Somos Voluntarias y somos de María

CORONEL SUÁREZ, María Susana Badiola/mkf. En Coronel Suárez, paso a paso, orgánicamente y sin parar, crece Schoenstatt: está la Campaña del Rosario, hay una ermita, madrugadores, familias, madres, juventud… y desde hace unos meses las Voluntarias de María.  Animada por el Padre Esteban Uriburu, el 8 de septiembre de 1982, Raquel Sáenz Valiente fundó el Voluntariado de María del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, instrumento de la Divina Providencia. Su misión es asistir a los enfermos en sus necesidades físicas y espirituales, brindándoles consuelo y afecto en sus angustias y soledades, llevándoles paz, alegría y esperanza para que puedan vivir todos los momentos con la dignidad de hijos de Dios. En la actualidad, más de 300 voluntarias y voluntarios brindan su asistencia en unos 25 hospitales de la Argentina, habiendo visitado ya a más de 1.800.000 enfermos. También en Coronel Suárez…

Cuando las cosas son de Dios, sólo es cuestión de esperar… Y el Voluntariado de María en Coronel Suárez ha sido la voluntad del Padre y, por supuesto, un cálido abrazo de la Madre a sus hijos todos. Nació tímidamente desde la inquietud de una madre más de la Rama de Madres, que cada miércoles se reúne en casa de Julia Sáenz Valiente. Las reuniones comenzaron hace ya unos años en lo de su hermana Juana. De pronto se abrió ante mí un camino de desafíos y compromiso, pero en la partida estaba María con su mano tendida hacia mí. Y la agarré fuerte. La Madre obra, trabaja silenciosa y perseverantemente en el corazón, en la voluntad: ¡es incansable!

Pequeños-grandes milagros cotidianos

Juana y Julia son hijas de Raquel Sáenz Valiente, la fundadora del Voluntariado de María, y aquí las casualidades no existen: una visita al Santuario de Riobamba en Buenos Aires para retirar el pedido del querido padre Esteban Casquero para la librería parroquial y ese folleto impreso, sobre la mesa de los avisos en la entrada, que aún conservo, que me preguntaba si quería ser Voluntaria de María. Comenzó a dibujarse en mí esta sonrisa que no he podido borrar desde entonces. Tantas y tantas cosas increíbles me sucedieron desde entonces, tantas piedras del tamaño de montañas que ante mí en el momento menos esperado se disolvieron.

Por fin, el 16 de junio hicimos nuestra primera visita a los enfermos del Hospital, con toda la alegría que da la gracia, pero también con esta conciencia de ser tan pequeñas… queríamos ser como pequeñas Marías. Y entonces, como nunca, se hizo presente en nosotras esta certeza hoy tan palpable, tan simplemente visible: en manos del Padre y con la compañía de nuestra Mater, somos simplemente instrumentos del amor que hace posible lo impensado desde nuestra limitación, y aparecen estos pequeños-grandes milagros cotidianos ante nuestros ojos, que no terminan de sorprendernos.

Muchos sueños de servir a más y más hermanos de nuestra comunidad

El poder del amor, siempre el amor. El descubrir y aceptar que el amor que damos no es nada comparado con el que a cada momento recibimos. Todo tiene sentido en el amor. Han pasado cinco meses y seguimos firmes en nuestra misión, las once voluntarias de María de la mano, con muchos sueños de servir a más y más hermanos de nuestra comunidad, que con tanto cariño nos reciben cada día, celebrando nuestra decisión de ser voluntarias, pero por sobre todo, con esta alegría que nos surge de lo más profundo del corazón porque SOMOS DE MARÍA.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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