67 años después, y a 15.000 Km. de Koblenz (Alemania)…

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MIRAMAR, Juan Barbosa. En una tarde soleada, con el ruido del mar como fondo y el canto de los pájaros como compañía, se recordó con la celebración de la Santa Misa, un nuevo aniversario de este Hito en la historia de Schoenstatt. Más de un centenar de asistentes se reunieron en torno a la Ermita bendecida ya hace 16 años en el central Parque de los Patricios de la ciudad de Miramar para rememorar el gran testimonio brindado por el Padre José Kentenich al aceptar la voluntad de Dios, poniendo en riesgo su integridad e incluso, hasta su propia vida. Una verdadera Prueba (¡Con mayúsculas…!).

La ciudad de Miramar, de unos 30.000 habitantes estables, es conocida en la Argentina como la “Ciudad de los Niños”. Todo en ella está preparado para el disfrute de los más pequeños. Justamente pensando en los más pequeños, los hijos de María, es que 5 matrimonios, varios años atrás decidieron con su sí, colaborar con la obra evangelizadora de la Virgen María. Los Rivarola, los Assili, los Mugica y, como simpáticamente se autodenominan, los “Martínez 1” y los “Martínez 2”, decidieron acercar a su querida Miramar la pedagogía de Schoenstatt poniéndose a entera disposición del Párroco para lo que él necesite.

“Los comienzos siempre son difíciles –nos cuentan- pero el llevar con nosotros a la Virgen nos da una ventaja y una fuerza que jamás tendríamos nosotros solos…”. “Como en muchas otras partes ha sucedido, la Campaña del Rosario fue la que primero abrió (muchas) puertas y, gracias al esfuerzo de los misioneros, hoy la Obra de Familias sigue creciendo y nuestras juventudes también van teniendo nuevos integrantes”. “Y ni hablar- continúan con su relato con un creciente entusiasmo- lo lindo y edificante que es trabajar con el P. Fernando Mendoza ( Párroco de la Parroquia San Andrés ). Es, además de incansable, ¡Sumamente creativo y ejecutivo !. Realmente trabajamos mucho pero cada vez con más gusto”.

Preparando la Ermita y los corazones

Muy temprano en Parque de los Patricios, la familia de Miramar ya estaba trabajando. Algunos barriendo, otros trabajando con los arreglos florales, otros ensayando los cantos…Nada debía improvisarse. El 20 de enero no es una fecha común, sino que se rememora algo central, tal como luego en su homilía comentaba a los asistentes el P. Adolfo Lozada: la decisión del Fundador afirmando así una vez más que Schoenstatt es una realidad sobrenatural que excede lo meramente humano. No surgió de una idea sino de un Pacto: Los corazones se entregan a la Virgen y Ella se instala en su Santuario ( y luego en los santuarios filiales, ermitas y santuarios del hogar ) para derramar, desde allí, abundantes gracias.

El P. Kentenich fue el primero en dar Testimonio

En su emotiva y muy profunda Homilía, el P. Adolfo (“hijo” de su amada Miramar donde creció y completó su educación inicial para luego graduarse de arquitecto y abrazar su verdadera vocación: el Sacerdocio) resaltó la personalidad del P. Kentenich “quien con su decisión demostró que las cosas deben tomarse seriamente. A la hora de probarse no se debe dudar, no se debe “titubear”, debe entregarse, tal como el Fundador lo hizo, por entero y con todo el corazón, a la Voluntad del Buen Padre Dios”.

“El 20 de enero de 1942 –continuó en su prédica el P. Adolfo- el P. Kentenich nos dejó, entre otras cosas, un mensaje muy claro de CONFIANZA (él entregaba su destino enteramente a Dios), de LIBERTAD (lo hizo libremente, aún pudiendo optar en no continuar allí y así evitar su estada en el horror de Dachau ) y de COMUNIÓN DE DESTINOS ( aceptando ese destino trabajando en él mismo para los otros, para la Familia )” .

El envío…..¡ Una misión !

Finalizada la Santa Misa, el P. Adolfo invitó a los presentes a llevar el mensaje de Schoenstatt, íntimamente ligado al testimonio del P. Kentenich, a todos los lugares donde a cada uno le toque actuar”. Una de las conclusiones de los asistentes ha sido, sin duda, que el llevar a los demás el mensaje de Jesucristo con el amor y la generosidad de María, es un imperativo para mejorar la Humanidad.

El sol ya reposaba en el poniente y los fieles regresaban a sus hogares con una consigna que, como dice la canción, es también profecía: ¡ Vayan y enciendan el mundo !

Una nota divertida, curiosa y a su vez sumamente emotiva: Javier Lascano (autor del libro: Cruzada de María, una locuar de amor), Seminarista de los Padres de Schoenstatt, fue quien asistió durante la ceremonia al P. Adolfo. En una informal conversación posterior…¡ Comprobaron la similitud de sus vidas !. Ambos encendidos jóvenes que luego se decidieron por la Arquitectura, culminaron la carrera y, luego de un tiempo de discernimiento, ataron sus vidas para siempre a Cristo.

En la Ciudad de los Niños, la Reina de los pequeños congregaba a los suyos en torno a la Mesa de Dios y ellos disfrutaron de un encuentro edificante y partieron renovados…¡ A encender el mundo !

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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