El colegio, un regalo de Dios para la diócesis

MENDOZA, Catalina Adrover de Michelini. El “Centro educativo Dios Padre” festejó su día el 18 de noviembre. Es costumbre que para esa fecha se realicen en el colegio las “Jornadas Kentenijianas”. Estas consisten en que los alumnos desde el 8º año (nivel primario) hasta el 3ro.del polimodal (nivel secundario) con sus “ahijados” del 3º al 7º año estudien un aspecto de la vida del Padre Kentenich, en este caso sus años de seminarista y primeros años de sacerdocio, bajo el lema “Padre, tu vocación nos mueve aquí y ahora”, en adhesión al año sacerdotal.

El colegio celebra su día en torno al cumpleaños del Padre Kentenich (16 de noviembre) con toda esa semana dedicada a festejos, concursos, manifestaciones. El 18 es el acto central, con las olimpíadas y los resultados finales de todos los concursos.

Un jurado los evalúa por medio de preguntas sobre el tema. A los alumnos que logran contestar la mayor cantidad de preguntas correctamente se los premia con un viaje a Nuevo Schoenstatt – en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires – para participar del encuentro anual de los “amigos del Padre Kentenich”.

Paralelamente, durante un tiempo se realizan concursos de plástica, música y canto, literatura y multimedia. Durante la jornada se exponen los trabajos y se premia a los mejores de cada área.

En este marco de la Jornada Kentenijiana hubo un “regalo especial“: la visita del obispo auxiliar de la arquidiócesis de Mendoza, Monseñor Sergio Buenanueva.

Los alumnos lo recibieron con la frase del Padre Kentenich: “Te pertenece nuestro corazón”, escrita en corazones rojos, y lo acompañaron hasta el lugar donde celebraría la Santa Misa, que se llevó a cabo en un salón en construcción, bastante precario, pero con el encendido entusiasmo de los niños y docentes que la acompañaron con sus cantos.

Mons. Buenanueva explicó en forma sencilla cuál era la función del obispo: velar por las comunidades católicas. Veía al colegio como un “regalo de Dios” para la diócesis, que, gracias al carisma del Padre Kentenich y de su sacerdocio, había originado obras tan valiosas como esta.

Consagración de niños

Después de la Santa Misa, el obispo se dirigió hasta la Capilla del colegio donde presenció con gratitud y alegría cómo las madres de los niños de 4° año consagraban a sus hijos a la Santísima Virgen.

Esta consagración se hace anualmente en esta fecha, como recuerdo y emulación del gesto de la madre del pequeño José Kentenich que fue consagrado a la Virgen a la edad de ocho años. Catalina Kentenich le confió su educación al cuidado maternal de María, ya que ella no lo podía hacer más.

Fue muy emotivo ver a los niños abrazar a la mamá y recibir de ella la cadenita con la medalla de la MTA. Ella los protegerá en adelante.

Cada mamá le llevó a la Virgen una flor blanca como símbolo de la entrega de ese hijo en su pureza de niño: “Aquí tienes a tu Madre – aquí tienes a tu hijo”. Esa era la frase que repetían mientras iban en procesión para dejar ante el altar la flor blanca y a veces una lágrima de emoción.

El obispo bendijo las medallitas y luego a cada niño con su mamá. Siguieron los aplausos, las fotos… una íntima alegría en el corazón.

El día culminó con un sencillo ágape de despedida y un brindis por el aniversario del nacimiento del Padre Kentenich – conmemorado el pasado 16 de noviembre – y por el Centro Educativo Dios Padre que aspira a seguir los pasos del Fundador de Schoenstatt, empeñándose en formar familias en su entorno y aún más allá, como aporte a la renovación de la Iglesia y del mundo.

El “regalo especial” fue la presencia de Monseñor Sergio Buenanueva, al que se le quiso regalar esta vivencia de ser “hijos de Dios”.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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