Contagiando ese fuego que no se apaga

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PARANÁ, Tita Ríos. “Queremos compartir con todos ustedes la alegría de festejar nuestros 50 años de Fundación, 50 años que nuestra Madre y Reina se estableció en nuestro Terruño Paranaense, hoy nuestro Santuario de La Loma, sellando Alianza, derramando abundantes gracias y ejerciendo suave violencia sobre cada uno de nosotros, sus hijos. Queremos celebrar la fidelidad, fortaleza, tenacidad, conciencia de instrumento y fe porfiada de nuestros fundadores, pequeños instrumentos que nuestra Madre eligió”. A comienzos de agosto, esta invitación fue enviada a todos los que de una u otra manera están vinculados con Schoenstatt en Paraná, Argentina… El 15 de agosto, el Santuario de la Loma se vistió de fiesta para recibir a los muchos peregrinos de toda la Familia.

Los jóvenes, junto alos innumerables peregrinos, llegaron desde el primer ranchito, lugar ubicado a corta distancia del actual Santuario y donde se hacían las primeras reuniones. Con la ermita en andas (aquella ermita de Villa Warcalde, Córdoba, donde se hicieron los primeros contactos de paranaenses con Schoenstatt y que la familia de Schoenstatt de allá prestó para las celebraciones), entonando cantos y agitando banderas al viento. Al frente del Santuario los primeros muchachos y chicas, pintando ya canas, contaron sus anécdotas contagiando ese fuego que no se apaga y que se aviva con el calor de sus voces y sus lágrimas a flor de piel.

¡Por Ella, no vamos a descansar!

Uno a uno iban respondiendo las preguntas delmoderador que dirigía el panel, totalmente testimonial. No había esquemas, letras preparadas, todo era vida vivida y transmitida, rodeados de la Familia de la Providencia, hijos, nietos y numerosos hermanos venidos de distintas provincias argentinas, como así también de Chile y Paraguay.

Algunas frases que harán historia de labios de Quitito Asencio: “¡Creo que Ella se manifestó como la Madre del pan!… Los argentinos debemos ir a Cristo por Ella, Ella, como Madre de los pueblos, necesita que trabajemos para construir un mundo nuevo y propaguemos la Alianza de Amor”… Y como Santa Teresita decía: Yo me empeño en seguir rezando en la colonia del cielo… ¡Vamos a trabajar! ¡Por Ella, no vamos a descansar!”.

En ese clima de alegría, de cantos y agitar de banderas, la Familia en pleno celebró dando gracias frente al altar del Santuario acompañados de lossacerdotes diocesanos y de los Padres de Schoenstatt junto al Director Nacional, Padre Javier Arteaga, el Padre Patricio Duran y presidiendo la ceremonia el Cardenal Estanislao Karlic.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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