En torno a la ermita en Coronel Dorrego

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CORONEL DORREGO, Edda Fournau. Como cada año, el aniversario de la ermita en Coronel Dorrego, Argentina, fue una verdadera fiesta de amor a la Mater y su Hijo. Acompañados por el párroco P. Hugo Díaz Súnico y el P. Daniel Jany partieron desde la Iglesia La Inmaculada a las 14 hrs. rezando y cantando hacia el Vivero Municipal donde la Mater les esperaba en la ermita. Allí se fue viviendo lo programado con mucho amor y sentimiento: La Mater y su Hijo Jesús recibían consagraciones de niños, de nuevos misioneritos, de mamitas que consagraban sus pancitas, una Alianza Matrimonial y la renovación comunitaria de la misión.

Al volver, el P. Hugo les esperaba en el salón parroquial con su mate. Una vez ubicada la Imagen Auxiliar y las peregrinas, todos se prepararon a compartir algunos textos y recuerdos del tiempo de las primeras Alianzas criollas (1944—1945), en Dorrego. El P. Hugo además manifestaba su deseo de vincular más a los jóvenes con el Movimiento, tema por más interesante y que “Ella” ya se está ocupando.

Vinculados por María construyamos nuestra comunidad

El Padre Daniel Jany en su plática les invitó a vivir enteramente por amor, Dios creó todo por amor, con amor y para el amor. Esta ley universal del amor que nosotros como hijos de María abrazamos feliz y libremente, contando para ello con la Alianza de Amor, Alianza que nos lleva a acrecentar nuestra espiritualidad, nuestro amor a la Mater y por lo tanto a nuestro prójimo. El P. Daniel se refiere a unas jornadas dictadas por el Padre Kentenich sobre “Las fuentes de la alegría” – como se titula la obra que contiene los textos correspondientes, textos que nos invitan a leer.

La comunidad de la ermita Nuestra Señora de Schoenstatt vivió un día muy especial, donde realmente se sentía la presencia del Espíritu Santo; una tarde en que las gracias del “Santuario Madre y Reina del Pueblo” en Paso Mayor se hicieron vida en los peregrinos, como dice el lema “Vinculados por María construyamos nuestra comunidad”. Por eso esta comunidad da gracias a Dios por su gran amor; por darnos a María como Madre; por el Padre Hugo que la acompaña y anima en la misión; por el Padre Daniel, que con su estar siempre atento a nuestros procesos, lentos procesos, de crecimiento nos anima en esta nueva etapa de la historia de la humanidad, a aprender a movernos “no por temor sino por amor”; por el Padre Rogelio, que siempre que puede también está aportando su mensaje que alienta y enriquece. Agradece a todos los que la acompañaron y que espiritualmente acompañan en este peregrinar hacia el Padre.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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