Entrevista al Padre Guillermo Mario Cassone

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ROMA, Cecilia Tre/mkf. El Padre Guillermo Mario Cassone, de nacionalidad argentina, reside en Roma desde el mes de febrero del año pasado. Su tarea es trabajar, junto con un equipo de Padres de Argentina, no sólo con las diferentes Ramas que están surgiendo en Italia y con la Campaña, sino también en una parroquia romana entregada a los Padres de Schoenstatt por el Vicariato de Roma. Conocido por los lectores de schoenstatt.de como corresponsal en Roma, el Padre Guillermo Mario Cassone en una entrevista realizada en Schoenstatt cuenta sobre la tarea en la parroquia de los Santos Patronos, Schoenstatt en Italia, el mensaje del Santo Padre y su visión de Schoenstatt al servicio de la Iglesia Universal.

Con respecto a su trabajo en la parroquia, el Padre Guillermo Mario cuenta: “Para nosotros fue todo un desafío porque teníamos que aprender el idioma, la cultura, el estilo de conducción de una parroquia romana, no sólo italiana sino romana”. Concretamente significa “practicar para una buena prédica, preparando los temas, las palabras adecuadas, los sinónimos, para tener palabras italianas que sean actuales”. A pesar de los desafíos típicos de un nuevo comienzo, “estamos contentos, creo que en un año hemos logrado que nos conozcan, que nos quieran, también nuestra forma de trabajo”.

Un primer paso

Hablando de la experiencia de llevar Schoenstatt a una parroquia en un país como Italia donde el Movimiento recién está naciendo, el Padre Guillermo Cassone nos cuenta algunas experiencias: “Recuerdo que los primeros meses, concretamente en la Cuaresma, hicimos bendición de familias casa por casa, y en cada casa además de bendecir, saludar y decir algunas palabras, dejábamos siempre una imagen de la Mater con los horarios de la parroquia, de las misas, de la ceremonia de Semana Santa y un saludo pascual. Se llama Bendición Pascual de las casas. Eso nos permitió conocer y que nos conozcan, entrar en las familias”.

Frutos de la Misa internacional

A su vez fueron surgiendo, poco a poco, nuevos grupos de juventud: “Entre las tantas actividades el Padre Ludovico – superior de la casa, encargado del Movimiento de Schoenstatt en Italia, y trabajando en la pastoral universitaria de Roma – organiza además una Misa internacional a la que acuden jóvenes universitarios. Al terminar la Misa siempre se quedan compartiendo una comida típica, si hay jóvenes de diferentes países, cantan, lo pasan muy bien. De ese grupo de jóvenes que participan en la misa ya tenemos dos grupos de Schoenstatt, uno de Juventud Femenina y uno de Juventud Masculina que han sellado su Alianza de Amor con María”. Y agrega: “En primer lugar es un servicio, ya que es una misa de Juventud, pero de estos mismos varios van interesándose por Schoenstatt, es una especie de semillero y esperemos que en el futuro también surjan otros grupos”.

Hablando de Don Joao

El Padre Guillermo Mario cuenta sobre las diferentes experiencias que surgen al llegar a un país donde Schoenstatt recién está naciendo pero donde, al mismo tiempo, todos están en la etapa del primer amor. ¿Cuál fue su experiencia más profunda en este sentido? “Recuerdo que me tocó celebrar la misa el 18 de mayo y había mucha gente de la región del Lacio, eran unas 250 personas más o menos, me tocó dar un testimonio de Don Joao ya que lo había conocido. Pude contarlo en un italiano más fluido porque ya llevaba unos meses. Me impresionó el eco que produjo en la gente, cómo preguntaban y cómo se interesaban, más aún cuando sabían que Don Joao tenía orígenes italianos, y todo el desarrollo de esta Virgen Peregrina tan activa. Esa experiencia fue muy linda. Luego concelebramos la misa con el Padre Ludovico. También él dio una parte de la charla y la Hna. Fernanda, de Brasil, dio otra charla contando sus vivencias con Don Joao. Todo eso creo un clima muy lindo”.

Hay que saber hablar como Pablo que llevaba la Palabra a los griegos y a los romanos, aún sin saber las lenguas

Vivir en Roma, casi automáticamente, lleva a un sentir con la Iglesia Universal, con el Santo Padre. En los últimos tiempos el Santo Padre ha puesto especial énfasis en algunos temas, tanto en sus prédicas como en su catequesis. Uno de ellos, al cual siempre vuelve, es la belleza de ser cristiano, así como la alegría de vivir la fe. “La belleza y la alegría son dos palabras que en el fondo tienen que ver con la esperanza y que unen toda su catequesis”.

El Año Paulino es otro gran tema en las prédicas del Santo Padre. El Movimiento de Schoenstatt a nivel mundial lo asumió muy fuertemente y eso es una alegría para alguien que vive tan cerca del Santo Padre y del corazón de la Iglesia, ya que es importante no sólo pensar en una presencia física del Movimiento en Roma, sino también, en la presencia de la Iglesia en Schoenstatt y en los temas que mueven al Santo Padre, sus inquietudes. “Creo que hemos respondido al Año Paulino. Pablo es una figura muy querida por nuestro Padre Fundador, hay cantidad de citas de Pablo en sus escritos, incluso él se identifica con Pablo en el campo de concentración de Dachau. Pero, además, porque desde los comienzos de Schoenstatt el impulso misionero fue muy fuerte, así como la identificación con Jesucristo siendo un Movimiento muy mariano, pero también, muy centrado en la figura de Dios Padre.”

Y agrega: “A veces los cristianos somos demasiado tímidos, en particular los Schoenstattianos. No hay que tener miedo, hay que saber hablar como Pablo que llevaba la Palabra a los griegos y a los romanos, aún sin saber las lenguas. Creo que este Año Paulino también es un poco un desafío en ese sentido.”

El Santuario de todos nosotros

No se puede hablar de Roma sin hablar del Santuario de Belmonte. Para muchos Schoenstattianos la preparación para la bendición del Santuario de Belmonte fue una experiencia de participación y de encuentro, una experiencia de internacionalidad y de familia, y al mismo tiempo una experiencia de Iglesia. “Creo que así como la vivencia y la preparación fue algo internacional, este Santuario hay que sentirlo como algo propio. Por eso el Padre Fundador lo quiso, lo propuso, y le puso el nombre recordándonos que la Iglesia es la madre común de todos los católicos.” […] “En este sentido, es un Santuario que mantiene esa conciencia de misión. Por eso hay que asociar siempre al Vaticano con Belmonte: el Vaticano es la Iglesia para todos los pueblos y Belmonte es un santuario que lleva Schoenstatt al corazón de la Iglesia para que se difunda y se haga conocer en todos los pueblos.”

También la bendición del Santuario en Roma cambió la conciencia de Schoenstatt a nivel popular, agrega, “realmente tenemos una misión para la Iglesia”.

Roma, una ciudad muy especial para cada católico

A casi un año de su llegada a Roma, se dan experiencias especiales, formas de pensar y de vivir sintiendo que Schoenstatt es realmente como una Iglesia pequeña. “Roma, para un católico, es una ciudad muy especial. Es donde se orienta la vida de la Iglesia, donde a nivel Eclesial está representado el mundo y viviendo ahí a uno se le abre la mente y el corazón a la Iglesia Universal. “Es el aire que respira Schoenstatt también… el aire de la universalidad y internacionalidad. El lugar de origen, con el Santuario Original, es lo que el Vaticano con San Pedro es para la iglesia, dice el P. Guillermo Mario. “Schoenstatt por muchos años se identificó como un movimiento alemán. Hoy en día se sabe que está en Latinoamérica, Europa del Este, India, África, Estados Unidos y está en continua expansión.” […] “A nosotros nos toca ser el puente entre ese Schoenstatt original, que es la fuente y donde siempre tenemos que volver, y un Schoenstatt internacional que el Padre ya fundó en Dachau diciendo que Schoenstatt no es sólo para Alemania, sino para el mundo. Por eso mismo, él impulsó que cada país tenga su propio Santuario, que pase por el corazón de la gente de ese país y se arraigue al carisma.”

Finalizando la entrevista el Padre Guillermo nos deja un mensaje de misión. “El Padre Fundador usaba una imagen muy linda de Pablo que decía: “El corazón de Pablo era tan vasto como el mundo”. Ojalá de cada Schoenstattiano se pueda decir eso, un corazón amplio, internacional, global. Y a Schoenstatt lo engrandece porque un carisma encerrado no sirve. Éste es nuestro desafío para los próximos años: mostrar nuestro carisma, hacerlo conocer e internacionalizar, pensando en categorías globales.”

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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