Unos 50 peregrinos de Schoenstatt en Fátima, Lourdes y Schoenstatt

Cuando en las primeras horas del 19 de septiembre de 2008 los 48 peregrinos de la Argentina salieron de Schoenstatt después de despedirse del Santuario Original la noche anterior – el día 18 – junto a toda la Familia presente, se sintió una mezcla de felicidad y nostalgia. A muchos les costaba irse… En el año jubilar de Lourdes hicieron una peregrinación a este lugar santo, preparando el ámbito, como comentaron sonriendo, para la visita que haría el Santo Padre pocos días después. La visita a Schoenstatt fue para ellos el broche de oro de una peregrinación a varios de los mayores lugares de peregrinación en Europa: Fátima, Santiago de Compostela, y Lourdes.

Era un grupo muy variado en cuanto a su pertenencia a Schoenstatt: miembros de Institutos, Federaciones, Liga apostólica, misioneros de la Campaña del Rosario y peregrinos, algunos con muchos años ya en Schoenstatt, otros con muy poco tiempo. Y además, provenientes de varias regiones del país. Sin embargo, como dijo el Padre Guillermo Mario Cassone que acompañó a la peregrinación, fue notorio y hermoso ver crecer la comunidad. Estos 48 peregrinos no todos se conocían entre sí, pero como todos anhelaban llegar al lugar donde vivió el Padre Kentenich, y visitar el Santuario de origen, el Santuario Original, se entusiasmaron mutuamente, día tras día, hasta que “el guía español nos acompañó, que no tenía nada que ver con Schoenstatt, nos saludó: ¡Mi querida familia!” Reinó realmente un clima de familia, de Familia del Padre, entre los peregrinos.

La peregrinación comenzó en el Santuario de Schoenstatt en Lisboa, Portugal, desde donde peregrinaron a Fátima, un lugar “donde todo el día se reza el rosario, se canta y llega gente”; es una ciudad “completamente dedicada a venerar a Maria”. Celebraron la Sta. Misa en la “Capelinha” de los Pastorcitos, rezaron en las tumbas de ellos. ¿Cómo se siente un peregrino schoenstattiano en un Santuario mariano tan grande e importante? Hay una asociación intuitiva con lo que se vive en los Santuarios de Schoenstatt, dice el Padre Guillermo Cassone. El peregrino schoenstattiano que viene a un Santuario espera gracias, y también le entrega a María su cansancio, sus pedidos, sus alegrías… Uno ve como María en cada lugar de peregrinación, en cada Santuario, toca el corazón de los peregrinos, con apariciones en Santuarios como Fátima y Lourdes, y también en este humilde Santuario de Schoenstatt, con la experiencia de la cercanía de Maria en la fe sencilla.

El camino del jubileo

Llegaron un día lluvioso a Santiago de Compostela, gran meta de peregrinaciones durante siglos. Sin embargo había muchos peregrinos que llegaban caminando desde varias partes de Europa. Pasando por Burgos, con su hermosa catedral gótica, viajaron a Lourdes, “una capital de la fe, de la sanación”, como dijo el Padre Guillermo Mario. Participaron de la gran procesión con el Santísimo, y por la noche de la procesión de antorchas, que se hace cada día con miles de peregrinos. Con motivo del 150 aniversario de las apariciones de Lourdes, se inauguró un camino del jubileo con cuatro estaciones, que hasta el día de hoy han recorrido 1.102.430 peregrinos. Entre ellos el Santo Padre.

El Camino del Jubileo se compone de cuatro etapas :

  1. La iglesia parroquial donde se conserva la pila bautismal en la que fue bautizada Bernardita
  2. El Calabozo, donde vivía la familia Soubirous
  3. La puerta de San Miguel, los arcos y la Gruta
  4. El Oratorio del hospital, donde Bernardita hizo la Primera comunión, entre la 17ª y la 18ª aparición.

Cada peregrino recibe la insignia del Jubileo. En cada etapa, se les entregará un adhesivo con el que podrán completar su insignia y conservarla como recuerdo del camino realizado.

Cuando estuvieron en Lourdes, todo era ya una preparación para la visita del Santo Padre. Estuvieron durante los últimos días del Congreso Mariológico, en el que también participaron varios Padres y Hermanas de Schoenstatt. ¡Motivo para encuentros sorprendentes! La Hna. Danielle Peters, de Estados Unidos, contó: “¡En una santería de repente vi a una señora con la Peregrina ¡una gran alegria!” Mons. Michael Peters, obispo Auxiliar de Tréveris, también se dirigió directamente a los peregrinos, presentándose como el obispo auxiliar de la región donde esta ubicado Schoenstatt, lamentando mucho no poder estar en la celebración de los 40 años del fallecimiento del Padre Kentenich.

Saludando al Santo Padre en Paris

Desde Lourdes y rumbo a Paris, visitaron la ciudad de Tours – ciudad de San Martín, patrono de Buenos Aires – Chartres (la catedral ya estaba cerrada cuando llegaron, pero se abrió de nuevo solo para ellos), y Lisieux, la patria de Santa Teresita.

El ultimo día en Paris, el 12 de septiembre, fue un día libre. Por la tarde pudieron saludar al Santo Padre cuando llegaba a la ciudad y participar – por pantallas gigantes – de las vísperas que celebró en Notre Dame.

¡Y con esto comenzó la ultima etapa!

Un tiempo bendecido en Schoenstatt

Llegaron a Schoenstatt la tarde del 13 de septiembre, y por supuesto que el primer camino – después de alojarse en la Casa Marienau – fue visitar el Santuario Original. El 14 y el 15 de septiembre participaron de las celebraciones con motivo del 40° aniversario del fallecimiento del Padre Kentenich. Los viajes a Gymnich – lugar de nacimiento y bautismo del Padre Kentenich – y a Metternich, a la tumba de la Hermana Emilie, fueron momentos para profundizar en la historia del Padre Kentenich y del Movimiento y de crecer en la fe y en el compromiso. La hora privada en la tumba del Padre – adornada con la alfombra de claveles y azucenas como cada año en la semana del 15 al 20 de septiembre – con la Alianza con del Padre de varios de los participantes, y la hora privada en el Santuario Original en vísperas del día 18, con la Alianza de Amor de varios, fueron hitos de los días en Schoenstatt.

Cerraron la peregrinación celebrando el día 18 – con la Misa de Alianza en el Santuario Original – con gran gratitud y alegría.

Vale peregrinar, dice el Padre Guillermo Mario Cassone. Es una experiencia única de comunión y una ocasión para renovar la fe. También para Schoenstatt vale: Peregrinado se acerca al Santuario…

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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