Misiones 2010 – la forma de salvar un país entero

MAR DEL PLATA, Francisco Grondona. Desde hace ya varios años, grupos de jóvenes y matrimonios en Argentina brindan parte de sus vacaciones para salir a misionar por distintos pueblos. Sin duda esta es una de las actividades más fuertes que ofrece el movimiento y desde luego una de las experiencias más enriquecedoras.

El 26 de diciembre, los grupos misioneros MTA de Buenos Aires, Ignis Marie de Tucumán y GM de Córdoba partirán hacia las localidades de Medano, Pedro Luro y Mayor Buratovich, Rosario de la Frontera y Chilecito para compartir su experiencia de fe con las personas de estos lugares. Entre los tres grupos se juntarán aproximadamente 500 jóvenes que dejan de lado sus familias, amigos y compromisos por 10 días para llevar a la Mater y a Dios a los corazones de los habitantes de estos pueblos, compartiendo charlas, misas, almuerzos, distintos tipos de actividades e incluso la celebración del año nuevo.

Pero esto no es todo, en la segunda quincena de enero las Misiones Familiares de La Plata reunirán a jóvenes y matrimonios para realizar su segunda visita a Lobería, localidad de la provincia de Buenos Aires. Es decir que otras 70 personas estarán misionando y ayudando a la gente.

Notable es lo de los jóvenes de Córdoba, quienes recientemente sufrieron la pérdida de Jere Ruíz, quien luego de anhelar durante varios años ser el encargado de la misión iba a ser el rector de GM. A pesar de esto, los jóvenes no perdieron sus ánimos ni esperanza y sin duda llevarán la presencia de su amigo a todas las casas como él lo hubiese hecho.

¿Qué es lo que los motiva?

Sin duda todo esto es una gran demostración de cómo vivir la Alianza de Amor. En las misiones se marca a fuego en el corazón y se hace realidad el “Nada sin Ti, Nada sin nosotros” ya que sin la ayuda permanente de María todo esto no es posible.

Pero, ¿qué es lo que motiva a este grupo de personas a dejar de lado sus actividades cotidianas para salir a misionar? El Padre Tomás Dell´Oca nos dice: “Se trata de no pensar en uno mismo, sino de salir al encuentro del otro, del que lo necesita más, del que está más solo. Cuando uno tiene esta experiencia te das cuenta que estás entregando a Cristo, llevando a la Mater al corazón de la gente. Es en ese momento en que te das cuenta de que en realidad Dios también sale a tu encuentro a través de tantos rostros, historias de vida”.

Desde mi experiencia personal en las misiones puedo realmente decir que Dios obra milagros en cada uno de los misioneros. La primera vez que participé no estaba seguro de cómo iba a poder ayudar a estas personas, qué era lo que yo tenía para compartir, pero una vez que se acepta que uno es instrumento, las palabras y los gestos salen naturalmente, muchas veces no es necesario hablar, sino simplemente saber escuchar.

De dos en dos…

Los misioneros se dividen en grupos de a dos (siguiendo el ejemplo de Jesús, enviando a sus discípulos de dos en dos) y salen a recorrer las casas del lugar llevando una Virgen peregrina junto a ellos. Por la tarde, luego del almuerzo se realizan actividades por separado orientadas a niños, jóvenes y adultos para tratar de llegar a ahondar más los temas de cada día. Seguido a esto se invita a todos a compartir una misa junto a los misioneros. Muchas veces se organizan actividades especiales para compartir aún más: cenas, peñas, cines-debate, entre otras tantas cosas que comprenden toda la actividad misionera.

Desde schoenstatt.de lo invitamos a rezar y acompañar espiritualmente a este grupo de personas que darán su tiempo por los demás.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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