Jornada Arquidiocesana de Representantes de la Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina, arquidiócesis de Bahía Blanca

Diana Zunini. El 25 de mayo – día de la Patria en Argentina – se realizó, en Coronel Dorrego, la Jornada Arquidiocesana de la Campaña del Rosario de la Virgen Peregrina. Los anfitriones recibieron en el Colegio San José a coordinadores y misioneros de Monte Hermoso, El Perdido, Pigüé, Bahía Blanca y Punta Alta. El tema central fue “El drigente de la Campaña” y su vinculación al Santuario de la Madre y Reina del Pueblo.

¿Cómo estamos como dirigentes vinculados a este Santuario particular? Es un santuario especial con una historia única – una capilla humilde, en pleno campo, construida por una comunidad sencilla; una capilla que visitó el Padre Kentenich, una capilla para la cual él mismo regaló el cuadro de la MTA, donde el Padre Kentenich le habló a la “gente sencilla del pueblo”. Por eso tal vez sea tan fuerte la corriente de la Campaña en esta diócesis. La Campaña está en la génesis de este Santuario, incluso históricamente hablando, pues el Padre lo bendice en el año 1952 – camino al exilio – precisamente cuando Joao Pozzobon decide ofrecerse por entero a la Campaña.

Al inicio se formó el Santuario de la Jornada, rezando, meditando la oración del Hacia el Padre: Mira, Padre, a nuestra familia, poniendo a los pies de la Mater cada uno de los que nos fueron confiados: “Padre, con misericordia, mira a nuestra familia, y, por causa suya, manifiéstate en tus maravillas”. El Santuario de la Jornada se armó sobre un poncho con los colores de la bandera: celeste y blanca. El poncho es una vestimenta típica de los “gauchos”. Se leyó la Oración por la Patria (en una tarjeta con la bandera argentina que recibió cada participante) que hace unos años elaboraron los Obispos de Argentina: “Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos”.

Luego compartieron una charla donde reflexionaron sobre qué dones sembró el Señor en sus corazones y cómo los desarrollan; llamados a descubrir esa nota particular que el Señor depositó en cada uno. Alguien dijo que en cada persona existe una nota musical que suena muy bajito: cuando alguien la descubre, descubre su misión, qué es lo que tiene que hacer. Descubrir esa pequeña nota musical que vivía y vive en el corazón de Don Joao. Él la descubrió y la hizo sonar, y muchos de los que le siguen descubren su “nota musical” de “misionero”.

Entonces seré el Santuario de adobe y barro que camina entre los sencillos

Tras compartir unos mates, regresaron a la sala y ayudados por una proyección, se “sintieron en nuestro Santuario”, el de la Madre y Reina del Pueblo, el santuario bendecido por el Padre. Y acompañados por música fueron pasando las imágenes y los versos: “…Es necesario que me haga tierra, humus…Que reconozca mi naturaleza/Yo soy Santuario/Y al igual que mi Santuario soy adobe y barro/Educando mi barro y conociendo mi adobe/puedo ser santuario para otros/Pero necesito entrar en mí/Conocer mis debilidades y mis fuerzas/Entonces seré imagen preclara de mi santuario/Entonces seré el Santuario de adobe y barro que sale/Que camina entre sencillos…”.

Se habla de adobe y barro, lo más simple y sencillo en la construcción. De eso está construido este Santuario y bendecido cuando el Padre ya parte al exilio.

Esta dinámica fue lo que más impresionó a los participantes; hubo mucha meditación, con música autóctona, luz muy tenue y proyección sobre este santuario rural, todo muy movilizador.

Para que en él encuentren a la Reina y Madre de los sembrados/Conociendo mi naturaleza, comenzaré a forjarlo/Mis piedras podrán recién entonces ser ladrillos/Mis ramas que me alejan, podrán ser cobijo de otros y sombra/Mi madera, dura, podrá ser calor en fuego o apoyo ante el cansado/Sólo entonces como cardo seré bello y seré alimento/Sólo entonces como tranquera seré fuerte, estableceré límites y abriré a hombres/Sólo entonces como paja vizcachera creceré autónoma y libre de formas/Sólo entonces quien venga a mí y en mí habite podrá decir qué bien se está..

El cardo es una bella flor rosa fuerte cuyas hojas tienen espinas, y tiene una parte comestible: Es bella pero muy rústica y crece en estos campos. La paja vizcachera es un pasto duro, muy resistente a los vientos y la inclemencia de la pampa.

Y también se sintieron junto a Don Joao, él, el hombre heroico, el que camina junto a nosotros; el santuario de otros, de nosotros. Está allí junto a ellos y escuchan las palabras que les dijo a los peregrinos de Argentina cuando fueron a Santa María en busca de las 25 imágenes: “Querida Madre, Reina y Vencedora tres veces admirable de Schoenstatt: aquí estoy de rodillas junto a estos peregrinos que han venido del Santuario de la Madre y Reina del Pueblo. A cada uno de ellos pudimos percibirlo como santuario vivo; consérvalos con este espíritu, que cada uno pueda ser un reflejo tuyo, como santuarios vivos que caminen para llevarte a Ti y a tu mensaje, y estar a tu servicio…”.

Jesús Buen Pastor

A continuación compartieron la charla sobre el dirigente de la Campaña, para repasar algunos puntos importantes, los más sobresalientes, tomando la imagen que el Padre Kentenich utilizaba como modelo del buen dirigente: la imagen de Jesús, Buen Pastor, y que él mismo se propuso como ideal personal para la conducción de sus hijos de Schoenstatt. Un misionero o misionera también es un dirigente, pues ha recibido de parte del Señor y de la Mater un encargo: llevar la imagen peregrina a las familias, los niños, los enfermos, etc. Es un dirigente porque tiene un encargo y también porque es responsable de 15 familias: tiene la tarea de “pastorear” esas familias, es decir, atenderlas, alimentarlas, comunicarse con ellas, etc. Y en esas tareas debe ir creciendo. Su trabajo es misionar, pero misionar no de cualquier manera, sino misionar a la manera de Don Joao. El dirigente es como Cristo: conoce y ama a los suyos, tiene conciencia de misión, depende enteramente del Padre y es su reflejo, transmite y engendra vida, compartiendo responsabilidades.

El líder es el que conduce a otros, pero no basta con saber la necesidad del cambio y conocer la meta. Es necesario conocer los caminos y las herramientas para lograrlo.

Reina de la Nueva Evangelización y Reina de la Campaña

El P. Carmona (P. Guillermo Carmona, Liderazgo, Cuadernos Pedagógicos) propone algunas coordenadas constantes que se deben tener en cuenta para conducir. A estas leyes las llamó “estrellas”: Conducir a través del contacto personal, conducir a través de jefes, conducir a través del servicio, conducir a través de corrientes de vida

Lo que se puede agregar es: conducir a través de la Estrella de la Nueva Evangelización, María, coronada como “Reina de la Nueva Evangelización” en el Santuario de Paso Mayor el 7 de abril de 1987, y como “Reina de la Campaña” el 12 de septiembre de 2004.

En la puesta en común los participantes decían: “¿Qué necesidad de ir a otros santuarios, de otras advocaciones, si aquí en medio del campo tenemos este tesoro, esta fuente de gracias que da fuerza y alimenta?“; “Queremos comprometernos a colaborar con más capital de gracias y también aportes materiales para lograr más servicios y atención a los peregrinos que lleguen hasta aquí”. También hablaban del “compromiso de seguir leyendo la vida de don Joao, apreciar cómo la fuerza del Espíritu fue su motor”, y luego de la Misa, una coordinadora decía: “Hoy siento una gran fuerza que otros me regalaron, tendríamos que encontrarnos más seguido”. También los acompañaron en el Encuentro dos Hermanas Franciscanas, una de las cuales – de origen alemán – comentó: “Siempre me dediqué a la docencia, ahora ya no, pero yo admiraba al Padre Kentenich; fue un gran pedagogo y yo utilizaba sus libros; no los he conservado, seguramente que los regalé a alguna Hermana más joven”.

Promesa de un Padre en camino

Luego de la Misa, celebrada por el P. Juan D’Amico en la Capilla de la escuela, llegó el momento de la despedida; resonaban aún en todos los presentes las palabras meditadas a la mañana: “Mi corazón autoeducado será la respuesta a la promesa de un padre en camino, el nombre particularísimo en que mi santuario se encarna y la manera delicada por la cual Dios, en mí, a los demás educa… Schoenstatt será en mí, con el aroma a campo abierto y yo seré en mi tierra este santuario, al que fui destinado…”.

Recibieron todos luego de la Misa un pancito con una tarjetita envuelta en una cinta celeste y blanca, que decía: “Denles ustedes de comer”, como un compromiso de servir a sus hermanos más necesitados del alimento espiritual y también material.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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