¡Quiero ser tus manos y tus pies!

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TUCUMÁN, Silvia Losada. El 23 de agosto pasado, los misioneros de Tucumán renovaron su compromiso con la misión en el Santuario de Tucumán. A pesar de faltar un mes para la primavera, un día cálido y brillante recibió a los hermanos que llegaron de Santiago del Estero para unirse a la gran fiesta anual de la Campaña del Rosario de Tucumán.

Cansados por el viaje pero felices de estar en la casa de la Mater, descendieron de los transportes y corrieron al Santuario. Sus rostros expresaban amor, emoción, súplica, agradecimiento. ¡Tantos sentimientos! Alguno lloraba…

Los pueblos saludan a María

Inmediatamente se inició la peregrinación desde la entrada al predio del Santuario. Banderas, estandartes, imágenes peregrinas, las Auxiliares de Santiago y Tucumán y cientos de peregrinos de las dos provincias saludaban a María con sus pañuelos en alto. Ella había preparado amorosamente su casa para recibirlos: globos, flores y carteles les daban la bienvenida. Madrecita del Cielo, yo no sé rezar, sólo sé decir que te quiero amar…cantaban todos felices. El Padre José Kentenich los bendijo desde su memorial, mientras que la imponente Cruz de la Unidad los veía pasar rumbo al Santuario.

Héroe hoy

Joao Pozzobon, con una sonrisa, les dio la bienvenida en su memorial. Rodeado de banderas y con las Auxiliares a ambos lados de su foto, parecía decir, como aquel 31 de marzo de 1984 a los argentinos, en el Santuario de Santa María, Brasil: “Por amor a la Campaña, ser héroe hoy mismo”. Es héroe el misionero que golpea puertas sin saber si lo recibirán; el que, sin descuidar su familia, lleva la imagen peregrina a un enfermo; el que reza el rosario con quien lo necesita; el que soporta la incomprensión de algunas personas, a veces hasta de su familia. Es héroe el que mantiene la alegría y la esperanza en tiempos de incertidumbre y la contagia a los demás; el que año a año renueva su misión diciéndole a la Mater: ¡Aquí estoy, quiero ser tus manos y tus pies! La peregrinación culminó en el Santuario, cantándole a María; desde allí se dirigieron al salón de usos múltiples donde se realizarían las actividades de la mañana.

Démosle una alegría a la Virgen, acerquémosle nuestros niños

Terminado el almuerzo y actividades recreativas, en las que bailarines folclóricos danzaron para la Mater y deleitaron a los presentes y misioneros santiagueños cantaron a María, se inició un panel de testimonios. El Santuario en nuestra misión, Modalidad de la peregrina del Cenáculo, Proceso de canonización de Joao Pozzobon encendieron a los misioneros. El broche de oro fue el testimonio de los misioneritos.

Con su cara iluminada por la sonrisa y los ojos muy abiertos, Agustín cuenta: “Mi primera visita con la Virgen fue al lado de mi casa, en lo de mi vecino. Fui hasta su casa y golpeé las manos. Me atendieron y les entregué la imagen; luego rezamos la consagración a la Mater. En ese momento me sentía nervioso… Mi ideal es ser un buen estudiante. También tengo propósitos diarios, por ejemplo, ser un buen alumno en la escuela y también lo ofrezco como capital de gracias”. Nicolás expresa: “Mi primera visita fue a una vecina mía. Para mí fue una alegría porque esta familia era la primera en recibir a la Virgen. Yo me sentía un poco nervioso, pero alegre. Las familias misionadas me dijeron que todas sus cosas mejoraron y otras familias me pedían si la podían tener un día más. Mi ideal es ser buen estudiante, buen hijo y buen amigo. A mis propósitos diarios los ofrezco como capital de gracias”. Lara misiona en un jardín de infantes. Los niños no saben escribir y dejan la impresión de sus deditos en el cuaderno de la Peregrinar. A Lara esta actitud de los chiquitos la emociona mucho.

En el Día de la Infancia Misionera, ser niños ante Dios

Como en todas las cosas de Dios, no hay casualidades sino causalidades. El 23 de agosto se celebró en Argentina el Día de la Infancia Misionera. El Padre Pablo Mullín, Asesor de la familia schoenstattiana de Tucumán, se refirió a la filialidad. Recordó la entrega a la Divina Providencia del Padre Kentenich y de Joao Pozzobon y remarcó que el escalón 2009, hacia el 2014, de la Campaña del Rosario de Argentina: Démosle una alegría a la Virgen, acerquémosle nuestros niños” tiene que ver también con entregar nuestro niño interior, volver a ser niño ante Dios. Invitó a todos los misioneros a cultivar durante el año alguna de estas actitudes: confianza, coherencia, heroísmo, audacia y alegría, todas ellas imprescindibles para testimoniar a María y Jesús. Cabe destacar el trabajo de todos los misioneros y responsables, que expusieron los frutos de su misión en paneles colocados a los costados del salón, con mucha entrega y dedicación.

25 años de misión en Argentina y hacia el mundo

Se trasladaron luego hacia el Santuario para rezar el rosario y compartir la Santa Misa. Antes de renovar el compromiso misionero recibieron sus imágenes dos nuevos misioneros varones, uno de ellos es el primer misionero taxista de Tucumán. Atardecía cuando todos levantaron sus imágenes peregrinas al grito de “¡Ella es la Gran Misionera, Ella obrará milagros!”. Durante el ofertorio de la Misa los misioneros ofrecieron un rosario, representando los 25 años de la Campaña del Rosario en Argentina. El 31 de marzo de 1984 Joao entregaba en el Santuario de Santa María, Brasil, las primeras 25 imágenes que partían a Argentina y desde allí a los Santuarios de América, iniciando la Campaña Americana. Más tarde, por obra y misión del Padre Esteban Uriburu, la Campaña del Rosario se extendía al mundo entero. Los niños ofrecieron sus juguetes (pelotas y muñecas) y los misioneritos su misión. Un coro de matrimonios jóvenes de Schoenstatt, con sus hijos, prestaron sus voces para que la Santa Misa cobrara más brillo. ¡Fue emocionante verlos con sus bebés, mamaderas y chupetes, cantándole a la Mater!

Familia viva, esperanza argentina

Para finalizar la celebración de ese hermoso día todos los niños se congregaron alrededor de un gran cartel que contenía el lema 2009 de la familia argentina

“Familia viva, esperanza argentina” de un lado, y el Santuario con los niños del otro, para enviarlo con globos celestes y blancos mientras se escuchaba: Somos familia viva cuando abrimos y marcamos caminos nuevos en la realización de un mundo según el querer de Dios que tiene en cuenta a todos. Somos familia viva cuando, conducidos por el espíritu, tenemos el valor y el coraje inusitado de animarnos a lo bueno y a lo justo en medio de un mundo que vive claudicando. Somos familia viva y profetas de luz que guían los pasos del pueblo cuando somos capaces de poner nuestra vida al servicio de los niños. Somos familia viva cuando defendemos el derecho de los más débiles. Somos familia viva en la vida cuando infundimos confianza y esperanza y podemos decir que hemos iluminado; cuando nos fijamos en los otros y los aceptamos como son. Somos familia viva de Dios cuando lo reconocemos por la adoración sencilla, fiel y contagiosa. Somos familia viva cuando soportamos y no bajamos los brazos ante las pruebas, las purificaciones, las oscuridades, las dificultades…

Esta es nuestra misión, aunque sabemos que no se vive siempre en plenitud: esto no nos debe hacer caer en el derrotismo de pensar que no sirve nada de lo que se ha hecho o se hace. El camino de filialidad y compromiso de la Campaña tiene la vertiente personal por la cual cada uno, como cristiano y miembro consciente de Schoenstatt, se esfuerza para ser esperanza, íntegra y transparente, de María. Familia viva, esperanza argentina: meta que debe alentar nuestro esfuerzo sin interrupción.

Álbum de fotos

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