Encuentro navideño, solidario y en familia

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VICARÍA BELGRANO, Stella Maris Bovera y Maria Silvina Rocca. La “Sociedad de fomento de Belgrano R” – de la cual son miembros Marta Tavanti, Stella Maris y Maria Silvina Rocca, misioneras de la Campaña del Rosario – invitó a los vecinos a participar de un encuentro navideño. Muchos niños acompañados por sus familias trajeron regalitos para compartir con los niños más necesitados. Como misioneras de la Campaña quieren interesarse por el barrio en el que viven y aportar ideas creativas. Así fue como decidieron regalar pequeñas imágenes del Niño Jesús a los más necesitados para llevarlos a hospitales y residencias de ancianos.

Belgrano “R” (llamado así para diferenciarlo de Belgrano “C” nombres que les ha dado las estaciones del ferrocarril urbano) es uno de los barrios más antiguos y tradicionales de Buenos Aires. En el siglo XIX era una zona de quintas y grandes residencias veraniegas. Conserva aún ese carácter tranquilo, con calles muy arboladas y grandes casonas tradicionales. Es interesante verlo con el programa GoogleEarth para apreciar la frondosa vegetación arbórea que lo caracteriza. Desde 1949 residen allí – en la calle Echeverría 3632 – las Hermanas de María de Schoenstatt en una hermosa casa antigua rodeada de un amplio jardín, en el que en el año 1963 se construyó el primer Santuario en territorio de la capital federal. A tres cuadras de allí – también sobre la calle Echeverría – está la parroquia San Patricio, dirigida por los Padres Pallottinos irlandeses que se menciona en este relato. Y también sobre la misma calle está la plaza Castelli, donde se presentó Papá Noel, o Santa Claus, gracias a la iniciativa de tres misioneras de la Campaña del Rosario, que a su vez son miembros de la Sociedad de Fomento del barrio.

San Nicolás en la Plaza Castelli

Papá Noel o Santa Claus, es la figura navideña que en realidad representa a San Nicolás de Bari. A este santo, que heredó de su familia grandes riquezas y las repartió entre los niños más pobres, se lo considera en cierto modo patrono de la infancia. Apareció (gracias a un vecino del barrio) en la plaza Castelli, en un mateo (carruaje tirado por caballos que se alquila para pasear en algunos parques de Buenos Aires) con su traje colorado, su barba blanca y su bolsa al hombro. Saludó, repartió sonrisas y caramelos entre los más pequeños. Lo más emotivo del encuentro fue cuando se dirigió a la Sagrada Familia (representada por el grupo misionero de la parroquia San Patricio) se inclinó respetuosamente ante el Niño Dios y con espíritu ecuménico la comunidad anglicana, la comunidad de Beth-el (judía) – ambas tienen sedes en el barrio – y la comunidad católica, se unieron en un deseo: “Que estas fiestas sean un encuentro con Dios, con el amor de cada credo, para crecer en la escuela de la familia, cuna y custodia de la vida humana y divina, lugar donde el hombre aprende a amar y a dar y a trascender”. Lo que Schoenstatt siempre enseñó…

Las tres misioneras habían preparado pequeñas imágenes del Niño Jesús para regalar a los chicos del barrio. Muchos niños les habían pedido esas imágenes, por lo que Stella Maris puso manos a la obra y decidieron hacer más…

Al encuentro de los niños en estas fiestas

Gracias a la solidaridad de los vecinos se reunieron ciento cincuenta juguetes para repartir, los que estuvieron guardados en el campanario de la parroquia de San Patricio. Entre dos misioneras y algunos jóvenes clasificaron y envolvieron los juguetes. De repente, y para asombro de todos, apareció una medallita de San Miguel Arcángel que no pertenecía a ninguno de los presentes. Los chicos comentaron que su grupo scout se llama Grupo Rover San Miguel Arcángel. Uno de los jóvenes dijo “esto parece ser una señal, no nos explicamos como pudo aparecer una medallita de San Miguel Arcángel entre tantos juguetes”. Las misioneras también estaban asombradas, porque es la imagen que se encuentra en todos los Santuarios de Schoenstatt. Y les explicaron a los jóvenes el significado que tiene para los schoenstattianos San Miguel Arcángel.

Esta fue la gran sorpresa de reyes que les regaló la Mater a los que estaban en el campanario de la parroquia (lugar de tareas de los scouts), trabajando para poder alegrar a muchos niños en esta fiesta de Reyes, a veces tan olvidada por otros acontecimientos que desvían la atención.

Un pedido a San Nicolás

¿Lo más emocionante? San Nicolás recibió un pedido muy especial “No quiero juguetes: quiero que me traigas a papá y a mamá de vuelta a casita, porque ya no estamos juntos.”

Que nuestra oración ayude a que se cumpla este pedido…

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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