Corazones unidos por el amor de una misma Madre que es Reina y Victoriosa

BELÉN DE ESCOBAR, Ruth y Guillermo Rusas. Como todos los años en esta fecha, el 8 de diciembre, los fieles hijos de “Nuestra Señora de Schoenstatt en Belén de Escobar”, dijeron SÍ a la invitación de peregrinar a su Santuario y coronar a la Auxiliar de la Campaña del Rosario como Reina de la Adoración Eucarística.

Al inicio, las personas congregadas frente a la Cocatedral de Belén de Escobar ultimaban los arreglos con flores en la base y en la corona de la imagen de la Auxiliar de la Madre tres veces Admirable, que en minutos más sería llevada en andas desde allí hasta el Santuario de Schoenstatt a lo largo de un recorrido de 4 km y medio.

Qué alegría sentir la adhesión que suscitaba el paso de María por las calles de Escobar. Ver los rostros esperanzados de jóvenes matrimonios con sus hijos en brazos, abuelos, niños, todos atentos y entusiasmados, alzando su voz en los cantos y rezando con fervor el Santo Rosario.

Al costado de las calles, en las esquinas por donde pasaban los peregrinos, esperaban más caminantes listos, que enseguida se incorporaban detrás de María y formaban esa columna de fe, cada vez extensa y más compacta.

La Auxiliar adornada especialmente con cintas con los colores de la Patria

El Padre Benjamín Pereira, que acompañó a los caminantes, estuvo en el primer momento al pie de la Cocatedral Natividad del Señor con el Párroco de la localidad, Padre Daniel Bevilacqua, quien impartió su bendición sobre los peregrinos y pidió especialmente por más vocaciones sacerdotales para la diócesis.

El clima acompañó con una tarde de temperatura agradable y con un sol que brilló especialmente durante todo el recorrido.

Llegando al Campus del Santuario, se acentuaba el entusiasmo cuando se escuchaba a todos invocar al Espíritu Santo con cantos, para que esparciera paz y amor por ese lugar, para que se quedara en ese lugar.

¡Viva María!

Luego, a pocos metros del Santuario, con la imagen Auxiliar adornada especialmente con cintas con los colores de la Patria, se escuchaban voces desde el campus del Santuario que reiteraban un fuerte: “VIVA MARÍA”.

La Santa Misa en la Iglesia de San José junto al Santuario, colmada de peregrinos, fue el broche de oro de esta tarde llena de bendiciones.

Sin duda pudimos sentir nuestros corazones unidos por el amor, el amor de una misma Madre que es Reina y Victoriosa.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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