Bendición de la nueva ermita en Nogoyá

Tita Ríos. La ciudad de Nogoyá es famosa por su basílica en honor a Nuestra Señora del Carmen, pero allí también la Virgen quiso descender bajo la advocación de la Madre Reina y Victoriosa de Schoenstatt.

En una jornada de frío y plena de sol, el 1 de junio la ciudad se vistió de fiesta con banderas amarillas y blancas. Comenzaron a llegar de distintos puntos para participar de lo que sería algo histórico, en la familia de Schoenstatt y para toda la comunidad: la bendición de una segunda ermita situada en un lugar clave para todos los que pasan por la ruta de circunvalación, uniendo ciudades importantes como Victoria y Rosario.

Cientos de vehículos pasan por día, expresaba el padre Javier Balcar. María descendía bajo la bendición de Dios, para ser cobijo, brindar el calor de su amor e invitar a sus hijos a caminar “tal como lo hiciera el Padre y fundador del movimiento, quien pasó las pruebas y dificultades; y sin embargo él ni se quejó. Fue obediente a la iglesia y entregó su vida por la familia”, así recordó el 31 de mayo y los 14 años de exilio.

Engalanada con banderas, flores, souvenir…

Los pioneritos y las apóstoles de María engalanaron con sus banderas, que flameaban al viento. Todo estaba dispuesto: no faltaron souvenir, banderas, flores, altoparlantes, filmaciones y fotos.

La prensa del lugar fue convocada y dio amplia difusión antes y después de la bendición haciendo un reportaje a Elsa García, responsable del Movimiento en Nogoyá, quien agradeció a las autoridades del lugar por la generosidad y colaboración en todo momento y por haber cedido un lugar tan importante donde todos los que cruzan por allí, ya sea saliendo o entrando, ven la ermita.

Toda la filmación del evento fue pasada por el cable de la ciudad junto a los pasajes del Santuario hogar de la responsable Elsita.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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