Ella no faltó en el Día de la Madre

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CÓRDOBA. Juan Barbosa. Puntualmente cada 18 de mes en Villa Warcalde, provincia de Córdoba, los misioneros de la Virgen Peregrina se dan cita en torno al Santuario de la Solidaridad. El pasado 18 de octubre, fecha en que se conmemoraron 95 años de la fundación del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, se celebraron también los 41 años de vida apostólica del Santuario, el regreso de la Ermita que peregrinó por Paraná acompañando a la Familia en los 50 años de fundación del Movimiento en Entre Ríos y el Día de la Madre. ¡Una verdadera fiesta en distintas dimensiones!

Los misioneros nunca faltan a la cita

Misioneros de distintas partes de la provincia de Córdoba llegan puntualmente cada 18 a Villa Warcalde para nutrirse de la vida de otras comunidades y regresar con mayor fuerza a la suya: con “las pilas cargadas” como ellos mismos dicen. La Pastoral del Santuario trabaja conjuntamente con la dirección de la Campaña del Rosario y las Hermanas de María para recibir al visitante con toda dedicación haciéndolo sentir parte de este Santuario que ostenta el orgullo de ser “el primero bendecido por el P. Kentenich desde el Cielo”. Su bendición se produjo apenas 21 días después del fallecimiento del Fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt.

Se movilizan desde sus diócesis en buses contratados, autos, remises e incluso muchos de ellos caminan desde 5, 10 y hasta 50 Km. desde sus lugares de origen. Su convencimiento de que la gracia alimentará su corazón y desde allí llegará a los demás alimenta sus fuerzas y se los ve llegar cansados pero radiantes. “Por la Virgen, todo”, es el comentario de cada uno.

En la segunda mitad de 2009, camino a los 100 años de la fundación del Movimiento de Schoenstatt (se celebrará en 2014), previo a cada celebración eucarística tienen lugar charlas sobre los “Héroes de Schoenstatt”. En julio se comenzó con José Engling y en diciembre se culminará con Karl Leisner.

Las generaciones fundadoras de Córdoba y de Paraná

Villa Warcalde lucía radiante en una tarde primaveral con el verde salpicando la frondosa arboleda y los jardines cuidadosamente tratados, tal la costumbre del lugar.

Pasaban inadvertidas entre los asistentes tres personas que conversaban en la mayor tranquilidad: Elenita Carmona, mamá del P. Guillermo, y Rosa María y Quitito, integrantes de la generación fundadora del Movimiento de Schoenstatt en Córdoba y en Paraná.

Se reunían porque traían de regreso, desde las tierras “de la chamarrita”, la Ermita que meses antes había partido desde Villa Warcalde para visitar las familias paranaenses y acompañar al Santuario de La Loma en las distintas celebraciones que tuvieron lugar allí por el 50 aniversario de la llegada de Schoenstatt a Entre Ríos.

La Loma (el Santuario de Paraná) y Villa Warcalde guardan una entrañable relación ya que fue desde Córdoba donde partieron los primeros y entusiastas jóvenes a “fundar Schoenstatt” en Entre Ríos. “Es impresionante el testimonio que nos dan. Su fuerza y su entrega, en años donde muchos jóvenes están en cualquiera, representan un verdadero ejemplo para nosotros”, comentaba un entusiasta y muy emocionado joven.

Entre los cordobeses, Manolo y Dolly Rapalo no faltaron a la cita. “Ellos siempre están con su presencia silenciosa y permanente. Manolo venía con su familia a la obra (N. de la R.: se refiere al Santuario ya que el Arq. Rapalo dirigió su construcción hace algo más de 41 años) y se pasaban los fines de semana con los chicos aquí”. Nos cuentan además que Pedro, uno de sus hijos, fue a su vez quien dirigió la obra del otro Santuario que tiene Córdoba, el de la Vida y la Esperanza, en el Cerro de las Rosas. ¡Generación fundadora, fecunda y constructora!

En el Día de la Madre: María ¡presente!

En Argentina, el tercer domingo de octubre se celebra el Día de la Madre y los distintos hogares rinden homenaje a estas mujeres que entregan su vida por los próximos, sus inmediatos prójimos. Distintas canciones hablan de las inmensas cualidades de las mamás y de los diversos motivos por los que se mantiene con ellas una relación que nunca se interrumpe, que sólo puede olvidarse con el regreso de uno hacia la Casa del Padre. Cientos de poemas se han escrito sobre el amor de una madre, sobre su entrega, sobre su generosidad. En Villa Warcalde, el pasado domingo 18 de octubre, cientos de mamás se reunieron en el Santuario de Nuestra Señora de Schoenstatt para expresarle a la Virgen su amor y “para que Ella nos siga inspirando en nuestra humilde tarea aquí en la tierra”, nos comenta una misionera con lágrimas en los ojos…

Ely de Aramayo había preparado el guión de la Misa con la pulcritud y eficiencia acostumbrada. El P. Federico Piedrabuena celebraba la Eucaristía con la cercanía y la calidez que son un distintivo propio de este joven sacerdote (se ordenó el pasado 02-05-09) que se ganó el corazón de la Familia y, en el momento de la bendición final, desde el micrófono se convocó a las mamás hacia el frente del altar. Un verdadero “temblor” se produjo en ese momento ante el hidalgo paso de estas Señoras (con mayúsculas) que como hermosas flores que son, engalanaron la celebración con su presencia de amor puro. Recibieron su bendición especial, en tanto Mary Gómez, de la Familia de Paraná, rezaba una emotiva oración desde el ambón.

Peregrinación final con un toque especial

Finalizada la celebración de la Eucaristía, la tradicional peregrinación desde el Altar Mayor hacia el Santuario de la Solidaridad se vio modificada por algunos aditamentos previstos para la fecha, como una manera de dejar en el recuerdo lo vivido en Villa Warcalde.

La columna, presidida por la tan querida Ermita y seguida por dos Imágenes Auxiliares, la cruz de peregrinación, el sacerdote y los laicos, se detuvo frente al Memorial del P. José Kentenich. Detrás de su estatua se erige una columna que representa la Iglesia, y en ella se descubrió una placa que marcará por siempre la partida y el regreso de la Ermita de Villa Warcalde.

“La Providencia ha querido que sea un sacerdote cuya vocación nació en el Santuario de La Loma (el P. Piedrabuena es entrerriano) y cuya ordenación se produjo en el Santuario de la Solidaridad quien presidiera esta celebración.” “Otra más de las delicadezas a que la Mater nos tiene acostumbrados”, comentaba un schoenstattiano que, como él dice, nunca falta un 18 a Villa Warcalde.

Luego los peregrinos se dirigieron al lugar desde donde la Ermita había partido meses antes colocándola nuevamente. La plantación de una palmera traída especialmente desde Paraná será el símbolo que recordará al peregrino que también la Ermita salió al encuentro de los suyos.

En una emotiva celebración un matrimonio joven, junto a otros integrantes de las juventudes y de las madres, recibieron de manos de “los primeros” la Ermita como un testimonio de “tomar la posta”. Parecían preguntarles al entregarles la imagen tan preciada: ¿Permanecemos fieles? Y los jóvenes respondieron desde su corazón: ¡Quedamos en eso!

 

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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