Bendiciendo taxis por Buenos Aires

BUENOS AIRES, Cliver Beltramo. “Quiera Dios nuestro señor ilumine nuestros corazones para poder ser pesebre viviente para que nazca El Niño Jesús” – Manuel, Misión Taxistas Católicos”, se lee en una de las cientos de estrellas que el 24 de diciembre fueron llevadas al Santuario Original. Taxistas de Buenos Aires pesebres vivientes para Jesús, taxis de esta gran ciudad, un Belén: no es una linda narración navideña, es realidad.

Hace ocho años, desde que el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y primado de la Argentina, nombró capellán de los taxistas al padre José María “Pepe” Casadevall, que la Misión Taxistas Católicos lleva adelante tres bendiciones de taxis durante el año. La primera, el sábado anterior al día internacional del amigo, la segunda, el sábado anterior al 21 de septiembre (en Argentina se festeja la llegada de la primavera) y la tercera y última, el sábado anterior a la Navidad. En esta ocasión se realizó el 20 de diciembre de 2009. El lugar del encuentro fue la puerta de entrada de la parroquia Ntra. Sra. de Loreto, ubicada en la Avenida Coronel Díaz y Juncal. Comenzó a las 10:00 hs.y duró hasta las 13:00 hs.

El equipo de trabajo conformado por el padre “Pepe”, el matrimonio Marta y Roberto Spera (de Cursillos), Clara Vidal de Suppa (esposa de un taxista), y los taxistas Javier Maulen, Pablo Cavallaro, el matrimonio Leonardo y Nora Cuenca, Cliver y su esposa María Teresa; también nos acompañó en esta oportunidad el hermano del padre Pepe, don Salvador Casadevall quién colaboró intensamente en la tarea de repartir el material preparado. Se dispuso todo para comenzar a la hora señalada con las bendiciones de taxis y sus conductores. Se comenzó colocando los carteles alusivos para la ocasión, se preparó la mesa con el agua bendita y el material que sería entregado a cada conductor, que eran, a saber, agua bendita como dijimos antes, estampas de la Mater con la oración del taxista, el boletín del taxista, las calcomanías del Pesebre para ser pegadas en los parabrisas, y la oración para bendecir la mesa de Navidad.

Taxistas… y padres de familia con cochecitos, discapacitados, jóvenes y ancianos acariciaban la imagen de la MTA para agradecer y dar las gracias

Uno de los organizadores invitaba a los taxistas para que ingresen al lugar reservado delante de la parroquia y proceder a la bendición. Así comenzaron a acercarse muchos taxistas, que a través de sus radios comunicaban a sus compañeros invitándolos. Los transeúntes observaban todo con mucha atención y sorpresa, muchos de ellos se acercaron a pedir la bendición, cosa que el padre José María “Pepe” Casadevall hacia con mucha devoción y placer. Así fue que se acercó gente ajena a la iglesia, padres de familia con sus hijos, en cochecitos, en bicicletas, o caminando, hubo discapacitados que se acercaron buscando el alivio de la bendición, también mucha gente se arrimó a la imagen de la Virgen de Schoenstatt, que precedía toda la actividad del grupo.

Vimos cómo la gente acariciaba la imagen y en silencio pedía, agradecía, o daba las gracias, “Ella hace milagros…”, los hace según las necesidades de cada uno.

Deteniendo la marcha para ser confesado

La sorpresa fue cuando un taxista se me acercó para ver si el padre podía “confesarlo”. Aclaro que nunca nos había pasado en la calle. Durante las anteriores bendiciones jamás nadie había solicitado el Sacramento de la Reconciliación. Lo hice pasar, estacionar el auto y lo llevé hasta el Padre Pepe, quien inmediatamente se prestó para escucharlo: los dejamos solos y durante más de diez minutos este taxista descargó aquello que le pesaba y agobiaba en su vida, que -vaya uno a saber- hasta qué punto le traería problemas para seguir adelante.  Digo esto porque hay que pensar que este hombre detuvo su marcha para hacer la confesión, pero él estaba haciendo su tarea en ese momento, estaba conduciendo su taxi, y tuvo la necesidad de hablar con el Padre, con un sacerdote.

No faltaron los autos particulares que buscaron ser bendecidos en esta ocasión tan cercana al nacimiento de Jesús en tantos pesebres. Las personas acercaban objetos religiosos para ser bendecidos como estampas, imágenes, rosarios, cadenas con cruces o medallitas, las llaves de sus hogares, etc.

Y llegamos al final con tristeza pero con mucha alegría de haber sido instrumentos en las manos de la Mater, que nos deposita al píe de la Cruz junto a su hijo Jesús, y prometiéndonos volver pronto a este lugar para comenzar el año que viene y bendecir muchos coches de alquiler (Taxís) y, si es posible, a todos aquellos que lo soliciten.

La Misión Taxistas Católicos les desea a todos una ¡Feliz Navidad! Y un feliz año 2010.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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