Cruzada de María 2010

Francisco Grondona. En pocos días, el 14 de enero, se dará comienzo a la cruzada de María 2010, la quinta desde que en 1999 se comenzó con esta iniciativa. Se trata de una gran peregrinación, la más larga de Sudamérica, que unirá el Santuario de Mendoza en La Puntilla con el Santuario de Bellavista en Santiago de Chile. 400 kilómetros y 16 días de caminata atravesando la Cordillera de los Andes, siguiendo el camino que alguna vez hizo el Ejercito Libertador, son lo que separan estos dos lugares, pero para los 120 participantes de este año esto no es un impedimento para lograrlo.

Esfuerzo físico y espiritual

Levantarse a las 5 de la mañana, armar el bolso, un desayuno rápido y simple, 25 kilómetros de caminata, un almuerzo que consiste en un pan, un huevo, un tomate y una papa y una misa diaria se podría decir que es parte de la rutina que vivirán estos jóvenes, pero sería quedarnos en lo superficial. No podemos quedarnos solamente en eso porque entonces convertiríamos la Cruzada de María es un desafío puramente físico mientras que en realidad se viven innumerables experiencias que hacen crecer y madurar la espiritualidad de todos los participantes. Desde luego que el cansancio, el hambre, el sueño y las ampollas, entre tantas otras cosas, afectan el rendimiento personal de cada uno, pero hay algo más grande que eso que logra que las fuerzas físicas queden relegadas en un segundo lugar, saber que todo el esfuerzo se hace por amor a María y su Hijo.”…si Tú estas al final por qué tardar en llegar, daré hoy un paso más…” decía una de las canciones que se entonaron en la caminata del 2007 y resume todo el sentido de la Cruzada.

Aunque las fuerzas de cada uno se agoten, hay una fuerza mayor que impulsa a seguir y llegar a la meta. La Cruzada de María se podría expresar como un gran capital de gracias.

Santuario Vivo

Encabeza la Cruzada una imagen de la MTA, quien motiva toda esta experiencia, y la cruz de Mario Hiriart, uno de los grandes referentes que tiene el Movimiento de Schoenstatt.

Uno de los grandes sueños de Mario Hiriart decía “…en los Andes construiremos un santuario, símbolo de unión de nuestros pueblos y corazones, y del triunfo que la Mater obtendrá por medio de sus instrumentos”, y la Cruzada trata de cumplirlo.

Cada uno de los participantes es un ladrillo en este Santuario, cada uno aporta lo propio, y rodeando el Cristo Redentor, cada uno abrazado del que tiene a su lado, se forma este Santuario vivo.

Una locura de amor

Desde 7 países distintos, Argentina, Brasil, Paraguay, Chile, Ecuador, Uruguay y México, se congregarán en Mendoza los 120 jóvenes, sacerdotes y seminaristas participantes para dar comienzo a esta gran aventura.

Cada uno con un realidad particular, una historia de vida única y con motivaciones personales distintas para hacer esta caminata, pero todos unidos bajo un mismo ideal.

Todos estos jóvenes dejan de lado sus vacaciones, su verano, su familia, novias y amigos para caminar durante 16 días bajo el sol y las condiciones climáticas cordilleranas que varían desde las elevadas temperaturas hasta los fuertes vientos y el frío de los 4200 metros de altura que se alcanzan en el pico más elevado de la Cruzada, el Cristo Redentor.

Cada uno llevará en sus mochilas no sólo ropa, agua y comida, sino también intenciones de muchísimas personas, situaciones vividas a lo largo del año, buenas y malas que quieren entregar a la Madre. Contarán desde luego con la ayuda de toda la familia de Schoenstatt que rezará por ellos y los acompañará espiritualmente en esta travesía.

Muchos los llaman “locos” y no entienden los motivos que los impulsan a hacer semejante esfuerzo mientras podrían estar descansando, y piensan que es una pérdida de tiempo. No se equivocan en llamarlos locos, la Cruzada de María es sin duda una locura de amor, de otra forma sería muy difícil lograr todo lo que se logra en esos 16 días en los Andes.

Cruzada de María…¡En Marcha!

El lema que se repite cada año que se realiza la cruzada y cada vez que el espíritu de los cruzados se apaga, “Cruzada de María…¡En Marcha!” sonará en lo alto de la cordillera una vez más y en cada grito la fuerza y el amor a María se verán reafirmados y los impulsará a lograr lo más altos objetivos.

Desde schoenstatt.de pedimos oración para acompañar espiritualmente en toda la Cruzada a todos estos jóvenes.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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