El Santuario Tabor de María, en el barrio de Belgrano R de la ciudad Buenos Aires, ha cumplido 45 años

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Graciela Greco. El sábado 18 de octubre festejó sus 45 años el Santuario Tabor de María ubicado en el barrio de Belgrano R y primer Santuario de la ciudad de Buenos Aires. Como lo señalara en su homilía el Padre Javier Arteaga, Director del Movimiento de Schoenstatt en la Argentina, fue una triple fiesta: fiesta de la Alianza de Amor, del Santuario y de la Familia de Schoenstatt de Buenos Aires.

El Santuario Tabor de María se encuentra en uno de los barrios más bellos de Buenos Aires, caracterizado por sus antiguas casonas, cuidados jardines y frondosa arboleda. Es una zona residencial, muy tranquila, que la Mater eligió para sus hijos ya en 1949, cuando las Hermanas de María se establecieron en la casa de la calle Echeverría 3632 para que fuera su sede en la Argentina hasta que se consiguiera el terreno definitivo para la casa provincial y sobre todo para el primer Santuario en tierra argentina.

Entre los preparativos a este gran acontecimiento, figuraba el de dar a conocer aún más este tesoro escondido en la ciudad. Fue así como surgió la iniciativa de entregar mano a mano, unos folletitos pequeños, en los que estaba dibujado un corazón, y dentro del mismo, qué le ofrezco, qué le agradezco y qué le pido a la Madre Tres Veces Admirable. Se invitaba por las calles personalmente a la gente a llenar estos papelitos e ir a visitar a la Santísima Virgen para depositarlos en una urna en forma de Santuario de acrílico transparente de unos 50 cm de altura, que se encontraba en una de las rinconeras en el interior del Santuario. Entre los que más colaboraron para hacer posible esta iniciativa, se encuentran los taxistas misioneros de la Mater, acción apostólica nacida en este Santuario.

¡Qué bien se está aquí!

Llegó mucha gente con ansias y expectativas durante los meses previos. Hay que destacar que es un Santuario muy visitado, siempre hay gente rezando durante todo el día. El 29 de agosto se realizó un encuentro de la Familia de Belgrano, con una conferencia histórica para valorar aún más la riqueza que encierra este Santuario, anhelado por el Padre y Fundador desde el exilio. Ya la semana anterior, un diario de los más leídos en el país publicó, en uno de sus suplementos, la historia, trayectoria y misión del Santuario. Por este medio se acercaron también muchas personas.

Desde muy temprano la llegada de los peregrinos fue incesante. Los hijos visitaban a la Madre para pedir y agradecer, para manifestarle su amor y disfrutar – algunos por primera vez – de esa reconfortante experiencia de hogar: ¡Qué bien se está aquí!

La primera Santa Misa fue a las 15 hs. Concurrieron unas ciento veinte personas, sobre todo misioneras de la Mater y gente mayor que no podía venir en el horario de la noche.

La herencia…

Por la tarde, desde dos parroquias vecinas partieron sendas peregrinaciones que llegaron juntas al Santuario. Después de ubicar las cruces procesionales y las imágenes de la Mater que venían portando, la gente tomó asiento en el jardín que rodea el Santuario y esperó entusiasmada las sorpresas que los organizadores habían prometido para el este acontecimiento.

Primero fue el emotivo testimonio de la Hna. M. Cristvera, quien formó parte de los primeros grupos de Hermanas de María que el mismo P. Kentenich envió a la Argentina. Contó de sus comienzos en Belgrano y la vida que llevaban en ese tiempo. Ella recordó el paso del Padre Fundador por esa casa de la calle Echeverría y contó como luego él, desde el exilio en Milwaukee donde se había enterado de la intención de construir en la casa de Belgrano una pequeña réplica del Santuario – tal como la que se encuentra en la cercana iglesia de San Bonifacio – les había hecho saber expresamente que debían construir allí un verdadero Santuario filial que fuese un refugio para el hombre desarraigado de una gran ciudad.

¡Feliz día de Alianza! ¡Feliz día del Santuario y feliz día, Familia de Buenos Aires!

Más tarde, se procedió a una suelta de globos – uno por cada año – con mensajes para quienes los recibieran; fueron convocados para ese fin los representantes de las ramas y acciones del Movimiento. Con aplausos de alegría, se siguió con la mirada el vuelo de los mismos, mientras se alejaban por ese cielo tan azul y despejado que la Mater regaló, en un día soleado, inmejorable para gozar del festejo.

Cuando comenzó la celebración de la Santa Misa, ya no quedaba un solo lugar del predio que no estuviera ocupado y muchos que no pudieron entrar participaron desde la calle, desde donde se ve perfectamente el Santuario, pues lo separan de ella sólo unas rejas con un cerco vivo.

El P. Javier, en la prédica, resaltó la magnitud de la primera Alianza de Amor sellada por el Padre Kentenich y los muchachos seminaristas, que aceptada por la Sma. Virgen dio origen al Santuario, fuente de gracias donde nace y se forja la Familia de Schoenstatt. Por eso, inició y finalizó la misma deseándonos: ¡Feliz día de Alianza! ¡Feliz día del Santuario y feliz día, Familia de Buenos Aires!

Al finalizar se proyectaron unas fotos históricas y luego se soplaron las velitas de la tradicional torta, se cantó el feliz cumpleaños y la rama de Madres repartió porciones de torta, con un mensaje del Padre Fundador, a todos los concurrentes que se saludaban o conversaban animadamente, con la alegría de compartir una auténtica fiesta familiar, una fiesta de fiestas.

Aún en los días y semanas `posteriores, la gente seguía viniendo atraída por los ecos que había despertado el festejo de este aniversario.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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