Comentario a la carta del Santo Padre a los obispos sobre el levantamiento de la excomunicación a cuatro obispos lefebvristas

ROMA, P. Guillermo Mario Cassone. Ayer se publicó esta Carta personal del Santo Padre donde con sinceridad, humildad y claridad conceptual explica lo sucedido, sus intenciones y las diversas interpretaciones posteriores.

Yo no quiero ni resumirla ni parafrasearla pues creo que es bueno leerla integra y textualmente, ya que está publicada en varios idiomas en su traducción oficial.

Solamente quiero explicar un poco el contexto y compartir mi impresión personal.

El gesto de misericordia de tender la mano a estos Obispos excomulgados fue una respuesta al pedido de ellos y con el deseo de avanzar en el diálogo, que ya lleva varios años, buscando un modo de integrarlos nuevamente a la comunión eclesial. Fue publicada en la Semana de oración por la unidad de los cristianos, el 21 de enero de este año.

Sin duda la intención fue buena y era de esperar un buen resultado.

Sin duda la intención fue buena y era de esperar un buen resultado.

Lamentablemente ese mismo día fue publicitado un reportaje hecho meses antes al Obispo Williamson donde pretende minimizar o negar el Holocausto, llamado la Shoa, perpetrado por el nazismo contra los judíos. Esto vino a desvirtuar lo anterior y se armó tal griterío mediático que parecía que se avalaban tales afirmaciones. Esto además coincidió con el día de la memoria del Holocausto, con lo que logró aún mayor repercusión.

Sin duda hubo errores de información y de gestión en algunas instancias vaticanas, que el mismo Papa deplora y pide disculpas. Se le exigió a ese Obispo retractación y pedido de perdón, cosa que hizo parcialmente, además fue sancionado al interior de su comunidad, llamada Fraternidad San Pio X, y dejó los cargos que tenía en su Seminario. También la Fraternidad aclaró que no compartían esas ideas.

El diálogo con ellos seguirá, pero con temas doctrinales muy precisos en torno al Concilio y al Magisterio postconciliar, que deben aceptar para ser reconocidos.

Actualmente no tienen como Fraternidad ningún reconocimiento canónico.

Ahora toda esta situación pasa a depender de la Congregación vaticana para la Doctrina de la fe, con lo cual los pasos serán dados con mayor participación colegial.

Es la ocasión para intensificar nuestro amor al Papa

Mi opinión personal es que esto muestra las debilidades de los miembros de la Iglesia y de sus faltas de comunicación, pero no significa que haya mala intención ni divisiones en los temas de fondo. También se incluyen acá las fallas en la información previa y en la gestión posterior del tema.

Por otro lado se ve la desproporción y a veces la intencionalidad ideologizada de algunos formadores de opinión, tanto dentro como fuera de la Iglesia. Al mezclarse los temas y sacar conclusiones erradas se pretende interferir en el diálogo interreligioso, en especial con el judaísmo, cosa que en parte perturbó el clima pero que gradualmente se va superando.

Esto también pone a prueba nuestro amor a la Iglesia como comunidad histórica, formada por seres humanos que pueden cometer errores, pero que no por eso dejamos de amarla y de contribuir a su renovación interior. Es la ocasión para intensificar nuestro amor al Papa orando por él, valorando su magisterio y admirando la humildad y sinceridad expresadas en esta Carta

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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