Por una Argentina nueva

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SAN JUAN, Elizabeth Vizcaíno. El sábado 17 de octubre en horario matutino se realizó la 1ª Jornada Social de Schoenstatt en San Juan, Argentina. El lema de la Jornada fue: “Pensando la Patria desde la Familia, la Educación y el Trabajo”. El objetivo de la jornada fue reflexionar sobre los desafíos actuales de construir un nuevo proyecto de país a la luz de la espiritualidad schoenstattiana y generar acciones concretas para transferir a la vida comunitaria, basados en las propuestas del Padre José Kentenich.

Dicha Jornada tuvo lugar en el Centro de Convenciones de la Provincia con la asistencia de aproximadamente 135 personas, la mayoría pertenecientes al la familia schoenstattiana de San Juan y algunas personas que se acercaron atraídos por las temáticas propuestas.

La apertura estuvo a cargo de los Coordinadores Diocesanos de San Juan, el matrimonio de Sonia y Alberto Hierrezuelo, que hicieron una síntesis de los aspectos más relevantes de la historia de Schoenstatt y su espiritualidad.

A continuación la Jornada se desarrolló en dos momentos. En el primero se organizó un panel de invitados conformado por schoenstattianos de la vecina provincia de Mendoza, que viajaron especialmente para la ocasión: Rolando Affronti, la Lic. Claudia Fernández y el Ing. José Ortega, exponiendo los tres temas ejes de la reflexión: Familia – Educación – Trabajo.

Una vez concluida la exposición de los panelistas, los participantes se distribuyeron en tres grupos, donde se trabajó con la metodología de Taller sobre cada uno de los temas.

Un símbolo para cada taller

En el taller de Familia la idea principal motivadora fue la fragilidad actual de los vínculos; en el taller de Educación se reflexionó con la consigna: ¿qué entendemos por educar? y la premisa de educar es despertar vida, es el impacto de una vida sobre otra vida; mientras que en el taller de Trabajo hubo tres hilos conductores: el liderazgo en el trabajo como servicio, la verdad como valor fundamental para desarrollarnos laboralmente y con el trabajo diario construimos nuestra patria.

En cada taller se trabajó con un símbolo en el que los participantes volcaron dones y tareas. En el de Familia con un corazón rojo, núcleo y símbolo del amor familiar. En Educación se hizo crecer un árbol, desde el tronco se vincularon ramas y el follaje, la educación es un servicio desinteresado a la vida del otro, no es solamente trasmitir conocimientos sino que es un proceso vital donde la persona se va haciendo más persona. En Trabajo se elaboró una bolsa de trabajo, símbolo actual de los sitios laborales, donde cada trabajador ofrece servicios (capacidades y talentos) y las empresas y organizaciones piden trabajadores, “ofrecimientos y pedidos”.

Semillas que deben enterrarse y morir para dar fruto

Contaron con la importante presencia del Sr. Obispo de la Diócesis, Monseñor Alfonso Delgado, quien realizó el cierre del evento, recreando la frase de la Primera Acta de Fundación del Movimiento: “¡Cuántas veces en la historia del mundo lo pequeño e insignificante ha sido el origen de lo grande, de los más excelso!”.

Cada asistente partió del encuentro con un souvenir, almendras, alegoría de lo que quieren ser: semillas que deben enterrarse y morir para dar frutos, pequeños y humildes forjadores de una PATRIA NUEVA, hacia el bicentenario por una ARGENTINA NUEVA.

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