El Colegio José Engling: un hogar para niños con necesidades educativas especiales en Tucumán

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TUCUMÁN, María Victoria Coviello de Tejerizo / mkf. “Llegamos a este Colegio hace dos años. Nos fue recomendado por una pedagoga a la que consultamos, ya que no sabíamos en dónde podría Álvaro recibir educación especial. Habíamos buscado en diversas instituciones, pero observábamos que no era lo adecuado para él. Cuando entramos en esta casa sentimos que era el lugar ideal para nuestro hijo, donde se percibía un ambiente de trabajo, acompañado de afecto…” Era el Colegio José Engling, fundado hace 11 años en Tucumán, Argentina, por Maria Victoria Coviello de Tejerizo.

“Pertenezco a Schoenstatt desde 1991”, cuenta ella. “Me inicié como misionera, ingresé a la rama de madres, estuve a cargo de la coordinación de la rama durante cuatro años, soy miembro de la Liga apostólica. Coordiné el círculo de miembros de la Liga durante dos años. En 1997 me eligieron para hacerme cargo de la coordinación de pastoral de Santuario durante 4 años, en la etapa previa a la bendición, durante la bendición y después de la misma. Junto con esto mi vocación de educadora se vio enriquecida con la pedagogía de Schoenstatt… En 1997 fundé el Colegio José Engling destinado a alumnos con necesidades educativas especiales (déficit mental leve y moderado). Allí pude plasmar la pedagogía y la espiritualidad de Schoenstatt, lo que permitió su ingreso al círculo de colegios kentenijianos. El Padre Guillermo Carmona, actual director del Centro pedagógico José Kentenich, nos asesora y dicta talleres dos veces al año. La riqueza pedagógica y religiosa de la institución es muy grande y valorada en nuestra comunidad…” Su modalidad, ‘Talleres de Formación Laboral’, está orientada a brindar una enseñanza personalizada que capacite al educando para su integración al trabajo competitivo o al trabajo protegido o tutelado. Inspirado en la pedagogía y espiritualidad de Schoenstatt, todo el personal del Colegio: su propietaria y fundadora, los docentes; el equipo técnico; los auxiliares e incluso los padres, trabaja con la propuesta del Padre José Kentenich, fundador del Movimiento de Schoenstatt.

Hogar y nido

El primero que nos recibió fue Nacho, dándonos un gran abrazo, luego Marianita, que nos convidaba su producción del día: bollitos rellenos con jamón y queso (por cierto, riquísimos) y así fueron acercándose los que serían los compañeros de Álvaro”, continua contando la mamá de Álvaro, alumno del colegio. “Hoy vemos con satisfacción buenos frutos en su maduración intelectual, social y religiosa, por lo cual estamos agradecidos a todos los miembros de esta comunidad que constantemente acompañan fehacientemente la educación de estos jóvenes, poniendo especial énfasis en la formación de valores, como así también el permanente propósito de integrar familia y comunidad educativa. Gracias por recibirnos, gracias por su esfuerzo y gracias por educar a nuestros hijos”.

Los alumnos son educados en la pedagogía de la confianza y de los vínculos; propicia el desarrollo de actividades de sana convivencia con el prójimo, en un ambiente cálido que los contiene, donde experimentan la sensación de “hogar y nido”, donde profundizan y sanan vínculos, para luego transferir experiencias sanas en sus familias y donde les toque actuar. El compromiso que la Institución tiene como comunidad educativa con la sociedad, es la creación de un hombre nuevo, basado en los valores, con ideales, con amor al prójimo y a lo que hace, a la libertad y a la vida. Cada día que pasa es una oportunidad para ser mejor, a pesar de las circunstancias. No podemos predecir el futuro pero sí podemos construir el día a día, proyectando lo que deseamos: “un hombre nuevo” protagonista de su propia misión, porque hoy nuestros alumnos son protagonistas de nuestro colegio, pero mañana serán miembros de una nueva sociedad, integrándose como personas protagonistas en su trabajo, ya sea competitivo o tutelado.

Ya hay misioneros entre los papás…

Como se dijo antes, el colegio trabaja con los principios de esta pedagogía, asesorado por el Centro Pedagógico José Kentenich y pertenece al círculo de Colegios Kentenijianos (que aplican la pedagogía y la espiritualidad de Schoenstatt).

Para lograr el ideal del Colegio “Jóvenes nuevos, protagonistas de una nueva sociedad” se trabaja la capacitación intelectual y espiritual de los alumnos en forma personalizada. Su patrono: José Engling, fue miembro de la generación fundadora de Schoenstatt. Su ideal de vida “ser todo para todos como entera propiedad de la Madre de Dios”, lo impulsó al servicio al prójimo ejercido al máximo en el campo de batalla de la primera guerra mundial y para la difusión de la obra de Schoenstatt.

El Colegio hace suya una expresión del Padre José Kentenich “cada persona es un ser original, único e irrepetible”.

Como institución católica atiende a la formación en valores cristianos y morales. Los que así lo deseen pueden sellar su Alianza de Amor con María, ser Custodios de la ermita de la Virgen, hacer su primera comunión y recibir el sacramento de la confirmación. También pueden ser misioneros de la Virgen para llevarla a los hogares. Todo esto en un clima de respeto y de libre adhesión. Se pone énfasis en la familia como núcleo importante para la sociedad y como centro de desarrollo de los jóvenes. Cuenta ya con madres misioneras y un grupo de matrimonios que aspira a integrarse a la Obra Familiar de Schoenstatt para su formación y crecimiento.

Ayudarlos a crecer

El colegio ofrece talleres de formación laboral: artesanía en maderas, producción de alimentos, huerta y floricultura, pasantías para la inserción laboral. Los alumnos reciben catequesis, educación física, música, educación plástica, computación y formación para la vida; se hacen paseos y excursiones recreativo – educativos y hay un espacio para la huerta y la floricultura.

También hay preocupaciones, admite la fundadora: “La actual crisis económica golpea mucho a nuestra institución, ya que a la misma asisten alumnos que pertenecen a clase media baja y clase con necesidades básicas insatisfechas (pobres).” Esperan que en algún lugar del mundo encuentren bienhechores que quieren ayudarlos a ayudar a estos jóvenes y a sus familias. La idea de tener que abandonar esta obra, de tener que abandonar a jóvenes como Álvaro, es algo imposible siquiera de pensar…

“Como docente del Colegio José Engling tengo la dicha de poder compartir con estos jóvenes las tres gracias del Santuario de la Madre Tres Veces Admirable. Desde su llegada, darles la acogida cordial a fin de que experimenten el cobijamiento, que es la primera gracia del Santuario, que sientan el Colegio como un hogar de María donde ella quiere educarlos como dignos hijos del Padre”, cuenta la profesora Rita Dolores Díaz. “Como nos enseñó el Padre Kentenich, Fundador del Movimiento de Schoenstatt, formándolos para ser hombres nuevos. Ya que estos jóvenes especiales, son tan especiales que nacieron para la salvación y santificación de todos los que los rodean. Durante la jornada ellos van vivenciando una transformación desde su corazón, al sentirse amados y respetados, esta es la segunda gracia del Santuario, la gracia de la transformación interior. Toda la jornada está supervisada por todo un equipo: psicóloga, fonoaudióloga, personal auxiliar, plantel directivo y demás colegas convencidos de que, conociendo sus límites, acrecienten sus potencialidades para que el día de mañana puedan regalar a la sociedad los dones que Dios sembró en su corazón. Cada jornada se desarrolla en un clima de oración; festejos a la hora de la merienda. Cuando alguien cumple años en el Colegio lo celebramos con torta, baile y juegos, todo esto en un clima de respeto y familiaridad.

Así concluye nuestra jornada saludando a nuestros símbolos patrios; llega la despedida con saludos y besos, desde ese momento vivenciamos la tercera gracia del Santuario: el envío apostólico. Con él transmitimos a otros la experiencia de haber encontrado un pedacito de cielo en la tierra, anunciando a nuestra familia, amigos, colegas, vecinos, las bondades de María, que durante cada jornada nos educa conduciéndonos a Jesús, y así invitamos a otros a vivir las tres gracias que a lo largo de cada tarde compartimos. Como docente del área de artesanía, y como misionera de la Madre Tres Veces Admirable, me siento privilegiada y elegida por trabajar en una Institución de la calidez humana e intelectual como es el Colegio José Engling.”

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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