Acompañando al Santo Padre en su peregrinación a Tierra Santa

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ROMA, P. Guillermo Mario Cassone. En la audiencia del miércoles 6 de mayo, el Santo Padre pidió a todos que lo acompañemos en la Peregrinación a Tierra Santa que iniciará el día 8 y finalizará el 15. Sin duda será un viaje de gran trascendencia no solo por seguir las huellas de Jesús en donde Él vivió y se manifestó entre nosotros, sino por la urgencia de paz y reconciliación en esa zona tan conflictiva, donde se juega el diálogo entre las tras grandes religiones monoteístas. Recemos por él toda esta semana. Entre los que le acompañan físicamente en su viaje, hay un schoenstattiano: Mons. Robert Zollitsch, presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, miembro del Instituto de Sacerdotes Diocesanos de Schoenstatt.

En la misma audiencia algunos de los Padres de Schoenstatt presentes le pudieron agradecer por la iniciativa del Año sacerdotal, contarle que Schoenstatt crece en Italia y comentarle algo del proceso de beatificación del Padre y Fundador. Los atendió con su gran capacidad de escucha y les dio una bendición para Schoenstatt.

Acentos

Creo que el Papa va marcando en el último tiempo algunos acentos importantes:

La Palabra de Dios: como base de la fe, de la piedad y del anuncio de la Iglesia, esto en sintonía con el reciente Sínodo, en una trasfondo ecuménico y para llegar a un encuentro vital con Cristo vivo y resucitado, que camina con nosotros hoy. Será el contenido de una próxima Exhortación Apostólica ya anunciada.

San Pablo: como ejemplo del discípulo enamorado de Jesús y del misionero ardiente y audaz, fue el contenido de este Año Paulino que culminará el 28-6-09.

Ha sido uno de los grandes impulsos de su conducción pastoral y creo que ha despertado mucha vida.

La vida y la esperanza como vivencia pascual del cristiano y como profecía que el mundo necesita revalorizar, no solo por lo que significa defender la vida en todas sus etapas, respetarla sin manipularla – con la cantidad de temas bioéticos conexos – sino porque pertenece al núcleo del Evangelio, y por la necesidad de motivar con una verdadera esperanza el sentido trascendente de la vida. Conviene releer “Spe salvi”.

El Amor de Dios, revelado en Jesús, que espera una respuesta personal de amor filial y que también se manifieste en el amor fraterno. Esto urge a la solidaridad con el más necesitado, sea como persona o como pueblo, haciendo eficaz la justicia y un amor preferencial por los pobres. Si bien ya escribió “Deus caritas est” pronto saldrá una nueva Encíclica sobre los temas sociales y la actual crisis económica global.

Hechos y gestos

Estilo dialogal en sus relaciones con el episcopado, puesto de manifiesto en la Carta a los Obispos recientemente publicada a raíz de los malentendidos con los seguidores de Lefevbre, un ejemplo de sinceridad, claridad y humildad.

Esto vale para las visitas ad límina de varios episcopados en estos meses y lo que los mismos obispos comentan y destacan. Fue así también en el reciente Sínodo. Tiene una gran capacidad de escucha y una precisión admirable en las respuestas. Así lo pude constatar en el encuentro con el clero de Roma del 27-2-09 donde respondió a las preguntas espontáneas de varios de nosotros sin saberlas de antemano.

El viaje al África de hace pocas semanas, donde manifestó un gran amor por este continente tan empobrecido y doliente, pero tan lleno de valores humanos como su religiosidad y sus vínculos familiares. Fue un viaje manipulado por algunas agencias de noticias de países ricos sacando de contexto lo que dijo sobre como se debe combatir el SIDA con lo cual taparon todo lo que dijo sobre la justicia y la no explotación de las personas y de los recursos. Cuando toca temas que duelen, a veces se los ignora o se los oscurece encandilando con otros temas.

Su reciente visita a la zona de los Abruzos, epicentro del terremoto de Semana Santa, donde quiso demostrar su cercanía personal con los que perdieron sus seres queridos, sus viviendas, sus templos y sus lugares de estudio o de trabajo. Ya antes había enviado al Cardenal Bertone al funeral, y ya las diócesis italianas habían mostrado múltiples gestos de solidaridad y asistencia a las víctimas.

El año sacerdotal, que convocó desde junio de este año hasta junio de 2010, para acentuar el valor del sacerdocio ministerial siguiendo el ejemplo del Santo Cura de Ars, que será sin duda un tiempo de renovación para los sacerdotes, de planteamiento vocacional y de revalorización en toda la Iglesia de este don de Jesús en la Última Cena. Ya el Jueves Santo, cuando renovamos el compromiso miles de sacerdotes en San Pedro, nos insistió en la santidad de la vida sacerdotal y en la espiritualidad.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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