Cuando se entra al Santuario el mundo queda atrás

CHACO, Amparo Falcón de Vallejo. Cada vez que hubo una peregrinación al Santuario de Florencio Varela, nunca pude ir. Me consolaba diciendo: “Si la Mater quiere, iré”. Así que cuando me invitaron a este XIII Encuentro de los Amigos del Padre José Kentenich, acepté de inmediato. Me puse a rezar una novena para que llegara hasta allí. No tenía idea qué era eso de los “Amigos del Padre José” (después comprendí que era otro regalo maravilloso que me hacía la Mater).

Iba dispuesta a sufrir y depositar en el capital de gracias las incomodidades de un colectivo que no tendría baño y cuyos asientos no serían reclinables. Pero ¡qué sorpresa! Cuando estábamos en la Gruta de la Virgen de Lourdes, llegó un colectivo de larga distancia, ¡y hasta sobraron asientos! Pensé: “Ya la Mater me hace una caricia…”. Cuántas personas del grupo íbamos por primera vez al Santuario, todos teníamos comentarios, pero la realidad superó toda expectativa. ¡Qué belleza indescriptible! Es como querer describir las Cataratas del Iguazú, ¡hay que verlas y vivirlas! Por supuesto que cuando se entra al Santuario el mundo queda atrás. Al iniciar el encuentro de los Amigos del Padre José, me di cuenta de que Dios decidió que ese era mi momento… y que una vez más la Mater me tenía en su regazo…

Lazos de amor que envuelven

Me emocionó hasta las lágrimas escuchar a un cura tan jovencito, con tanta naturalidad, tomar la guitarra y cantar la oración al Espíritu Santo. Los laicos que dieron las charlas, la Hermana Clara María y los demás integrantes de los Secretariados del Padre José de distintas provincias me hicieron sentir que están enamorados, literalmente, del Padre José, y lo trasmiten de tal manera que sus lazos de amor te envuelven. Tal es así que al volver, de inmediato, empezamos una novena al Padre José para la curación de un amigo accidentado. A pesar del cansancio permanecimos despiertos viendo un video del Padre Horacio Rivas (chileno) que tuvo la bendición de conocer y tratar personalmente al Padre. ¡Qué huella profunda me dejó!

Vivencia nocturna frente a la estatua del Padre

Al igual que la vivencia nocturna frente a la estatua del Padre José y la visita al Santuario, donde escuchamos una grabación del Padre Carmona explicando cada símbolo del mismo. Qué gestos de dulzura y amor de parte de las Hermanas dejarnos caramelos y estampas en la puerta del dormitorio… y el despertar maravilloso con la voz de la hermana Clara María, con su guitarra, cantando “Estas son las mañanitas”. La iglesia llevaría un capítulo aparte porque es tan impresionante: las piedras enteras traídas de Alemania, el enorme vitral, los bancos de madera. No faltó la diversión, sobre todo el Fogón, donde por primera vez gané algo – y qué SIGNO… justo una estatuilla de hueso de San Francisco de Asís, la Capilla de Barranqueras a la que pertenezco.

Durante los días que permanecí allí, en ese lugar bendito, me impresionó la alegría que tienen todas las Hermanas, de todas las edades, y que realmente se siente que el Padre José está vivo. Me propuse dar a conocer su vida y compartir con todos las bendiciones que recibí, porque una vez más me convencí de que aunque no lo merezco la Mater me eligió para sellar su alianza conmigo, y aunque yo afloje ella me hace upa, así que cuando me sienta digna sellaré la alianza con el Padre.

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