La corriente misionera… en Mar del Plata

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MAR DEL PLATA, Francisco Grondona. Entre diciembre de 2007 y enero de 2008 un pequeño grupo de jóvenes de la Juventud Masculina y Femenina de Mar del Plata tuvimos la suerte de poder participar en el grupo misionero de Buenos Aires “MTA”. Nuestro destino fue Henderson, un pequeño pueblo del oeste de la provincia de Buenos Aires.

Nunca antes habíamos misionado, así que esta experiencia era algo totalmente desconocido para nosotros, con muchas dudas e incertidumbres decidimos dar el paso al frente y nos acoplamos al grupo misionero.

Es difícil explicar lo que sentimos esos 10 días que estuvimos en Henderson. Compartimos muchas experiencias que sin duda nos marcaron profundamente y sobre todo, nos ayudaron a fortalecernos espiritualmente.

El contacto con la gente, su calidez, su humildad, su sencillez, su generosidad y el compartir su tiempo, su hogar y su comida, nos permitió visualizar, rescatar, difundir y comprender que aquellos valores que Schoenstatt promueve están latentes en la comunidad, especialmente en los jóvenes y niños, a quienes pudimos transmitir, a través de la palabra y de la acción, nuestra fe y el mensaje de Dios.

Volvimos a Mar del Plata con una nueva inquietud

Volvimos a Mar del Plata con una nueva inquietud, sentíamos que algo dentro de nosotros estaba creciendo, pero no sabíamos como expresarlo. Este sentimiento que teníamos hizo que participáramos en Semana Santa de la misión en Corrientes, organizada por la Juventud de la Ciudad de La Plata “Adsum Pater”. Esta experiencia hizo crecer aún más nuestro espíritu misionero, que poco a poco se fortaleciendo cada vez más.

De regreso en Mar del Plata y, en una reunión entre amigos, surgió la idea: “¿Y si organizamos un grupo misionero en Mar del Plata?”. Al principio nos reímos pensando que sería imposible que un grupo de jóvenes casi sin experiencia se largará a organizar algo de semejante calibre. Pero poco a poco la idea fue tomando fuerza y unos a otros nos contagiamos y nos llenamos de optimismo pensando que, si era algo que Dios quería de nosotros, nos iba a salir.

Las voluntades se fueron sumando, con el apoyo de la familia, y la ayuda del Obispo de nuestra diócesis, conseguimos un destino para nuestra alma misionera. Este sería Lobería, un pequeño pueblo agrícola cercano a Mar del Plata, con la particularidad que la Mater nunca lo había visitado. ¡Que emoción saber que íbamos a ser los primeros en llevar Schoenstatt allí!

“Por aquellos de corazón puro que se ofrecen, Dios salva todo un pueblo”

El nombre de nuestro grupo misionero surgió por un anhelo que teníamos en común. Inspirados y motivados por su significado y por su historia dentro del movimiento, decidimos llamarlo “Ver Sacrum”. Una forma de expresar nuestra idea de cambiar la realidad de nuestro país, “Por aquellos de corazón puro que se ofrecen, Dios salva todo un pueblo”. Bajo el lema “sembremos la patria” encaramos el resto de la preparación. A partir de ese momento, sentimos que se nos abrían todas las puertas que necesitábamos para hacer realidad la misión.

Gracias a la ayuda de toda la familia, pudimos en tan solo 3 meses organizar nuestra primera misión, que se llevó a cabo en el mes de Julio de 2008, en la cual participamos 55 jóvenes. Ninguno de nosotros pensó que la recepción del pueblo iba a ser tan cálida, en todo momento la gente de Lobería nos abrió sus puertas, permitiéndonos entrar en sus hogares y corazones. Se trabajaron distintos temas en los grupos de niños y jóvenes que se formaron, mientras que un grupo de misioneros visitaba el hospital y el geriátrico del lugar. La misión finalizó con un festejo con todo el pueblo en el salón parroquial.

Este año 2009 comenzamos la preparación para volver a Lobería. Nuevamente, la misión tendrá lugar el mes de julio. Sabemos que es un trabajo arduo pero que vale la pena, tenemos nuestros corazones y espíritu preparados para llevar nuestra juventud y nuestras energías allí donde Dios nos marque el camino.

Nuestra meta es realizar 3 misiones en Lobería, esperando que sean suficientes para que podamos dejar huellas de nuestro paso. Muy probablemente nosotros no seamos capaces de notar algún cambio, es un proceso que lleva mucho tiempo, pero nos vamos conformes de que dejamos todo de nosotros para lograrlo.

Esperamos que Lobería sea el primero de muchos pueblos a los que Ver Sacrum pueda llevar el mensaje de Schoenstatt.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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