CARTA DE ALIANZA – JUNIO DE 2008

Queridos hermanos en la Alianza:

El domingo 8 de junio el Santuario de Ntra. Sra. de Schoesntatt en Rosario cumplió 15 años y toda la comunidad rosarina preparó un gran día de festejos que culminó con la Sta. Misa presidida por Mons. José Luis Mollaghan, arzobispo de Rosario. Las celebraciones estuvieron marcadas por la alegría y el agradecimiento por las gracias recibidas en estos 15 años y, también, por la gran preocupación en torno a la situación del campo y el gobierno. Mucha gente de Rosario y de las ciudades vecinas, manifestaban que el rendimiento de sus trabajos había caído en picada y temían por su subsistencia. Dolor, bronca e impotencia ante la grave situación.

El jueves 12, a las 18 hs., unas 1400 personas se congregaron en la Plaza San Martín de Buenos Aires a rezar el “Rosario Camino al Bicentenario”. La idea partió de un grupo de laicos del Movimiento de Schoesntatt que, preocupados por la situación del país y teniendo en el horizonte el bicentenario de la Patria, se preguntaron: ¿Este es el país que soñaron y por el cual trabajaron y lucharon los Padres de la Patria? ¿Los valores que nos dieron origen como la solidaridad, la unidad y bien común, son los valores que nos mueven hoy como nación? ¿Qué país estamos construyendo? Manuel Belgrano exaltaba la unidad diciendo: “Es la joya más preciada que tienen las naciones. Todos…deben amarla de corazón….No importa que les falten grandes recursos. Con la unión, hallarán los medios de suplir su escasez. Con la unión se sostendrán. Con la unión serán respetables. Con ella se engrandecerán”.

El sábado 14, mientras la mayoría de los argentinos se preparaba para celebrar el día del Padre, todos nos sorprendimos por la detención de Alfredo De Angeli junto a 18 personas por la Gendarmería Nacional en la ruta 14 en Gualeguaychú. Cacerolazos, bocinazos, manifestaciones en las esquinas y caravanas de autos fueron las reacciones espontáneas en todo el país a esa medida del gobierno. Horas después fueron liberados. Acabo de leer que, ante la convocatoria de las agrupaciones agrarias a realizar un día de protesta el próximo miércoles 18, grupos piqueteros progobierno llamaron a responder con otra convocatoria ese mismo día con la consigna de Edgardo Depetri de “reventar la Plaza de Mayo para detener el golpe en marcha” (La Nación, 16 junio 2008).

A cada hora la situación se complica más y no hay perspectivas de que se quiera solucionar por una vía razonable. La sensación palpable es que siempre cuando se está ante un posible diálogo “alguien oculto patea el tablero”, todos se echan la culpa y todo vuelve a punto muerto, o peor, se tensa más la cuerda. Pareciera un plan maquiavélicamente organizado con el fin de irritar, crispar, acorralar, provocar y dividir.

Los sentimientos de estos días son dolorosos porque no se ve una salida. Más allá de las enormes pérdidas económicas “nos sentimos heridos y agobiados” porque perdemos una oportunidad única para crecer en lo institucional y económico con el consecuente desarrollo social; y lo que más nos alarma es que vemos que están en juego valores fundamentales de nuestra vida ciudadana y republicana:

La verdad: es manoseada grotescamente para beneficio propio y es la primera víctima en este conflicto: se la tergiversa por mandato ideológico, se la “retoca” en las estadísticas y se la “acomoda” históricamente según convenga.

La justicia: está puesta en duda a causa de su extrema lentitud en muchos casos o de su sospechosa rapidez en otros. “La efectiva independencia de los poderes legislativo y judicial es un punto clave de la plena vigencia del estado de derecho” (Un gesto de grandeza, Conf. Episcopal Argentina, 5 de junio 2008).

La autoridad: está en juego la credibilidad en las autoridades porque no hay confianza en sus actos. Nos dicen los obispos: “En esta perspectiva una autoridad responsable significa también una autoridad ejercida mediante el recurso a las virtudes que favorecen la práctica del poder con espíritu de servicio: paciencia, modestia, moderación, caridad, generosidad” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 410)…. “No es propio de los poderes públicos empeñarse como parte en los conflictos, sino abocarse a su solución como principales responsables del bien común de acuerdo a las funciones que a cada uno de ellos les atribuye la Constitución Nacional” (Un gesto de grandeza, CEA, 5 de junio 2008).

La unidad: Vemos que no hay verdadera conciencia del valor de la “unidad en la diversidad”, de gobernar por consensos, de buscar el diálogo sincero y el bien común deponiendo la idea propia; por el contrario, seguimos en una actitud confrontativa, imaginando complots o azuzando la idea para desunir y confrontar. “Se están atizando hogueras de rencores, violencia y enfrentamientos. Es un juego peligroso e irresponsable de imprevisibles consecuencias en donde todos los argentinos podemos perder mucho” (Carta de Alianza mayo 2008). Pedimos, por ello, encarecidamente al Gobierno de la Nación que convoque con urgencia a un diálogo transparente y constructivo, y a los sectores en conflicto que revean las estrategias de reclamo. Ni la moderación en las demandas, ni la magnanimidad en el ejercicio del poder son signos de debilidad” (Un gesto de grandeza, CEA, 5 de junio 2008).

La paz social: finalmente todo esto lleva a poner en juego la convivencia pacífica del pueblo. “Los argentinos venimos de una larga historia de desencuentros y no queremos más confrontaciones y rupturas… Son cicatrices de heridas profundas que todavía están allí y duelen mucho” (C. A. mayo 08). Nos dicen nuestros obispos “Consideramos que la solución sólo puede encaminarse mediante gestos de grandeza y una vigencia aún más plena de las instituciones de la República” (Un gesto de grandeza, CEA, 5 de junio 2008).

Queridos hermanos, son tiempos difíciles; Dios nos habla y espera nuestra respuesta. Este 18 de junio, ante los que llaman a la confrontación, los convoco a unirnos en un

DÍA DE ORACIÓN POR LA PAZ Y LA UNIDAD.

Peregrinemos a los Santuarios y ermitas y recemos un Rosario por la Paz y la Unidad, pidiendo firmemente a María, Madre de los argentinos, que ilumine las mentes, abra los corazones y disponga las voluntades de las partes en conflicto hacia el reencuentro y la paz. Que los Santuarios de Ntra. Sra. de Schoenstatt sean en este tiempo focos de unidad, paz y renovación para todo el pueblo de Dios.

Tiempos difíciles exigen mayor entrega en la Alianza. Como discípulos de Cristo, y con el ejemplo del Padre Kentenich, construyamos la Patria con alma de Familia.

Reciban un cordial saludo y mi bendición,

P. José Javier Arteaga

Desde el Santuario, discípulos misioneros para una Patria Familia

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