Con María hacia el bicentenario de Argentina

El jueves 12 de junio, a las 6 de la tarde, la Familia de Schoenstatt de la Arquidiócesis de Buenos Aires convocó abiertamente al pueblo al rezo del Rosario Iluminado en la céntrica y centenaria Plaza San Martín. Convocatoria que superó ampliamente todas las expectativas ya que se reunieron cerca de 1.300 personas, entre familias enteras con bebes y chicos, jóvenes, matrimonios, hombres y mujeres de todas las edades y estratos sociales. El acento fue caminar junto a María hacia el bicentenario; Ella estuvo al principio de nuestra Patria, en cada momento decisivo de nuestra historia y también hoy. A Ella le pedimos que nos siga ayudando a vivir los valores que nos dieron origen e identidad como nación: solidaridad, unidad y bien común.

Mientras le gente se iba congregando en torno al altar preparado especialmente para la ocasión, la Virgen de Luján partía en procesión desde la Basílica del Santísimo Sacramento, ubicada a dos cuadras de la plaza, llevada en andas por gauchos y “chinas”, con sus atuendos tradicionales. Al momento de cruzar la Avenida San Martín, muy transitada a esa hora, los autos se detenían espontáneamente abriéndole paso y hacían sonar sus bocinas a modo de saludo a María. Realmente un momento muy fuerte, como todo el acto en sí.

Al ingreso al lugar, la Virgen fue saludada con un verdadero estruendo de aplausos, y miles de pétalos arrojados a su paso, rosarios en alto y vivas. De esa manera avanzó hasta ser colocada en el altar principal, rodeado de otros laterales donde más tarde se iría formando el rosario iluminado.

Con las estrofas del Himno Nacional argentino dio comienzo el rosario. Una a una, diversas personas rezaron su Avemaría, depositando a continuación una rosa y una vela en torno al altar principal. Las breves meditaciones fueron realmente muy inspiradoras, al igual que las canciones que entre misterio y misterio entonó el Coro a la Criolla, integrado por jóvenes.

¡Que nuestra Patria sea siempre una gran Familia de familias, dispuesta a cobijar a los más desprotegidos!

La aplicación de los Misterios Luminosos en la vida diaria, tanto de cada uno como en la realidad del País, llegó profundamente al corazón de todos: “Te pedimos la gracia de llenar “las tinajas hasta el borde” como los sirvientes de aquella boda: que cada padre, cada madre, cada hijo asuma su rol – de autoridad y de obediencia – con ternura y respeto. Ruega por nosotros, Madre, para que el Señor convierta nuestro amor humano en vino bueno, y así, cada familia argentina sea un taller donde se forjen las nuevas generaciones en ese Amor que no se irrita ni se envanece; no toma en cuenta el mal recibido y no busca su propio interés sino que se complace con la verdad. ¡Que nuestra Patria sea siempre una gran Familia de familias, dispuesta a cobijar a los más desprotegidos!” – “Te pedimos para todos los argentinos la gracia de ser solidarios, de anteponer la justicia y el bien común a nuestros intereses, para que nuestra nación crezca como el gran árbol sólido y vigoroso que soñaron los padres de la Patria.” – “Señor, regalaste a nuestra Patria grandes dones naturales, para que pudiéramos generar bienestar para nosotros y cubrir también las necesidades de muchas otras naciones. Pero sin vos nada podemos. Te pedimos la gracia de permanecer siempre unidos a vos. Que al comer del Pan de tu Palabra y de tu Cuerpo, nos hagamos también pan para otros: compartiendo nuestros dones materiales y espirituales, contribuyendo con nuestro esfuerzo para que en nuestra Patria haya pan y trabajo para todos.”

Salva al pueblo argentino, escucha su clamor

El rosario finalizó con la Oración por la Patria, elaborada por el Episcopado argentino, donde una vez más todos unieron sus voces para implorar: Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos… Por último, de manera espontánea, se entonó una antigua canción tradicional de la Iglesia argentina: Cristo Jesús.

“Cristo Jesús, en Ti la Patria espera
Gloria buscando con intenso ardor.
Guíala Tú, bendice su bandera
Dando a su faz magnífico esplendor.
Salve divino foco de amor;
Salva al pueblo argentino, escucha su clamor;
Salva al pueblo argentino, Sagrado Corazón.
Cristo Jesús, por quien la Patria espera
Ser un hogar de paz y libertad.
Haz que por Ti, la Patria en que vivimos
Sea un anuncio de la celestial.
Salve divino foco de amor;
Salva al pueblo argentino, escucha su clamor;
Salva al pueblo argentino, Sagrado Corazón.
El Padre Javier Arteaga impartió la bendición a todos los presentes, y a todo el pueblo argentino: Hoy hemos vivido en esta plaza un Cenáculo, un lugar de encuentro entre hermanos con María. Hemos pedido por la patria, por las familias, por los trabajadores, por la justicia, por los gobernantes, por todos los habitantes de este suelo amado. Nos encaminamos hacia el Bicentenario de la patria, con este fuego y esta luz del Espíritu, para que esta patria sea siempre una patria con corazón de familia, una Familia de familias, que cobije y dé lugar a todos los hombres y mujeres, especialmente a los más necesitados. Que esos valores que nos dieron origen – solidaridad, unidad y bien común – sean las estrellas que nos guíen hacia esa gran fecha.

Con esta bendición, se puso punto final al acto, retirándose la Virgen de Luján, nuevamente cargada por los gauchos, en medio de una lluvia de pétalos de rosas, aplausos y rosarios saludándola, y con una larguísima bandera argentina detrás de ella, llevada por niños.

Mientras tanto la gente permaneció largo rato en el lugar… reticente a abandonar el clima de cielo vivido a lo largo de esta hora y media, en que más de un millar de porteños se sintieron tocados una vez más, ante la presencia de María, por la gracia.

¡Nuestra Señora de Luján, Madre y Reina de nuestra Patria, ruega por nosotros!

La Plaza San Martín se extendió a la plaza del Santuario Original… o viceversa

Juan Barbosa. Eran las 23,00 hs exactamente cuando se comenzó el rezo de los misterios luminosos con la misma meditación que en la Plaza San Martín de Buenos Aires. Es que el Santuario Original, cuya puerta se encontraba cruzada con banderas argentinas y su umbral lucía engalanado con la Imagen Peregrina apoyada sobre un pañuelo con el símbolo del Centenario, siempre está acompañando a la Familia en las distintas vivencias por las que atraviese.

El Misterio de Schoenstatt es ése: Estamos en la plaza de una ciudad o un pueblo y siempre lo hacemos “con un pie” en el Santuario Original. Ese lugar de Gracias late al compás de cada corazón movido también por corazones.

Bajo la protección de María.

Fue un día de una pertinaz llovizna en Schoenstatt que solo se detuvo a las 22,50 hs aproximadamente, para retomarse nuevamente pasadas las 24,00 hs. ¡ Justo en el momento en que nos reunimos para rezar con Argentina !. El Santuario estaba cerrado y normalmente no hay muy buena iluminación, pero anoche, una farola encendida nos cobijó permitiendo seguir el Guión con toda claridad. Esa farola se apagó sola… pasadas también las 24,00 hs. Fueron claros signos de la presencia de la MTA con los audaces que anoche rezamos el Rosario y, como premio y evidencia de su presencia, disfrutamos unas riquísimas cerezas que como sorpresa trajo en su bolso la Hna. Beatriz. ¡ Qué lindo es integrar esta Familia y con esta Mamá !. Partimos luego con un sabor de encuentro en el alma, ese que sólo puede sentirse cuando se sabe que los corazones laten con igual frecuencia y sintonía. ¡ Viva la Argentina hacia el 2010 !.

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