Consagración y dedicación de la iglesia de peregrinos San José, Campus Schoenstatt, Belén de Escobar

BELÉN DE ESCOBAR, Susana Urrutia. En la gracia del Año Paulino recientemente inaugurado en Roma por su Santidad Benedicto XVI, y en el día de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, un numeroso grupo de personas se congregó el domingo 29 de junio con alegría y gratitud en torno al Santuario de la Madre, Reina y Victoriosa Tres Veces Admirable de Schoenstatt, en Belén de Escobar, para la solemne celebración de la consagración y dedicación de la Iglesia de Peregrinos San José, que se eleva como ampliación y prolongación del Santuario.

EL rito de consagración y dedicación de esta Iglesia fue celebrado por Su Excelencia el Obispo de la Diócesis de Zárate-Campana, Monseñor Oscar Domingo Sarlinga, y concelebrado por 17 sacerdotes.

Ese día de fiesta comenzó en el Santuario, con el saludo y consagración a la querida Madre y Reina, agradeciéndole por haber tomado posesión de este lugar y establecer su Trono de Gracias en este terruño hace ya 6 años.

Luego se dirigieron en procesión desde el Santuario hacia la entrada principal de la Iglesia San José, donde se inició el rito de consagración y dedicación del Templo. La Liturgia fue acompañada por un magnífico coro de 50 personas, de la Basílica Nuestra Señora del Pilar, realzando aún más la solemnidad y alegría del rito, aumentando la atmósfera de cielo que vivieron ese día.

Para siempre un lugar santo

El Padre Benjamín Pereira, Asesor Diocesano de la Familia de Schoenstatt de la zona, dio la bienvenida a todos los presentes, y luego, los señores Fernando Carlucci y Pío Uriburu, en representación de todas las personas que trabajaron en la construcción de la Iglesia, entregaron las llaves del Templo a Monseñor Sarlinga, Obispo de la Diócesis. Acto seguido, el Señor Obispo procedió a la apertura de la Puerta principal de la Iglesia.

Así introdujo el guía de la Liturgia ese momento: “Hoy, nos reunimos por primera vez en este nuevo Templo, la Iglesia de Peregrinos San José, que se ha reservado para un propósito sagrado y especial, en que la comunidad cristiana se congregará para escuchar la Palabra de Dios, orar unida, recibir los sacramentos y celebrar la Eucaristía. Este Templo lo donamos a la Santísima Trinidad, lo regalamos a la Iglesia Universal en la persona de Su Santidad Benedicto XVI y por las manos de nuestro Obispo“.

Luego de implorar la intercesión de la Iglesia triunfante cantando las Letanías de los Santos, el Señor Obispo colocó las reliquias de los santos y el pergamino (acta de la Ceremonia Litúrgica) en el lugar preparado a los pies del altar. Las reliquias del Altar de esta Iglesia corresponden a Santa Juliana Falconieri, a San Alejandro María Sauli y a San Pío X. Mientras esto sucedía, se leyó una breve reseña de la vida de estos tres santos.

Con emoción escucharon después la bellísima oración de Dedicación del Templo, luego de la cual el altar y los muros de la Iglesia fueron ungidos con el santo crisma e incensados.

… “Por eso, Señor, te suplicamos:
derrama en esta iglesia y en este altar
la santificación celestial,
para que sean siempre un lugar santo
y la mesa preparada para el sacrificio de Cristo.
Aquí las aguas de la divina gracia
cubran los pecados de los hombres,
para que tus hijos, Padre, muertos al pecado,
renazcan a la vida divina.
Aquí tus fieles, rodeando la mesa del altar,
celebren el memorial de la Pascua
y se fortalezcan con el alimento
de la Palabra y del Cuerpo de Cristo …”

Posteriormente, en la procesión de ofrendas, junto con el pan y el vino, se ofreció todo este tiempo de conquista espiritual y material de la construcción de la Iglesia de Peregrinos; el Capital de gracias se simbolizó en 12 rosas rojas, representando los 12 millones de Ave Marías rezados durante este tiempo.

Un día pleno de gracias

Después de la comunión, Monseñor Sarlinga inciensó el Santísimo Sacramento sobre el altar y luego en el nuevo y precioso Tabernáculo.

Tras unos minutos de Adoración en silencio, el Padre Benjamín Pereira dio lectura a la Bendición Papal de esta Iglesia, y posteriormente, la Señora María Soledad Valcarce, del Consejo Regional del Instituto Nuestra Señora de Schoenstatt, agradeció y entregó algunos obsequios.

Monseñor Sarlinga procedió enseguida a la bendición de la Imagen de San José, tras lo cual todos rezaron la oración a San José que los acompañó durante este tiempo de la construcción del templo. Mientras el coro cantaba el Himno a San José, los niños de Catequesis le regalaron flores y banderas.

El Padre Benjamín dio lectura al Decreto de la Indulgencia Plenaria otorgada a la Iglesia de San José por Monseñor Sarlinga, que ha sido un regalo especialísimo para Schoenstatt y la Iglesia.

La Eucaristía concluyó con la bendición solemne del Señor Obispo y el Canto del Aleluya de Haendel.

La celebración del día continuó con un almuerzo-buffet, donde todos los presentes pudieron compartir la vivencia del día.

Este día inolvidable, pleno de gracias, concluyó con la Adoración y Bendición Solemne con el Santísimo, en la Iglesia recién bendecida, precedida por el secretario del Nuncio Apostólico de Su Santidad, en Argentina, Monseñor Alberto Perlasca.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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