La Campaña del Rosario de Tucumán recuerda a Joao Pozzobon a 23 años de su fallecimiento

TUCUMÁN, Silvia Losada. El 27 de junio pasado, los misioneros nos reunimos frente al memorial a Joao Pozzobon, a la sombra del Santuario, para rezar un Rosario iluminado, pidiendo al Señor y a la Mater por la pronta beatificación de este siervo de Dios, la paz de nuestra Patria y del mundo entero, y las intenciones que cada uno llevaba en el corazón.

Nos acompañaron peregrinos tocados por el amor a María y que querían agradecer o pedir algo a nuestra Madre.

Fue el primer rosario iluminado rezado en el memorial, bendecido el 5 de agosto de 2007, luego de una fuerte conquista espiritual realizada por toda la familia tucumana y de diversas provincias de nuestra Argentina.

Para cumplir su misión, cada misionero lleva muy arraigadas las palabras de Joao: “Hoy, ser héroe. Sólo pronunciando esta palabra no temo más nada… Llevaré la palabra héroe hasta el final de mi existencia”.

Como siempre, la gracia del cobijamiento nos regaló una tarde soleada, después de varios días fríos y grises.

Terminamos el homenaje en el Santuario, consagrándonos a María, como lo hacía él diariamente y rezando la oración por la Patria.

Queremos que sepas, Joao, que ese “continuaré junto a ustedes…” que pronunciaste, lo sentimos en cada momento de nuestro caminar con la imagen peregrina, en alegrías y contratiempos. Seguiremos, como tú, siendo burritos de la mater, aprendiendo cada vez más las enseñanzas dejadas por el Padre Kentenich.

Como tu último lema, para nosotros también “María es mi luz. Camino seguro: libera y transforma”.

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