CARTA DE ALIANZA – MARZO DE 2009

Afuera hacía un calor abrasador, el sol del mediodía caía en picada y la calle era un horno. Al entrar en el Santuario el aire fresco y la penumbra eran un verdadero bálsamo para el cuerpo y también para el alma. Un muchacho que estaba adentro al verme entrar se me acercó y me dijo: “¿Padre, me puedo quedar? porque aquí se está bien, aquí está fresco”. Más allá de que no tenía que pedirme permiso para entrar porque el Santuario de la Mater es la casa de todos, me llamaron la atención sus palabras, me recordaron a las del P. Kentenich el 18 de octubre de 1914 en el Santuario: “Todos los que acudan aquí para rezar deben experimentar la Gloria de María y confesar: ¡Qué bien estamos aquí! ¡Establezcamos aquí nuestra carpa!”. Es verdad, el muchacho estaba allí porque el lugar era fresco y por eso se sentía bien, pero también estaba frente a María. ¡Ella tiene tantos caminos para llamar a sus hijos!

Queridos hermanos en la Alianza:

¿Quién no se ha sentido bien en el Santuario de María? ¿Quién no ha experimentado su presencia maternal que nos acoge y cobija cuando nos sentimos solos y desvalidos, o cuando nos sana las múltiples heridas del alma, o cuando nos alegra con el regalo de sentirnos en familia, con una nueva familia espiritual formada por todos sus hijos peregrinos? ¡Realmente es muy bueno estar con Jesús y María en el Santuario!

Esa vivencia la hemos tenido también los que participamos del Congreso 2014, celebrado en Schoenstatt, Alemania, del 1 al 7 de febrero de este año. Fuimos delegados de 32 países de los cinco continentes convocados por la Presidencia Internacional de la familia de Schoenstatt para responder 4 preguntas fundamentales camino a los 100 años de Schoenstatt: ¿qué, cuándo, dónde y cómo queremos celebrar el centenario del Movimiento en el 2014? La cantidad de idiomas y culturas diferentes no fue un obstáculo, al contrario, se vivió una atmósfera de fraternidad y Cenáculo fuertemente guiados por el Espíritu que nos permitió buscar en común las respuestas a las preguntas planteadas.

1. ¿Qué celebraremos en el 2014? Los cien años de la Alianza de Amor con María, la que sellara el P. Kentenich y los congregantes el 18 de octubre de 1914 en el Santuario original. Esa misma Alianza de Amor que hemos sellado nosotros y que tantas bendiciones nos ha significado para la vida personal y familiar como discípulos y misioneros de Cristo.

2. ¿Cuándo? El 18 de octubre del 2014.

3. ¿Dónde? La Mater nos invita a peregrinar al Santuario original, personal o espiritualmente, y unirnos como una sola Familia desde todos los Santuarios Filiales y Ermitas en todos los países. Otro polo de la celebración será Roma, donde se le quiere llevar al Papa todos los frutos de la Alianza de Amor con la Mater a lo largo de estos 100 años.

4. ¿Cómo queremos prepararnos? Creemos que María nos llama a vivir hoy heroicamente en Alianza de Amor y así llevar a nuestro tiempo, caracterizado por el desconcierto y la muerte, más vida y más esperanza. Con Ella queremos construir una cultura de Alianza, crear y fomentar los vínculos entre Dios y los hombres, y entre los hombres como hermanos. Para ello focalizaremos nuestro trabajo en cinco áreas:

1) Matrimonio y familia

2) La juventud

3) Pedagogía del P. Kentenich

4) Iglesia diocesana

5) Compromiso social

Mientras caminamos hacia el Centenario del Movimiento el Símbolo del Padre, regalado por el Padre Fundador para el Santuario original, peregrinará por todas las familias nacionales hasta el 2014.

Hablando de preparación al 2014 les dejo una “idea loca”, de esas que tanto le gustaban al P. Esteban Uriburu: que la familia Argentina en el 2014 le regale a la Mater 100.000 Alianzas de Amor comenzando desde hoy. ¿Será posible? ¿Qué les parece? Espero sus respuestas.

Queridos hermanos, para ir terminando: los jóvenes que sellaron la Alianza de Amor en 1914 y que se sentían tan bien en compañía de María en el Santuario tuvieron que partir a los pocos meses al campo de batalla de la 1ª guerra mundial donde dieron un firme testimonio cristiano; el muchacho que buscaba fresco en el Santuario y se encontró con la Mater luego de un rato salió a la calle con nuevas fuerzas para encarar el duro día de trabajo. Nosotros, como ciudadanos argentinos, también tenemos nuestras luchas y desvelos. Este es un año muy difícil, (nuevamente otro). Las palabra más repetidas hoy son crisis e inseguridad. Inseguridad de todo tipo: física, económica, laboral, jurídica, institucional, pero especialmente personal y existencial. Pero cada uno de nosotros sabe que frente al desconsuelo y desamparo puede recurrir siempre al amor incondicional de María; pero los que no lo saben, ¿qué hacen?, ¿de quién se agarran? Les propongo que en este tiempo difícil hagamos lo mismo que hicieron los primeros congregantes en medio de la guerra: SALGAMOS Y OFREZCAMOS LA ALIANZA DE AMOR CON MARÍA. Es nuestro tesoro y es nuestra misión. “Dones son tareas” nos repetiría el P. Kentenich. Ofrezcamos a nuestra gente la posibilidad de llegar a María y Ella les regalará nuevamente fuerza y esperanza para encarar la vida.

¡En Alianza con María seamos signos vivos de solidaridad y esperanza!

Desde el Santuario les mando un cordial saludo y mi bendición.

P. José Javier Arteaga

Familia viva, ¡esperanza argentina!

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