Ordenación Sacerdotal P. Pastor Ignacio Achával en Córdoba

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Juan Carlos Barbosa. “Lo que buscabas en las estrellas,…habita en tu corazón”. Con estas palabras finalizaba un simpático cuento que relató a todos los que estuvieron en su primera Misa en la Parroquia Niño Dios de Villa Carlos Paz, Córdoba, Argentina, el Neo-Sacerdote, el P. Pastor Ignacio Achával.

La familia de Córdoba sabía que lo que viviría el 1ro de marzo de 2008, sería un hecho trascendental, el cual providencialmente sucedería en el camino al festejo de los primeros 40 años del Santuario de la Solidaridad. Ese Santuario donde la querida Madre y Reina atrapó el corazón de su hijo Pastor para siempre. Ese Santuario que lo vio crecer en cuerpo y en espíritu. Ese Santuario desde donde tantas veces Pastor Ignacio Achával tomó fuerzas para su FUEGO, aquél que proviene de su nombre mismo (Ignis = Fuego) como en la Homilía de la primer Misa les explicara su hermano de Curso, el P. José Tomás Pérez.

Villa Warcalde fue preparándose con tiempo….

En los tiempos previos, todo estaba bajo control, aunque con un ritmo sumamente intenso. El coro, desde dos meses antes practicaba las canciones. La Pastoral del Santuario trabajaba intensamente. Las Hermanas de María con las precauciones para que el predio fuese un verdadero Jardín de María. La familia movilizada para atender y alojar a las más de 40 personas, entre Sacerdotes y Seminaristas, y las varias decenas de visitantes de Brasil, Chile, Paraguay y de distintas provincias argentinas que asistirían a la Ceremonia. Todos movilizados y, Pastor, detrás de cada detalle….

Su familia dijo presente… ¡En pleno!

Fue así como, con el esfuerzo cariñoso y desinteresado de todos, Villa Warcalde iba complementando su belleza con un marco de Fiesta al cual la Reina regalaba algo indispensable: un día soñado de sol y, fundamentalmente ¡de Luz! Ella ¡estaba allí!

Lentamente iban llegando sus familiares, en cuya mirada podía notarse con absoluta claridad la alegría que sentían. Alegría que se contagiaba y que a su vez se había contagiado de la alegría de Pastor ya que ese día, para el cual él tanto había soñado, estaba por fin llegando a su vida. Ese día cumpliría su sueño más preciado y por el cual había rezado miles de horas, tantas como había trabajado para su formación: recibiría su Ordenación Sacerdotal.

“Viejas caras jóvenes” se sumaban a la fiesta: los amigos y hermanos de sus primeros grupos de la Juventud Masculina. Poco a poco, muchos con sus hijos en brazos o de la mano, llegaban para compartir con SU AMIGO ese día. Lucas Sánchez, Matías Altamira, Hernán Cornejo, Gonzalo Gómez Pizarro, Pablo Gagliardi, Pedro Urrets Zavalía, Mario Depetris….Aquellos que acuñaron sueños y compartieron con él largas noches de crecimiento, de eternas discusiones en búsqueda de la verdad y un mismo anhelo: crecer en el Amor a Dios y a los demás con mucha FIRMEZA. Esa firmeza que es otra de las características que el P. Pérez resaltara en su homilía del día siguiente.

Mons. Roberto Rodríguez, obispo de La Rioja y gran amigo del Santuario de la Solidaridad, ordenaría en minutos más a nuestro querido Pastor.

El gran momento llegó

El P. Juan Pablo Catoggio, Superior Regional de los Padres de Schoenstatt, llamó al candidato al presbiterado y lo presentó al padre Obispo, pidiendo para él los ministerios. Luego de la lectura del Evangelio y de la Homilía, se realizó la imploración al Espíritu Santo, el rezo cantado de las Letanías (un entrañable amigo las entonó con mucha emoción) y luego de la oración consagratoria, le fueron impuestas la Casulla y Estola sacerdotales y fueron ungidas sus manos y entregados su Cáliz y su Patena. Seguidamente Mons. Roberto Rodríguez lo estrechó en un fuerte y efusivo abrazo para presentarlo con posterioridad a la Asamblea. ¡Miles de lágrimas encontraron por fin la libertad en ese momento en que el coro entonaba “Maravillas hizo en mí…! El querido Pastor era a partir de ese momento y para siempre: nuestro Padre Pastor.

El Neo-Sacerdote tan querido por toda su familia y su familia schoenstattiana, dirigió luego unas breves palabras de agradecimiento cargadas de emoción y sentimientos.

No olvidó en ellas a sus padres y familiares, a la querida Maguie, su prima, a sus amigos, a SU Santuario y por supuesto, a la querida MTA, aquella que lo había conducido por la vida de su mano. Aquella que le había enseñado a cultivar la FIDELIDAD, otra de las características de su personalidad que citara el P. Pérez.

Gracias P. Pastor por habernos permitido vivir una jornada inolvidable en tu Ordenación Sacerdotal y también en tu Primera Misa.

Gracias porque en ellas nos permitiste disfrutar de tu compañía y tu cercanía de siempre.

Gracias también porque en esas dos ceremonias nos encontramos con tantas personas queridas que hacía tiempo que no veíamos y que nos insuflaron un soplo de vida nueva y ganas de decirte,…. ¡Rezaremos por vos, rezaremos con vos!

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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