La dignidad del ser persona como fundamento y eje de la bioética

María Silvina Rocca. El pasado 17 de julio se inició el curso de de posgrado en Ética Clínica Integral en la Argentina, en el barrio de Belgrano, en la calle Echeverría 3632, a la luz del Santuario de Schoenstatt en Belgrano R, con la inscripción de 35 alumnos excediendo el cupo en su totalidad. El grupo está compuesto por médicos, abogados, biólogos, periodistas, enfermeras y diferentes profesores de la salud y periodistas.

Es la primera vez que una Universidad Laica co-auspicia un curso junto a la Comisión de Bioética Padre J. Kentenich. En este curso se otorgará al cursante un diploma de Postgrado en Ética Clínica Integral o un Certificado de Asistencia y Trabajo final.

El curso es de carácter introductorio, no presupone formación académica en filosofía ni un compromiso religioso confesional, pero sí una convicción de que la vida de la persona supone una dignidad e integridad que siempre ha de respetarse independientemente de condiciones o etapas en su desarrollo. La importancia del curso- al ser integral- enfoca la totalidad de la persona. Así, la atención clínica no se reduce a lo tecno científico ni se limita por lo económico, sino que enfoca el pleno bienestar del enfermo como persona dependiente, vulnerable y quien sufre bajo la enfermedad o quebranto. En el momento de más dolor del paciente vale estar con él, acompañarlo entregarle nuestra mirada de amor para que pueda sobrellevar tantas horas en una cama de hospital. En su dimensión humana el enfermo es alguien que sufre y nos necesita. ¿Estamos dispuestos a acompañarlo?

“Nuestro objetivo es humanizar el cuidado de la salud, promover una interacción profesional con respeto a la dignidad e integridad de cada participante (médico, enfermera, técnico) y facilitar que la dimensión espiritual de la atención del paciente sea atendida”, comentó la Hermana Elena Lugo.

Para información del contenido de unidades y Módulos-Disertantes www.familia.org.ar

LA VOZ DE LOS ALUMNOS

¿Qué los animó a anotarse en este tipo de curso y por qué?

Gané por concurso una beca del BID y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica para hacer mí doctorado en ciencias sociales con especialización de bioética. Por este motivo, mientras empecé a empaparme del tema, encontré información en la prensa sobre las X jornadas. Allí sentí la necesidad de seguir capacitándome en esta perspectiva de bioética para poder encontrar, si es posible, algunas respuestas a los grandes dilemas éticos de nuestra época. Mi idea es tratar de reconstruir la historia de la bioética en la Argentina y un referente claro es la Hermana Lugo y el instituto secular de las Hermanas de María. El curso realmente me abrió las puertas para poder entender y reflexionar sobre varias cuestiones. Mi expectativa es al final de la diplomatura poder hacer un aporte al campo de las ciencias sociales porque me parece que la bioética no sólo debe estar circunscripta a los ámbitos específicos de salud como un hospital ya que el inicio de la vida, el aborto, la eutanasia y la familia se juegan en una arena donde “lo social” tiene su influencia. Creo que en los casos “límite” las decisiones no son meramente individuales o producto de una relación médico-paciente, nada más, la sociedad y los valores también tienen un papel fundamental (Gabriela)

En primerísimo lugar, el Curso de Bioética se ofrece en un lugar acogedor, sencillo lo cual facilita el desarrollo de las actividades, de parte de los docentes, como así de aquellos que son formados. En segundo término, la organización como así la preparación de los temas a desarrollar por los disertantes acompañados, con información veraz, son serios y sustentables con fundamentos antropológicos, históricos, biológicos, éticos, morales, y teológicos. El curso cuenta con personas verdaderamente responsables y conscientes de que prestan “un verdadero servicio a la comunidad eclesial”, siendo ellas mismas “un don para los demás”. Así uno encuentra en el trato con los docentes y encargados de dicha organización una actitud honesta y servicial, dispuestos a despejar y satisfacer cualquier duda e inquietud, que los participantes manifestaren. El curso es ” un ámbito fraternal” conformado por “entrañables compañeros” que, aún con sus diferencias ideológicas enriquecen a cada integrante. (Santiago)

Estos cursos nos están indicando que en nuestra sociedad hay muchos especialistas que han tomado conciencia de la necesidad de enseñarnos mediante sus experiencias y disertaciones que la búsqueda de una ética integral clínica no nace del yo sino del nosotros.

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