La Campaña solidaria de la Soja

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Schoenstatt social: un tema que mueve cada vez más la conciencia de los schoenstattianos de todo el mundo; no debe faltar el compromiso social, la solidaridad activa con los necesitados en un Movimiento que se orienta en María, la mujer que siempre estuvo y está junto a los pobres de todos los siglos. En su compromiso social, Schoenstatt se siente motivado por la pasión por la dignidad de cada ser humano y el deseo de crear en todos los ámbitos de la sociedad una cultura de la Alianza. En la Campaña solidaria de la Soja, se intenta no sólo dar de comer a los que sufren hambre, sino enseñar a cocinar, a comer nutritivo y variado, y a congregar a la familia, aliándola a María educadora, en torno a la mesa familiar.

En Argentina, el otrora “granero del mundo” y actual país de la “cosecha record”, miles de hombres y mujeres no tienen asegurada su sobreviviencia, su reproducción cotidiana. Los especialistas estiman que uno de cada cinco niños en la Argentina padece de desnutrición.

Fundada en el año 2002 en la plena crisis de Argentina por Jorge Simmermacher, su esposa Patricia, acompañados por Martín Poli y Santiago Zervino, el objetivo de la Campaña de la Soja es donar soja, sumar más productores a la iniciativa solidaria de donar parte de su cosecha, y llevar a la MTA como en una nueva Visitación a alimentar cuerpo y alma. La misión de la Campaña de la Soja, a la cual se han sumado muchos misioneros de la Campaña del Rosario en toda Argentina, es proporcionar mayor nutrición alimentaria y promover que quienes cocinen generen clima de hogar. “Procuramos que las mujeres embarazadas incorporen 200 gramos diarios y los niños aproximadamente 50 gramos diarios de soja a su dieta, con lo cual cubren sus necesidades de proteína”, comentan. La misión, sin embargo, va más allá de combatir la malnutrición.

En torno a la mesa familiar

“Muchas familias se han acostumbrado a ir al comedor para comer”, cuentan. “Queremos mostrarles el valor de comer en familia, en torno a la mesa familiar”.

Se trata de revalorizar la misión esencial de la mujer, alma de cada casa, aliada y a imagen de María, para que aspire a ser núcleo de una vida en familia, centrada en valores y en el servicio.

En la actualidad, la Campaña de la Soja abarca a unas 10.000 personas de ambos sexos: 70 % niños, en edad escolar de 3 años a 15 años, 20% mujeres embarazadas y ancianos y 10% amas de casa sin recursos económicos. La misma se encuentra presente en San Luis, Mendoza, Salta, Tucumán, Córdoba, La Rioja, Catamarca, Corrientes, Rawson, Mar del Plata, Buenos Aires y Chaco.

¿Cómo “funciona” la Campaña de la Soja?

La Campaña de la Soja se desarrolla a través de un grupo determinado de schoenstattianos de cada zona del país, que asumen la responsabilidad de la misma.

La soja, que llega ya limpia y fraccionada, no se entrega así nomás, sino que se enseña a las mamás – que han sido invitadas para eso -a trabajarla. Es tarea del grupo responsable del lugar ubicar a las personas más necesitadas e invitarlas a aprender.

La comisión de Buenos Aires ofrece instructores que enseñan a procesarla, salvo que haya en el lugar personas que sepan hacerlo. Se le pone una cierta “mística” a este esfuerzo (cobijamiento, confianza, comunidad…) a fin de que sea algo mariano y de promoción del hombre.

Con la colaboración de algunas familias schoenstattianas se han embolsado alrededor de 10.000 kg. en bolsitas de 1 kg. y se han distribuido en 20 Ramas Familiares de Schoenstatt que se anotaron para participar en la Campaña. El envío se hace por medio de transportes de carga que en algunos casos les han hecho rebajas de tarifa.

La instructora Eva García se instala en una entidad y capacita a las instructoras locales. Se hace una breve catequesis acentuando el rol de María. Se la considera aliada a esta tarea, se le encomienda el trabajo rezando al iniciar el mismo. Las mismas enseñan a cocinar y cocinan, a la vez que fabrican jugos y leche de soja para los comedores barriales, escolares, comunitarios o personales. Entregan soja procesada.

El curso de formación dura dos días. La soja se provee regularmente, la procesan las instructoras locales de cada lugar y entregan a las amas de casa la soja procesada, para elaborar muy diferentes platos económicos en cocinas comunitarias, escolares o de entidades, con alto valor proteico.

Se forman así grupos de madres que compartiendo el trabajo y la oración experimentan las gracias del santuario que María nos regala para gloria de su Hijo.

Las reuniones de formación

Se ha desarrollado una modalidad para las reuniones de formación: Una instructora debidamente capacitada (generalmente una misionera de la Campaña del Rosario o un miembro de la Rama de Madres, pero puede ser cualquier persona dispuesta) reúne a un grupo de mujeres embarazadas o con chicos, les reparte las bolsitas que necesitan para una semana y mientras hacen la preparación previa de la soja, rezan el rosario o charlan de algún tema espiritual. Luego se las instruye a que difundan en sus familias lo que aprendieron.

“Queremos proveer a nuestros hermanos más necesitados del alimento para el alma y para el cuerpo. No se trata por lo tanto de repartir soja por todo el país, sino de formar a la gente para que aprenda a utilizar un recurso barato y de excelente calidad, y al mismo tiempo que conozcan a Dios y a la Familia de Schoenstatt. Se trata de ayudarlos a lograr una mejor calidad de vida por sí mismos y de compartir el trabajo y la oración como auténtica familia”, sintetizó Santiago J. Zervino, uno de los creadores e impulsores de la iniciativa.

La Campaña de la Soja es una iniciativa del Movimiento Apostólico de Schoenstatt que pretende un cambio cultural en la alimentación de las familias con inconvenientes para obtener el sustento diario.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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