“¡Madre te coronamos! ¡Construye con nosotras una Argentina nueva!”

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RAMA DE MADRES, Patricia Schelstraete. En el marco de la Jornada nacional 2009, la rama de madres coronó a la Madre tres Veces Admirable de Schoenstatt en Luján, como “Reina de la Familia, Madre de una Patria para todos”.

Urgidas por los grandes desafíos que hoy vive la República Argentina en camino a su bicentenario, las madres renovaron la coronación que la Familia de Schoenstatt realizara en Luján en el año 1988, en momentos muy difíciles del país – en la imagen de la Mater que está en la cripta de la basílica – proclamándola entonces como “Reina de la Patria Familia”.

Animadas por el fuego de la misión, las madres schoenstattianas se entregan a la Mater como instrumentos para ser ejes del cambio en la sociedad argentina. Conscientes de que hoy la Patria requiere más que nunca de su entrega heroica y desinteresada para ser semillas de vida nueva en las familias, y en todos los ámbitos donde Dios las lleve a actuar.

Reconociendo el desvalimiento humano ante tan inmensa tarea, las madres depositaron en el corazón de María su confianza y gratitud.

La coronaron Reina porque Jesús es el Rey de los siglos eternos por naturaleza y por conquista; y por Él, con Él, subordinada a Él, María es Reina por gracia, por parentesco divino, por conquista, por singular elección.

Su reino es inmenso, como el de su Hijo y el del Padre, y de su dominio nada queda excluido.

En ese espíritu, la rama de madres le pide a María que manifieste su poder de amor, y misericordia y haga de nuestra Patria una gran Familia, donde todos tengan su lugar y se respeten sus derechos.

“Ponerse la Patria al hombro”

Luján es la capital mariana del país; el lugar donde se concentra la conciencia histórica y religiosa de la patria, y allí, en la basílica de Nuestra Señora de Luján, se realizó la coronación a la que asistieron más de 300 madres de distintos puntos del país.

La Santa Misa, celebrada por el P. Alberto Eronti, fue presidida por la imagen de la Madre, Reina y Victoriosa tres Veces Admirable de Schoenstatt coronada en 1988.

En la ceremonia cada madre entregó un compromiso personal como aporte a la construcción de la patria mueva, y seguidamente una gran bandera argentina de más de 80 metros de largo se desplegó desde el altar y fue cubriendo todo el pasillo central de la basílica hasta llegar a la cripta subterránea, donde las madres, en procesión y cantando a la Reina, devolvieron a su lugar la imagen coronada de la Mater, entonando finalmente el himno nacional argentino.

Con su habitual calidez y profundidad el P. Alberto Eronti, asesor nacional de la rama, se refirió a este acto diciendo: “Al ver desde el altar la bandera argentina que se desplegaba por el templo, en movimiento, sostenida por manos de mujeres, por manos de madres, volvieron a mi pensamiento las palabras del Cardenal Bergoglio: “hay que ponerse la patria al hombro” como invitación a asumir la patria, a cargar con sus problemas, con su historia, con sus desafíos, sin visiones sesgadas.

Las manos que sostenían la bandera eran manos de madres, manos de educadoras, manos que cuidan, que curan, manos de las hijas de la Reina que con ellas y en ellas manifiesta su poder…”.

Y terminó citando algunas palabras del Padre Fundador: “¡Cuántas veces en la historia del mundo ha sido lo más pequeño e insignificante el origen de lo grande, de lo más grande!”.

La Reina nos entrega una misión

Las madres se han entregado como coronas vivas para servir a la Reina y en Ella al plan amoroso de Dios para nuestro tiempo, para nuestra patria. Con inmensa alegría reciben una gran misión de manos de la Reina.

Es Ella quien las envía a las familias, a los lugares de trabajo, a los distintos campos de apostolado, a hacer presente a “la mujer nueva” que el Padre Fundador prometió a la Iglesia y al mundo.

Las conferencias, talleres y vivencias que se compartieron en estos días fueron la preparación espiritual de la corona y las palabras “¡Madre te coronamos! ¡Construye con nosotras una Argentina nueva!”, que iluminaron toda la Jornada, quedarán grabadas para siempre en sus corazones.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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