Aniversario de la ermita en Goya, Corrientes, el 18 de abril


GOYA, Inés Petiti. Cada 18, los misioneros de la Campaña del Rosario de Goya y muchas personas más se encuentran en la ermita de la Mater para rezar el rosario. Pero el 18 de abril es distinto: es el aniversario de la bendición de este lugar de gracias. Ni palabras ni fotos pueden mostrar todo el aire de felicidad que invadía el lugar…

El día se presentaba con nubarrones, lo que les hacía pensar a los misioneros que podía llover, con todo lo que ello significa, pues al carecer de techo el lugar no pueden rezar muchas personas allí bajo la lluvia ….Pero Ella lo arregló: la tarde estuvo preciosa, llena de luz.

Les acompañó la Cruz de la Unidad que durante unas semanas había estado visitando a las familias. Ese Cristo con su Madre vino de visita desde el Santuario de Tuparendá – el más cercano a Goya – y el 19 de abril partía a Corrientes Capital. Los acompañó en las Mil Avemarías que rezaron en gratitud por los 14 años de bendición de la ermita.

En el rosario número 18 les regalaron a María y a su Hijo un rosario iluminado que los emocionó mucho. Quedaron sus velitas encendidas hasta el ultimo rosario, con la alegría de que el Padre Flavio – que vino para celebrar la misa en la ermita – rezara ante las velitas de Jesús y su Madre.

Dios se hace Eucaristía

La misa estuvo cargada de emoción. El Padre Flavio quiere mucho a la Mater y les hace vibrar el corazón a todos con cada palabra que les dirige. Recordaron mucho a María Delia y Juan Carlos Ferruchi, quienes construyeron la ermita, y nos dejaron semejante regalo de Dios en Goya, implorándole a Dios que los cuide mucho.

Entre las ofrendas se presentó un regalo para el Padre Flavio: una peregrinita que hace tiempo llegó desde Schoenstatt, acompañada de una tarjetita con un rosarito, ¡que le encantó! La apoyaba contra su corazón cuando escuchaba que esa peregrinita venía del Santuario Original.

Al final de la misa agradeció especialmente, y al retirase con mucha ternura y humildad volvió a agradecer “esa reliquia” que recibió, repitiendo: “Dios se los pague, Dios se los pague”.

Después de la comunión Inés Petito leyó una oración para agradecerle a la Mater por los 14 años y al final se consagraron a Ella. Realmente fue muy emotivo “que en ese humilde lugar de Goya, Dios se nos hace Eucaristía por medio de su Madre”.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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