Tres días seguidos de conquistas, alegría y entrega

BUENOS AIRES, María Teresa Polo/Cristina Mattar/mkf. La Campaña del Rosario de la Vicaría Devoto, Buenos Aires, antes de la Navidad vivió tres días seguidos de conquistas, alegría y entrega. Después de un largo y complicado caminar, en menos de veinte horas, se entronizaron dos imágenes de la Madre tres veces Admirable de Schoenstatt: una en la Capilla del Hospital “Zubizarreta” el 16 de diciembre de 2009 y la otra en la Sala de Guardia del Hospital “Sirio Libanés” el 17 de diciembre de 2009.

Allí quedaron, esperando a los misioneros en el futuro, para unirse a la Mater en el agradecimiento o la súplica por los que sufren.

Al día siguiente, 18 de diciembre de 2009, en la ermita que pertenece a la Vicaría Devoto y a todo el que la visita, coronaron a María como “Reina de una Patria para todos”, adelantándose así a las celebraciones del Bicentenario de la Patria.

Hubo muchos momentos emotivos en esta celebración: las oraciones; la celebración de la Santa Misa por el siempre dispuesto Padre Juan, de la Parroquia “Santa Teresita del Niño Jesús”; el recuerdo de quien partió a la Casa del Padre: Nilda Palermo, hacedora de dicha ermita; el capital de gracias de todos los que aspiran a formar una Patria mejor… La bandera argentina de veinte metros que les cubrió como el Manto de la Virgen Santísima rebosó el corazón de todos…

En la oración de coronación, rezaron:

Venimos a implorar tu auxilio en esta nueva prueba de sacrificio y pesar que estamos transitando
los habitantes de este bendito suelo argentino.

Te rogamos nos des las mismas fuerzas que ofreciste
a Tu Hijo Jesús en la Cruz, para afrontar esta dura realidad que hoy como país vivimos,
transformando nuestros corazones dolidos y enfermos por la mentira y la corrupción,
la pobreza creciente, los resentimientos e injusticias,
y un ambiente de confrontación y violencia,
en corazones esperanzados, radiantes de luz y bondad
y dándonos el entendimiento necesario
para comprender a quienes, refugiados en el poder que corrompe y somete,
desconocen los valores espirituales que sembraste en tu Hijo Jesús
y que sí, agigantan y enaltecen al ser humano.

Sólo TÚ, ¡OH MADRE!
puedes aquietar las tormentas que nos permitan llegar a puerto seguro;
sólo TÚ, puedes calmar a las fieras con ese hambre voraz e insaciable de poder,
que todo lo cercenan sin importarles nada ni nadie,
y sólo TÚ nos acompañarás a rezar y a luchar por defender la vida y defender los derechos de una sociedad cada vez más digna y solidaria.

Sólo con la infinita misericordia de Tu Hijo Jesús
y bajo tu dulce protección de Madre
podremos construir una “PATRIA PARA TODOS”,
amándola y comprometiéndonos como verdaderos ciudadanos. AMÉN.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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