Un Año Sacerdotal para toda la iglesia

ROMA, P. Guillermo Mario Cassone. Mientras los sacerdotes que vivimos la espiritualidad sacerdotal de Schoenstatt, en sus variadas formas, nos estábamos preparando para el Jubileo de los 100 años del sacerdocio de nuestro Fundador, el P. José Kentenich, nos sorprende la convocatoria del Papa a un Año Sacerdotal en toda la Iglesia.

El motivo de esta iniciativa es conmemorar al Santo Cura de Ars a los 150 años de su muerte.

Como podrán leer ambos textos íntegramente (ver link abajo) sólo me limitaré a una reflexión personal después de haberlos leído, que vale no sólo para los sacerdotes sino para todos los que seguimos el carisma del P. Kentenich según el propio estado de vida.

En primer lugar quiero subrayar cómo el mismo Espíritu Santo es el que inspira a la Iglesia a través de los Pastores, en este caso el Santo Padre, y de las iniciativas carismáticas, como Schoenstatt. Creo que esto se aplica de modo clarísimo en la concomitancia temporal en torno al tema del sacerdocio ministerial. Es de esperar que esto genere una corriente de vida y una serie de iniciativas, tanto a nivel eclesial como a nivel de nuestro carisma.

El ideal de santidad sacerdotal

Creo que esto nos motiva a los que somos sacerdotes a renovar en profundidad nuestra identidad, que a su vez es precisamente la motivación de este Año Sacerdotal.Pero no se trata de algo ritual sino integral, que nos urja a vivir el ideal de santidad sacerdotal en lo concreto y cotidiano a través de la caridad pastoral en cada tarea por insignificante o rutinaria que parezca.Sobre todo a valorar la centralidad de la Eucaristía cotidiana, la asiduidad en la lectura orante de la Palabra y la vida espiritual como verdadera prioridad, con sus múltiples modos de cultivarla.También las tareas específicas de la atención pastoral según el área donde nos desempeñamos. El sacerdocio es más que los cargos o encargos que cada uno tenga.

Sacerdocio y comunión eclesial

En tercer lugar creo que es un fuerte llamado de atención a toda la Iglesia para revalorizar el sacerdocio ministerial, con su importancia para la evangelización como algo imprescindible, agradeciendo este don de Jesús y pidiendo que aumenten las vocaciones y la santidad de los ya consagrados.

Esta responsabilidad es algo compartido, ya que el sacerdocio es para toda la Iglesia, vive en y para ella, y no se entiende sin la comunión eclesial. No es un tema parcial sino global cuando se piensa en el presente y en el futuro de la Iglesia.

Vincularnos a todos los sacerdotes

Para Schoenstatt, como Movimiento internacional y plural, es una interpelación a agradecer por el sacerdocio santo del Padre Fundador y a velar para que tenga continuidad en sus hijos espirituales que comparten con él este Sacramento del Orden Sagrado.

Es importante valorar este aspecto de la herencia del Fundador, así como ayudar a darle la identidad y el lugar que corresponde en el marco de la totalidad de la Obra. Como el mismo Fundador lo enseñó y ejerció se trata de una paternidad espiritual que se hace servicio en la inspiración y educación de los diversos y variados miembros de esta gran Familia que vive la Alianza con María en sus Santuarios. Por último creo que todo este año nos va a ayudar a vincularnos con afecto a todos los sacerdotes, en especial a los que nos acompañan con su cuidado pastoral, comenzando por las Parroquias a las que pertenecemos y a los diversos modos de atención que recibimos, agradeciéndoles y valorando su ministerio, acompañándolos en sus iniciativas apostólicas y velando por sus necesidades tanto espirituales como materiales, incluso preocupándonos por su salud.

Con estas breves reflexiones quiero dar un aporte para vivir este Año Sacerdotal como un tiempo de bendiciones para toda la Iglesia.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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