Fiesta de la Campaña en el Santuario de la Madre y Reina del Pueblo- Paso Mayor

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BAHÍA BLANCA, Diana Zunini. El día 14 de septiembre la Campaña de la Virgen Peregrina festejó su cumpleaños 58, en el Santuario de la Madre y Reina del pueblo. Desde temprano muchos micros, combis, autos, comenzaron a llegar al Santuario desde casi todos los lugares donde está presente la Campaña en la diócesis de Bahía Blanca, Argentina.

Fue un día pleno, de buen clima, de encuentro, alegría y comunión. Algunos peregrinos hacía meses que no se encontraban en el Santuario, para otros era la primera vez, pero en todos reinaba la alegría del encuentro, de poder llegar a ese lugar santo. La Misa de las 13hs, en que se recordaba la exaltación de la Santa Cruz, se celebró frente al Santuario, junto a la Cruz de la Resurrección. Esa cruz que fue colocada por los primeros colonos responde a un estilo típico del sur de Alemania. Es como un árbol que brota en primavera; por eso los rulos que posee y en el centro un gran círculo de luz. Simboliza el Amor Providente de Dios Padre que transforma la muerte de su Hijo en fuente de Vida.

En esa primera misa un niño de siete años recibió la peregrinita; quiere llevar su imagen a otros chicos, a otros compañeros para que conozcan a la Mater. Una misionera selló su Alianza de Amor. El P. Daniel Jany habló en su prédica sobre el primer momento de Alianza: Cuando el peregrino subió al micro porque quería venir al Santuario, deseaba visitar a la Mater, ese es un primer momento de Alianza, luego vendrán otros grados de conciencia en la Alianza, pero el primer paso está dado.

Un recorrido por la historia, por nuestra propia historia

A las 14hs. comenzaron las charlas en el salón del Tata. Una recorrida por la historia de este Santuario, la primera Alianza y la gran visitación que significa la Campaña; todos hitos para no sólo recordar sino revivir, para gustar qué significan en nuestra propia vida, en nuestra propia historia. Primero Edda Fournau nos remitió a 1920, “cuando los colonos alemanes fundan la capilla –escuela, años más tarde atendida por el P. Francisco Maibach, quien conoce al P. Kentenich y lo invita a venir a este lugar y concibe la idea de consagrar la capilla como “primer sencillo Santuario de la MTA en la Argentina”. Corría el año 1947 y es cuando se entroniza el cuadro de la ” Virgen negra”, un cuadro de la Mater pintado en Buenos Aires. En el año 1952, en una misión popular para la familias del lugar, el P. Kentenich entroniza un cuadro de la Mater que él trajera de Alemania; así el P. Kentenich asume y ratifica la consagración hecha por el P. Maibach y los pobladores, confirmando el Santuario de la “Madre y Reina del Pueblo” como auténtico lugar de gracias. Hubo muchas personas fieles que guardaron la herencia del Padre y muchos años después una nueva generación la descubrió; a partir de 1984 la Campaña de la Virgen Peregrina se unió al “redescubrimiento” y nueva corriente de peregrinación”.

Continuaré junto a ustedes

Alicia Granieri les habló de Joao Pozzobon, recordando cómo comenzó esta original visitación de la Virgen a las familias: “Cómo ese hombre padre de 7 hijos, dueño de un almacén, sencillo, humilde pero de mucha fe, desde su ciudad de Santa Maria, en Brasil, fue el mejor discípulo del P. Kentenich y misionero de la Mater. Don Joao aquel 10 de setiembre de 1950 empieza a recorrer un camino vivido en Alianza Filial, un camino con mucha oración, capital de gracias y con muchos obstáculos, pero seguro de estar haciendo algo grande para su Madrecita. El decide ser héroe cada día. Para Don Joao consagrarse es entregarse totalmente a María y ser “su burrito”, su instrumento para llevar a su Hijo Jesús a todas las familias. Y sus palabras resuenan en nuestros corazones: “continuaré junto a ustedes, revelando las grandezas de Dios”. Don Joao nos enseña a vivir plenamente la Alianza de Amor, unidos al P. Kentenich confiados en que la Mater nos regalará las tres gracias desde su Santuario”.

Y precisamente de esa primera Alianza de Amor habló Karina Avila. “El Padre no temía a las dificultades. El sabía que Dios, nuestro Padre del cielo, nos envía a veces cosas difíciles, no para ponernos tristes sino para que las enfrentemos y crezcamos con ellas. El Padre vio la guerra y sus dificultades como una oportunidad que se les ofrecía para avanzar en el camino de la santidad. Pero sabía que los jóvenes que tenía a su cargo, solos, no podían alcanzar esa meta. ¿A quién podían pedir ayuda? Espontáneamente pensó en María. Al Padre se le ocurrió hacer un pacto con ella: si la congregación se esforzaba por hacer sacrificios y buenas obras tendrían mucho para regalarle y con tantos regalos ¡la Virgen estaría “obligada” a retribuirles quedándose en el santuario!”.

Trato hecho

Kari afirmaba: “Nosotros hacemos muchos pactos, quizás sin saberlo. Cuando vamos por la calle y compramos un paquete de pastillas en el kiosco hacemos un trato con el vendedor: él nos da el paquete de pastillas, nosotros el dinero que cuesta. Los dos damos algo y los dos recibimos un beneficio. ¡El trato está hecho!

Pero también puede tratarse de algo más profundo o sagrado. Por ejemplo, con mi esposo hicimos un pacto en el matrimonio: cada uno regaló al otro su corazón en el matrimonio: cada uno regaló al otro su corazón, es decir su amor y su fidelidad. Es por eso que el día del casamiento le entregué a mi esposo un anillo y luego él a mí. A ese anillo le llaman “alianza” y decir alianza es lo mismo que decir pacto”.

Esto fue lo que ocurrió aquel 18 de octubre de 1914 en el Santuario. El Padre y los chicos sellaron una alianza de amor con María.

Si nos consagramos a ella, todo lo nuestro es suyo: lo que nos alegra, lo que nos duele, lo que nos cuesta. Le pertenecen también aquellos a quienes queremos. Al mismo tiempo, todo lo que tiene María nos pertenece, especialmente ese corazón cálido y tierno que Dios Padre le regaló para que Jesús y todos nosotros tuviéramos la mejor de las madres”.

En eso consiste la Alianza de Amor, en un intercambio de bienes, tareas y corazones con María.

Karina invitaba a todos a seguir peregrinando al Santuario, con el convencimiento de que María nos sigue regalando sus gracias y así poder decir: ¡Trato hecho!

Una confirmación de la primera Alianza

Luego llegaron los testimonios de las ermitas, las nuevas ermitas de este año, una confirmación de esa primera Alianza. Antonia Goytiño les relató de las tres entronizaciones de la Mater en tierras de Gonzales Chaves, el 23 de febrero en honor a doña Luisa Zoppo de Garda, el 18 de mayo en la iglesia principal, y el 26 de julio en San Cayetano.

Instrumentos fieles en tus manos

Por la tarde se rezaron los misterios luminosos del Rosario en la Ermita de Joao. Las comunidades de Pigué, Cnel. Pringles, Carhué, Dorrego y Gonzales Chaves dirigieron cada una un misterio, representándolo con pancartas y pidiendo especialmente por los misioneros, para que sigan trabajando como Joao, con fuerza, seguridad y coraje, por la paz en las familias y en la Patria toda.

Concluyó con la renovación del compromiso misionero, en el que una vez más las misioneras le dijeron a la Mater: “queremos renovar el compromiso de llevar tu imagen y la de tu Hijo Jesús a los lugares adonde quieras llegar. Como Don Joao Pozzobon, queremos ser instrumentos fieles en tus manos para la propagación del Reino, y consagrarnos nuevamente a vos, sembrando paz, amor y alegría”.

También se sellaron alianzas de Amor en el Santuario . Durante las celebraciones los acompañaron los Padres Rogelio del Piero, Daniel Jany, Juan D’Amico y Adrián Martínez. Luego de la Misa de las 17hs llega la tardecita y el regreso a casa, pero con fuerzas renovadas. Lo que escribiera el P. Kentenich aquí en Paso Mayor, en el Misal regalado por la juventud, es una realidad: “Ella es la Gran Misionera del pueblo, también desde aquí obrará el milagro de la transformación”.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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