Diez años del Santuario de Tucumán – Gran fiesta el 18 de abril de 2009

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TUCUMÁN, Silvia Losada. El 18 de abril un brillante día saludó a todos los que acercaron al Santuario de Tucumán, como para recordarles aquel 18 de abril de 1999, cuando ofrecieron el Santuario de Tucumán a la Iglesia.

Pareció que la Providencia Divina así lo quiso y la Mater abrió las puertas de su Santuario, su jardín, para recibir a sus hijos. Hermanos de Salta, Santiago del Estero, Catamarca y del interior de la provincia de Tucumán acudieron temprano, portando sus imágenes peregrinas, Auxiliares y estandartes, para disfrutar de la jornada.

Quienes habían participado de la bendición del Santuario se sorprendían de los que habían conseguido en estos 10 años, tanto espiritualmente, como en lo material.

Un poco de historia

“Cuando nació Schoenstatt en Tucumán, allá por el 1984 – comentaban Julio y Betty Marteau (matrimonio que trajo el movimiento a Tucumán) – éramos muy pocos”… “Me emociona ver cómo creció la familia…”

Y así fue. De esa semilla plantada, surgió una comunidad pujante que ansiaba poder ofrendar a la Mater una morada permanente en Tucumán.

Los que pertenecen a la generación fundadora recuerdan con emoción el 18 de abril de 1999. Días anteriores se turnaban para cortar el césped con una cortadora de jardín. ¡Este jardín era un poco extenso! Pero no faltaba el entusiasmo y la entrega.

Recuerdo las pequeñas tinajas con tierra del santuario, repartidas entre los peregrinos. ¡Era tierra santa! Cuando tuve la suerte de conocer el Santuario Original, llevé una de esas tinajas y la escondí en la enredadera de la entrada del Santuario, pretendiendo que nuestro Santuario quedara siempre a la sombra de Schoenstatt. ¡Durante dos o tres años, aun se pudo ver esta tinaja!

¡Finalmente tendrían su terruño, su tierra de Schoenstatt!

Pasaron los años y la familia se afianzó. Crecieron las distintas ramas, surgieron cientos de misioneros y los jóvenes inundaron el Santuario con su frescura y audacia.

Surgieron la imponente Cruz de la Unidad que recibe a los peregrinos, los memoriales del Padre fundador y Joao Pozzobon y el recordatorio del Padre Esteban Uriburu. Todo esto como inquietudes de cada carisma dentro de la familia local.

Cada uno acercó peregrinos al Santuario: la Obra Familiar con el Proyecto Jubileo, Madres y Pastoral de Santuario con las Alianzas, la Campaña del Rosario con las consagraciones de misioneros y Fiestas de la Campaña, los Jóvenes con sus jornadas y campamentos.

Llegó el día

Hoy, como hace 10 años, pusieron manos a la obra para que la celebración tuviera el marco que nuestra Madre merecía.

“Con la fuerza de una familia unida, fecunda y santa, celebramos tu presencia en Tucumán” fue el lema de esta fiesta

A la hora prevista, el Padre Pablo Mullín recibió a los peregrinos con una cálida conferencia.

“María, nuestra Madre, fue invitada a tomar posesión de su trono de Gracias y cada uno de nosotros desde aquí lo ha experimentado de muy variadas formas; su amor de Madre, su paciencia de Educadora y su Poder de Reina”… “Su presencia nos lleva a preguntarnos: ¿qué rol ha jugado el Santuario de María en mi vida de alianza, de familia, en mi grupo o comunidad? Muchas veces puede pasarnos que nos acostumbramos a tener algo frente a nosotros sin poder valorarlo. Es por ello que este aniversario nos invita a descubrir de nuevo el regalo que María nos hace; tenemos un Santuario, Ella nos espera”.

En peregrinación se dirigieron desde el salón de usos múltiples hasta el Santuario.

Nadie quiso faltar a la cita con la Madre del Cielo que los llena de gracias desde su morada y que inunda con ellas los hogares, hospitales, escuelas, instituciones públicas y todos los lugares a los que llega su imagen peregrina.

La concurrencia fue multitudinaria. Misioneros, familias misionadas, devotos de la Mater y la familia en pleno se congregaban en el Santuario al grito de ¡VIVA LA MATER ¡ y ¡NADA SIN TI, NADA SIN NOSOTROS!

Compromiso de seguir siendo guardianes del Santuario

El Arzobispo de Tucumán, Monseñor Luis Villalba, dispuso por decreto que el 10º Aniversario de la bendición del Santuario de Schoenstatt era una oportunidad especial para que los fieles que participaran de la Misa recibieran la bendición apostólica con indulgencia plenaria, impartida por el Vicario General de la Arquidiócesis. Pbro. Carlos A. Sánchez.

Concelebraron la Santa Misa los Padres Pablo Mullín, Tomás Dell’Oca, Martín Aversano y sacerdotes diocesanos que colaboran en la celebración los domingos.

Durante el ofertorio, las distintas ramas y acciones y los hermanos de las provincias que los visitaban presentaron sus ofrendas, símbolos de su fecundidad. El Santuario, ofrecido a la Iglesia por los responsables diocesanos de la familia, el agua viva de la Campaña, la corona con tres anillos de la Obra Familiar, las cruces negras de la JM, los capitales de gracias y oraciones por las vocaciones religiosas y sacerdotales.

Un momento muy emotivo fue el ofrecimiento de la JF del cuadro con la foto de la Hna. Margarita Venditti, vocación tucumana fallecida el 18 de noviembre de 2007 con apenas 30 años y que, según palabras del Padre Juan Pablo Catoggio en su homilía de la Santa Misa de exequias, fue trasplantada del Jardín de la República al Jardín de María de la comunidad de las Hermanas. En ambos jardines la pueden ofrecer con gozo al Padre como fruto maduro que los llena de orgullo y de esperanza.

Al finalizar la misa, renovaron su compromiso con la Mater, con Schoenstatt, su misión y la Iglesia:

“Querida Madre de Schoenstatt: Hoy, en este décimo aniversario lleno de gracias, frutos y bendiciones, sentimos tu presencia. Te prometemos a Ti y a la Iglesia de Tucumán seguir siendo guardianes de este Santuario y que nuestros aportes al Capital de Gracias, ofrecidos con alegría filial, sean la expresión del NADA SIN TI, NADA SIN NOSOTROS”.

Recreación de la vida del Padre Fundador

Para cerrar los festejos, integrantes de la familia schoenstattiana escenificaron la vida del P. José Kentenich y los frutos del Santuario de Tucumán, obra muy aplaudida.

Los ensayos llevaron mucho tiempo y entrega de los actores, guionistas y directores. Había que representar al Padre en su niñez, adolescencia y madurez. El nacionalsocialismo, Dachau y Milwaukee.

Se recreó la vida del Padre Fundador desde su ingreso al orfanato de Oberhausen, sus luchas y sufrimientos y el nacimiento de nuestro movimiento, por la alianza de los congregantes y María, mostrándose cómo el Padre Kentenich ejerció su paternidad, a pesar de no haberla vivido en su niñez y el aporte a la Iglesia de su pedagogía, en un mundo donde cada vez la familia está más disgregada y los hijos más abandonados a su suerte. El mensaje: Schoenstatt es FAMILIA VIVA, ESPERANZA ARGENTINA. Desde su Santuario María es la gran Educadora. Todos somos misioneros, portadores de la Buena Nueva.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS!

QUERIDA MATER, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! Gracias por cobijarnos, transformarnos y enviarnos, desde este Jardín, tu Santuario, al mundo.

Contamos siempre con el NADA SIN TI y te ofrecemos el NADA SIN NOSOTROS, proponiéndonos ser discípulos misioneros, donde Tú lo decidas.

En la fuerza de la Alianza de Amor nos apoyamos para continuar la misión que Dios confió a toda la familia de Schoenstatt al servicio de la Iglesia, para que sea evangelizadora y luz para el Tercer Milenio.


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