Los misioneros acudieron presurosos a darle el sí a su Madre

GOYA, Inés Petiti. El 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada, los misioneros de Goya, Argentina, renovaron su compromiso con la Campaña. La ceremonia de renovación del compromiso misionero tuvo lugar en la Santa Misa celebrada en la ermita de la Mater por el Padre Yimy, de la parroquia Nuestra Señora de Itatí.

En un día tan solemne para la Iglesia y para el corazón de todo cristiano, como es el día de Nuestra Señora Inmaculada, los misioneros acudieron presurosos a darle el sí a su Madre, a comprometerse a renovar por un año más la tarea de misionar con María y su Hijo, pidiendo a su paso el rezo del Santo Rosario.

Cada uno llevaba como capital de gracias lo que significó trabajar para Ella y su Hijo en este último año y las dimensiones que querían mejorar, entregados con amor como ofrenda al altar del Señor.

Rosarios rodeando a la Madre Inmaculada

Ese Jesús que se espera en este tiempo de adviento se hizo Eucaristía en la tierra de la Mater. Sus hijos entregaban como signo a ese altar, tan lleno de alegría con la presencia de las peregrinas presidiendo la mesa del Señor, rosarios rodeando a la Madre Inmaculada, como fuertes escudos protectores de la Campaña, para rezarlos y vivirlos.

El P. Yimy preguntó a los misioneros si estaban dispuestos a renovar ese compromiso, y las voces emocionadas le dijeron a María y a su Hijo, en ese día santo, un “sí quiero” nacido desde el mismo corazón.

¡Gracias, Madre, por elegirnos como instrumentos para la propagación del reino de tu amado Hijo!

Los misioneros buscaban emocionados sus imágenes peregrinas, sabiendo que Ella es la gran misionera, que Ella obrará milagros, izando en alto esa imagen que visitará nuevamente a las familias, haciendo que en cada hogar se viva una nueva Visitación.

¡Madre, nos incorporamos a quienes han sellado la alianza de amor y nos consagramos nuevamente a vos, mi querida Señora!

Verdadera epopeya de un hombre con corazón de niño y un ardiente amor a María y a la Obra de Schoenstatt

El P. Alberto Eronti, que vivió varios años en Roma, en el año 2002 en el contexto de una presentación de la Campaña, destaca “la gran posibilidad que nos brinda la Campaña de la Virgen Peregrina. No hemos de ver la Campaña como una práctica devocional, sino como un privilegiado medio y método de evangelización y transformación de las familias.

La última acción creadora de María en lo que hace a los Santuarios se da en y desde el corazón de un hijo del Padre Kentenich, el diácono brasilero Joao Luis Pozzobon. Esposo, padre y de profesión comerciante, este hombre se constituye en un instrumento excepcional de la Madre tres veces Admirable. En 1950 él recibe de parte de la Hna Teresinha – Hermana de María- una imagen de la Virgen de Schoenstatt en un marco de madera con forma de Santuario, pidiéndole que “la haga peregrinar”. Ahí se inicia una verdadera epopeya de un hombre con corazón de niño y de un ardiente amor a María y a la Obra de Schoenstatt.

Con él nace lo que hoy se llama “La Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina de Schoenstatt”. De esta iniciativa dirá el Padre Kentenich que se “trata de la pastoral del futuro”, pastoral que realiza la novedad de la Iglesia pos-conciliar, “la pastoral de la búsqueda”, esto es: la Iglesia va en busca de los hombres, entra en sus casas, fábricas, oficinas, etc., y les ofrece el don de la Salvación. Desde que recibió la imagen de la Virgen, el diácono Pozzobon caminó más de 140.000 kilómetros por el estado de Río Grande do Sul. ¡Toda una epopeya de fe! La “pastoral del futuro” es ya “pastoral del presente”.

El 12 de diciembre, fiesta de la Virgen de Guadalupe, Patrona de América, se celebró una vez más el cumpleaños de Joao Pozzobon, peregrino y misionero de María. ¡Gracias, Don Joao, por tu vida y por todo lo que le regalaste a Schoenstatt y la Iglesia!

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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