El 18 de octubre en Concepción del Uruguay

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Toda la pequeña Familia de la MTA en Concepción del Uruguay se preparó con especial fervor para este 18 de octubre. En la víspera la Auxilia custodiaba -en silencio- las imágenes peregrinas de los escolares, de los bebes, de los no videntes. El estandarte de la localidad también esperaba expectante el día del lanzamiento. La pequeña Capilla de San Roque fue el sencillo y acogedor sitio para que María aguardara a sus aliados, que con el corazón encendido acudirían a recordar el día fundacional, ofreciéndose como pequeños y simples instrumentos.

El día de Alianza trajo un especial clima de adhesión y bendecida expectativa.

Corazones ardientes vibrarían por unirse a la Madre Victoriosa. ¡Todo estuvo hermoso!

El encuentro fue en la parroquia San Roque, fresca, luminosa y enclavada en un barrio humilde y trabajador que arde en amor a la Mater.

Todo el día se rezaron rosarios continuados hasta la hora de la misa. Allí estaban las imágenes desde una semana antes en Nazareth. La Virgen no peregrina, se queda en su casa. Así también no sólo se controlan todas las imágenes de la Campaña, se restauran y se numeran, sino que el misionero se pone ansioso y se enciende nuevamente por tener su imagen peregrina una vez más en sus brazos. ¡Cómo añora cada uno estar “despegado” de la Mater! Realmente se la extraña.

La misa estuvo muy emocionante, los cantos resonaban muy fuerte; en un clima de inmensa alegría la gente se agolpaba afuera de la iglesia: misioneros, misionados, misioneritos con sus papás, matrimonios de la Obra Familiar. La pequeña familia de Schoenstatt de Concepción del Uruguay se reportó frente a su querida Madre y Reina para decirle todos juntos: ¡Presente, Mater, nada sin Ti, nada sin nosotros!

En el espíritu de Don Joao y de nuestro Padre y Fundador

Luego se entregaron las imágenes a los nuevos misioneros y se renovó el envío de todos los misioneros. Cada uno volvió así nuevamente a su hogar con la peregrina en sus manos y el corazón encendido en la misión, el apostolado y el amor a la Mater.

Fue una verdadera fiesta de Alianza, unidos espiritualmente al Santuario, como aquellos primeros congregantes, en el espíritu de Don Joao y de nuestro Padre y Fundador.

La vida se enciende en la vida… María, sin estridencias, avanza, transformando a su paso a una comunidad entera.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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