Diez años del fallecimiento de quien internacionalizó la Campaña: el Padre Esteban Uriburu

8b1097arg-aniversario-esteban-uriburu001

“En tiempos difíciles hay una cuestión clave. Puesto en términos deportivos: si yo fuera entrenador de un equipo, lo que más me preocuparía no sería el rival que tengo enfrente, por más duro que fuese, sino el entrenamiento, la garra, el espíritu de lucha de mi propio equipo”. Estas palabras son citadas en el contexto de los preparativos para el año 2014, y la respuesta inmediata es: “¡Qué bueno! ¿Son del Padre Esteban?”. Sí. “Me imaginé”. El 12 de octubre se cumplen 10 años del fallecimiento del Padre Esteban Uriburu. Su espíritu de aventurero de la MTA, de conquista de tierras nuevas para su reino, de entusiasmo y entusiasmar a otros sigue vivo en los que lo conocieron (y de muchos que no…), impulsándolos como antes a hacer cosas que nunca antes imaginaron llevar adelante en su vida.

Más amplio, más audaz, más internacional. Fue cinco días después de la muerte del P. Esteban Uriburu, el 17 de octubre de 1998, que en la página de Internet http://www.schoenstatt.de salió el primer artículo con noticias de afuera del Schoenstatt original, o mejor dicho, varios artículos sobre la celebración del 18 de octubre en la India, Paraguay, Argentina, Filipinas… Sin fotos y todavía sólo en alemán (en mayo de 1999 se publicó el primer artículo en inglés y castellano, y recién en el 2001 se llegó a un ritmo fijo de actualizaciones en varios idiomas), pero fue el comienzo de internacionalización de schoenstatt.de creando así un espacio donde las corrientes de vida y gracia podrían enriquecer a toda la familia en un fecundo intercambio mutuo. No es un dogma, pero hay muchos que creen que el P. Esteban al llegar al cielo no pudo resistir seguir adelante con su misión … aunque parecía una locura usar un medio tan nuevo para difundir Schoenstatt. “Acepto que la mayoría de mis cosas parecen locuras, pero convengamos que Dios me rodea de locos para llevarlas a cabo”, respondía con su simpatía habitual, como cuenta el Padre Alberto Eronti en la biografía del Padre Esteban: Esteban, así te recordamos, escrito por sus hermanos de curso.

La misión de su vida: la Campaña del Rosario

Hablando sobre la Campaña el Rosario, el Padre Esteban varias veces afirmó que su encuentro con ella había cambiado el curso de su vida. Utilizando imágenes, como solía hacer, decía: “hasta ahora navegaba en un pequeño riacho y de pronto me encontré con un inmenso río que me llevó al mar abierto”. A través de sus libros, sus viajes, entrevistas, encuentros, sus palabras, no sólo consiguió entusiasmar a muchísimas personas a hacer cosas que nunca antes imaginaron llevar adelante en su vida, sino que también les enseñó lo más profundo y sagrado de la Campaña.

Cuenta la Hermana Marian Dunn, de Sudáfrica, una de las primeras colaboradoras de la Campaña allí: Cuando el Padre Esteban llevó la Auxiliar desde Argentina a Johannesburg, al llegar al aeropuerto no la colocó en un carrito para las valijas… Me pidió que acercase el auto – “reglamentariamente” estacionado en el parking, como todos los demás – al salón VIP, como corresponde a una Reina. Le aclaré que era imposible, pero él convenció a los encargados de que se trataba de una Reina… Sin mucho pensar, al llegar con el auto abrí el baúl. “Hermana, si quiere, puede viajar usted en el baúl, pero la Reina no“. Hasta el día de hoy, comenta la Hna. Marian, cuando tengo una peregrina en mis manos y se me ocurre colocarla en la valija, se me aparece la imagen del Padre Esteban “invitándome” a viajar en el baúl… Nunca pongo una peregrina en el baúl del auto o en la valija. Sé que es una persona, y no simplemente una imagen”.

Una de las frases favoritas del Padre Esteban – o al menos de las más “populares” – era: a través de la Campaña, Schoenstatt debe irradiarse fulminantemente al mundo entero. Expansión, aceleración, ardor apostólico, irradiación, velocidad fulminante, encender, conquistar, difundir – todas palabras estas que mil veces se le escuchó decir al Padre Esteban. Toda su persona encendía, transmitía fuerza, coraje, audacia, arrojo, que se “apoderaba” de quien lo escuchaba hablar; era un contagio tan fuerte que a uno le hacía sentir capaz de escalar las más altas cumbres, arremetiendo contra todos los obstáculos, en aras de la misión.

Como la aurora, la Mater quiere irradiarse, a través nuestro, en el mundo actual

Nadie quedó inmune tampoco a sus “santas locuras”, acompañándolo en ellas hasta el fin: el éxito del objetivo logrado. La Campaña del Rosario, las Voluntarias de María, Confidentia, el Santuario de San Isidro, la Casa del Niño Padre Kentenich, Sión del Padre, el Centro Mariano en la diócesis de Nueve de Julio, Belén de Escobar, son tan sólo algunas de sus tantas realizaciones en la Argentina.

“Como todos sabemos, el torneo de la vida no es fácil. Pero yo creo en aquellas palabras que le escuché decir al Papa Juan XXIII: la vida siempre es bella cuando se vive en la gracia de Dios. Y vivir en la gracia de Dios es vivir en comunión, en sintonía de corazones, en equipo, en familia” (Padre Esteban Uriburu al celebrar sus 25 años de sacerdocio),

En la Oficina de Prensa, como en todo Schoenstatt camino al 2014, a muchos les aflige la falta de colaboradores, la falta de recursos económicos, las complicaciones en el lugar de origen y mucho más. Ante esto, el P. Esteban nos pregunta: “¿Dónde estamos actualmente: ante un crepúsculo o ante una alborada? Quisiera evocar aquí un episodio en la vida del Padre Kentenich. El Padre, que había sido liberado del campo de concentración de Dachau el 6 de abril, se encuentra en Ennabeuren, un pueblito del sur de Alemania. El 20 de abril de 1945, en una plática que dirige a los parroquianos de ese lugar – como lo hizo a diario durante el mes que permaneció allí – les dice: En Dachau tuvimos maravillosos amaneceres. Y hace aquí una aplicación a la Sma. Virgen: La Sma. Virgen, la grande y maravillosa alborada del mundo, ha querido anunciar a través de nuestra Familia, una nueva época en el mundo. Como la aurora, quiere irradiarse, a través nuestro, en el mundo actual. Conclusión: cuántos compatriotas nuestros miran al futuro con miedo, con la cabeza gacha, sin esperanza… Ojalá Dios nos dé la gracia de captar que María es signo de una alborada maravillosa y extraordinaria”.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: