Visita de la Auxiliar en el momento donde más se la necesitaba

SAN ISIDRO, Susana Blanco de Chavero. Graciela Vázquez es misionera de la Campaña del Rosario, es minusválida y vive con su madre, ya mayor, que apenas puede ver. Hace poco vivió un día terrible: su auto dejó de funcionar, se quedó sin teléfono, virtualmente aislada dada su discapacidad. Sin ayuda, sin poder comunicarse. Justo ese día, alguien tuvo la inspiración de llevar la Auxiliar a la casa de Graciela Vázquez – o mejor dicho, ELLA, la gran Misionera, se encargó de movilizar a alguien para llevarla adonde quería ir.

En su testimonio, después de la visita, Graciela Vázquez escribe:

Querida Madre mía Tres veces Admirable de Schoenstatt:

Qué alegría cuando recibí tu visita, me diste un nuevo impulso de gracias. Pude profundizar un poquito más la Alianza de Amor hecha contigo y el misterio de Schoenstatt.

Todo ocurrió ese día al desamparo de mi discapacidad, sin poder comunicarme con el exterior y sin ayuda de nadie. Y ahí, en ese momento, te vi llegar de las manos de quien usaste de instrumento para que tuviera la gracia de conocer la espiritualidad schoenstattiana, entregada por el Padre Kentenich como camino de cielo.

Todo fue superándose “milagrosamente”

No habían sido meras palabras, sino hacerme sentir “familia del Padre” bajo el cobijamiento de la Virgen y el testimonio fraternal de todos los que pensaron en mí, haciendo realidad el pedido del Padre Kentenich: “nademos todos en un mismo océano”.

Todo fue superándose “milagrosamente” paso a paso, dando lugar a nuestro ideal que son las vinculaciones interiores, sin las cuales sería imposible alcanzar nuestra santificación y cumplir nuestra misión.

Mi gratitud, Madre, por tus gracias y por hacernos experimentar una vez más el “No temas, no estás sola”.

Bendícenos a todos y en especial a mi sobrino que salvó su vida y puede también recuperarse y volver a caminar. Acompaña a mi madre con el poquito de vista que le queda.

Que desde tu Santuario de San Isidro siga brotando y fluyendo una corriente de gracias para todos y que tanto experimentamos los que hemos sellado en él nuestra Alianza de Amor.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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