Fiesta de Sión 2009: 15° aniversario del Santuario de los Padres de Schoenstatt en Argentina

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SIÓN DEL PADRE, Monina Crivelli. El domingo 22 de febrero amaneció con lluvia, tal como venía anunciando el pronóstico durante toda la semana. Realmente el tiempo pintaba feísimo y hasta había alerta meteorológico. Pese a ello, tal como se había anticipado en la invitación, la fiesta del Santuario de Sión, que justamente ese día celebraba sus 15 años de vida, no se suspendió, y la convocatoria de la gente fue excelente.

Debido a la lluvia, la celebración de la Misa se trasladó a la Iglesia de Dios Padre, que se vio colmada a la hora de inicio, un poco más tarde que lo habitual, en torno a las 11.30 hs. Es que, como de costumbre, ni bien iban llegando, los Padres se veían rodeados por los laicos, que querían saludarlos y entrecruzar alguna palabra con ellos.

Fue emocionante ver la gran cantidad de Padres de la región concelebrando junto al Superior Regional, Padre Juan Pablo Catoggio, además de dos Padres venidos especialmente de Nigeria – el P. Reginald y el P. Kinsley -, dos diáconos a punto de recibir su ordenación sacerdotal el 2 de mayo próximo – Facundo Bernabei y Federico Piedrabuena – y varios seminaristas que están participando de la Jornada anual de los Padres que se realiza en el mes de febrero en Sión. Cabe destacar también la presencia del Padre Ludovico Tedeschi, en representación de la filial de los Padres en Italia.

Don y tarea para la Familia de Schoenstatt argentina

El coro, integrado por jóvenes de La Plata, contó con la extraordinaria conducción de dos “eximios músicos”, seminaristas ambos, Manuel López Naón, de Argentina, y Santiago Cacavelos, de Paraguay, que amenizaron con sus cantos toda la celebración. A eso se sumó también, como un regalo especialísimo, un canto en honor a la Mater que los dos Padres nigerianos quisieron regalarle a todos los presentes ese día, con sus voces tan armoniosas y llenas de fuerza.

La Misa fue sumamente familiar, con una homilía extraordinaria a cargo del Padre Juan Pablo, que como de costumbre hizo un repaso de los eventos más importantes transcurridos a lo largo del año anterior, a la vez que “dejó tarea” para el futuro. Como no pudo ser de otra manera, hizo referencia a la Conferencia 2014, tornando la corriente nacida en ella don y tarea para la Familia de Schoenstatt de Argentina: “A comienzos de este mes se reunieron en Schoenstatt unos 90 delegados de 32 países para intercambiar y planear el 2014. Partieron de esta pregunta: ¿Qué quiere regalar Dios a la Iglesia y al mundo a través de Schoenstatt? Hoy y en el futuro, no sólo hace 100 años.

Yo quisiera bajar esa pregunta más concretamente:

  • ¿Qué te regala Dios a vos por medio de Schoenstatt?
  • ¿Y qué le regalás vos a Schoenstatt?
  • ¿Y qué quiere regalar Dios a nuestra patria a través de Schoenstatt y a través tuyo en esta hora?

Les dejo las dos primeras, y reflexionaremos sobre la tercera pregunta. Pues sólo así, como diría San Pablo, “dejando lo pasado y lanzándonos hacia delante” (Fil 3), podemos celebrar 100 años de Schoenstatt, no “escribiendo” la historia pasada, sino “haciendo” la historia del mañana”, concluyó.

“¡Heme aquí, Señor, envíame!”

Y en este sentido, como desde luego no podía faltar, hizo referencia al gran ausente de este año: el Padre Enrique Schaefer, fallecido hace un par de meses, y a su gran ideal de vida, que debe hacerse eco y encenderse en el corazón de todos nosotros: “¡Heme aquí, Señor, envíame!”.

Naturalmente, fue una celebración distinta, ya que por primera vez no se llevó a cabo en el Santuario de Sión, pero no por eso perdió su encanto ni su clima habitual, de Familia en torno al Padre y a los Padres. “Celebramos los 15 años de nuestro Santuario de Sión. La Providencia esta vez nos “corrió” con la lluvia a la Iglesia de Dios Padre: nuestros Santuarios están íntimamente unidos, justamente cada uno a su manera, pero necesariamente juntos, son “Santuarios del Padre”, Nazareth del Padre y Sión del Padre”, de esta manera el Padre Juan Pablo Catoggio supo interpretar la situación en su homilía.

Preparados y fortalecidos espiritualmente

Al cabo de la Misa, tras los saludos de rigor entre los presentes y a los Padres, y luego de recibir el folleto habitual de Sión junto con una estampita con la oración por las vocaciones, un buen número de gente se trasladó a la Casa José Engling, de la JM, en Sión, para el almuerzo en familia. Un verdadero momento de distensión, charlas, intercambio, risas, reencuentros, tan necesarios en toda familia, más aún cuando algunos venían de lugares bastante distantes, como Mar del Plata y Paraná.

Afortunadamente a esa hora ya había parado de llover torrencialmente y se pudo disfrutar del encuentro familiar al aire libre, aunque hubo un par de momentos en que una leve llovizna obligó a todos a ponerse a reparo bajo el alero de la galería de la casa.

La organización de la cantina estuvo a cargo de la Federación de Familias de La Plata, que llevó a cabo un trabajo sumamente eficiente, con gran responsabilidad.

La Bendición Eucarística, con la que todos los años culmina esta fiesta, tuvo lugar también en la Casa José Engling, ante la Auxiliar de la Vicaría Centro, que presidió también la Misa. Tras la bendición final impartida por los dos diáconos, una vez más se retiraron todos felices a sus casas, con la sensación de siempre de haber experimentado todos juntos un momento de cielo, preparados y fortalecidos espiritualmente para comenzar con las actividades del año del Movimiento tras los meses de verano.

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