido tiene la misión y no tiene que tener miedo, porque Jesús está con él. Jesús y María, regálennos una Patria para todos”.

Nuevas vocaciones

El Padre Catoggio presentó luego a los 8 postulantes que ingresarán al nuevo curso: dos de Paraguay, dos de Tucumán, dos de San Isidro, uno de Córdoba y uno de Mendoza. Emocionó ver sus caras radiantes y expectantes. ¿Qué les tendrán preparado Jesús y María?

Que la Mater acompañe a estos nuevos elegidos, como lo harán las oraciones y capital de gracias de toda la familia.

Celebrar la vida en algún Santuario

Luego de compartir la Eucaristía, como en toda familia, llegó el momento de festejar la alegría. Hamburguesas, superranchos, tortas y helados fueron degustados por los presentes, sentados frente a mesas colocadas en el inmenso parque, donde la naturaleza desplegaba todo su verdor y el sol sonreía entre los árboles.

¡Qué bueno encontrarse con amigos, personas que no vemos hace mucho tiempo! Y aquí se hace realidad lo que repetimos los schoenstattianos: ¡Nos encontraremos siempre en algún Santuario!

Y justamente allí, un abrazo cariñoso, una sonrisa, una tristeza compartida, recuerda que Schoenstatt es familia de un Padre que sufrió mucho y que supo trasmitir su misión, su cruz y su victoria.

Luego de la bendición eucarística, reconfortados por un día extraordinario, cada uno volvió a su vida diaria.

A construir, desde su propio lugar, una patria para todos.

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