Falleció el Padre Enrique Schaefer

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Habían pasado unos pocos días desde la Santa Misa festiva en la Iglesia de Dios Padre con motivo de las bodas de plata del Padre Juan Pablo Catoggio, superior regional de los Padres de Schoenstatt de la región del Padre, el 5 de octubre, cuando una vez más el lugar se vio colmado de gente: muchísimos Padres de Schoenstatt, Hermanas de Maria y laicos, congregados allí para celebrar la Misa por el Padre Enrique Schaefer, fallecido el día anterior, 8 de octubre, a los 86 años de edad.

“Schoenstatt llora al Padre Enrique Schaefer, un hombre de la primera hora”, tituló Zenit un artículo publicado el 10 de octubre en la edición alemana, que canta las virtudes y la grandeza de este sacerdote fiel y humilde, nacido el 6 de junio de 1922 en Berlín, Alemania; el cual se dejó enviar adonde Dios y la Mater quisieron que sirviera a la Iglesia y a ese Schoenstatt suyo que tanto amó. La reacción de la Familia de Schoenstatt fue inmediata e impresionante, no sólo en Argentina. En el Santuario Original, en Schoenstatt, varias Hermanas de María rezaron por él poco después de llegada la noticia. “Nos unimos al dolor por la partida del Padre Enrique y ofrecemos la Santa Misa por su alma y por la comunidad de los Padres”, escribió Mercedes Luque de Colombres, de Córdoba, Argentina.

“Que descanse en paz, Padre Enrique, que el buen Dios lo acoja en Su Reino, y consuele a sus seres queridos… salude a nuestro padre y fundador por nosotros, y que la Mater se corone con su fidelidad…

Desde Chile, con cariño, una hija de Schoenstatt, María Isabel Herreros“.

Gabriela Kyling, de Chile, al igual que María Isabel Herreros, escribió: “Ya le avisé a la Familia de Schoenstatt en Osorno y estamos rezando por el eterno descanso del Padre Enrique Schaefer. Vayan nuestras más sentidas condolencias para los Padres de Schoenstatt y para todo el Movimiento. Rogaremos para que el Padre Schaefer ya esté en el cielo junto al querido Padre Dios y al Padre Kentenich”.

Desde Uruguay, Panamá, Alemania, Costa Rica y México llegaron saludos similares. Son momentos donde se percibe que somos una Familia. Una Hermana de María que no pudo asistir al entierro escribe: “Siempre lo vimos como un ejemplo. Hizo innumerables sacrificios para celebrar diariamente la Santa Misa en el Santuario y luego para confesarnos en todas las casas de Buenos Aires. Seguramente fue directo al cielo. Que ahora se preocupe de todo lo que hizo en esta vida y sobre todo por la canonización de nuestro Padre…”. Hasta que su enfermedad ya no le permitió más hacerlo, recorría una vez por mes Nuevo Schoenstatt, el Sanatorio Mater y el colegio para confesar a las Hermanas alemanas.

Más de 30 Padres de Schoenstatt de diversos países, un cohermano suyo de curso cuando palotino, el P. Norberto, muchísimas Hermanas de María – con la Hna. Ursula en primera fila -, mucha gente de la colectividad alemana que atendía él en Valentín Alsina y Turdera, laicos y jóvenes se hicieron presente. Fue un momento de inmenso dolor y gratitud. El “Protéjanos tu manto” se escuchó en castellano y alemán, entonado por la colectividad alemana. “Un libro viviente de Schoenstatt, el alma de Sión”, lo caracterizó una schoenstattiana.

Su vocación sacerdotal

En 1940, cuando terminó el bachillerato y recién había empezado la segunda guerra mundial, lo llamaron a las filas como telegrafista, escribe el Padre Juan Pablo Catoggio en la necrología. “Después de la guerra encontró su vocación sacerdotal. Cuando conoció algo de Schoenstatt decidió dedicar su vida al servicio de esta obra y entró en la comunidad palotina. Entonces se incorporó a la generación Ver Sacrum. Estudió en Schoenstatt y allá se ordenó sacerdote el 27 de julio de 1952. Celebró su primera misa en el Santuario Original.

Un año más tarde vino a la Argentina, donde trabajó primero como profesor en el seminario menor de los Padres palotinos en Turdera, más tarde como ecónomo en la administración. Trabajó un año en la Pampa, otro en Buenos Aires. Después volvió a Turdera y trabajó para la Familia de Schoenstatt. Muchos años fue capellán de Nuevo Schoenstatt y acompañó muy fielmente a las Hermanas de María.

Cuando se fundó el Instituto de los Padres de Schoenstatt en el año 1965, pasó a la nueva comunidad y fue su primer superior en la Argentina, hasta 1972. Esos años vivió en La Plata. Después más de 20 años en Buenos Aires. Ayudó a la Federación de Sacerdotes diocesanos, atendió grupos del movimiento en Palermo y viajó a Concordia para atender a la Familia de Schoenstatt. Cuando la comunidad se trasladó en 1994 a Florencio Varela, aceptó la atención de los católicos de habla alemana en Valentín Alsina y Temperley, lo que realizó hasta el final.

Fiel en todo hasta el final

Hombre parco y sobrio, humilde y transparente, realista y franco. Hombre de acción y de pocas palabras. Lo caracterizó un gran  sentido del deber y responsabilidad, trabajador y servicial, muy práctico y concreto. Generoso y disponible en todo y para todo: aún para los más suaves “deseos”  de Dios y sus superiores. Y por sobre todo: fiel en todo y hasta el final.

Con plena lucidez, entereza y serenidad sobrellevó una dura enfermedad este último año en forma ejemplar, sin querer ser carga para nadie, dejándose ayudar humildemente cuando era necesario, sin claudicar y sin resistirse.

Así vivió: dispuesto a entregarse por Schoenstatt, como lo expresa en su ideal, y aquella palabra que eligió personalmente para su estampita de ordenación y también para su recuerdo póstumo: “Señor, ¡aquí estoy: envíame!”(Is 6,8). Así vivió y asi partió.  Con la misma disposición respondió esta mañana a su último llamado.”

Poco días después de la celebración del 90° aniversario de la muerte de José Engling, a quien sintió siempre muy cercano, regresó finalmente a la Casa del Padre. El arzobispo de Cambrai definió a José Engling como una semilla fecunda sembrada en tierra francesa para dar mucho fruto; asimismo el Padre Enrique Schaefer es una semilla fecunda, sembrada en tierra argentina, para todos aquellos a los que sirvió en vida.

Gracias, Padre Enrique, por todo.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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