Flora Anselmo. Esther Flora Ramato de Anselmo. 29-11-15/19-02-08

 

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Fue una hija fiel, en todos los momentos de su vida, tanto de alegrías como de sufrimientos, siempre conservando la sonrisa y sintiendo la cercanía amorosa de Dios. Su vida de niña y joven fue muy dura.

Desde ese tiempo, se perfiló un temperamento luchador, emprendedor y de empuje en sus ideales e ideas. Fue una esposa compañera y comprensiva, acompañando en todo a su esposo Juan. Fue feliz en tiempo de opulencia y conservó la dicha en tiempos de escasez. Fue una increíble docente.

Fue una madre ejemplar de 4 hijos a los que les dedicó tiempo, amor y brindó educación. Siempre les dio la consigna de la fe en Dios, les inculcó la cultura del trabajo, la honradez y la solidaridad. Su casa era como su corazón, abierto, cálido, alegre y esperanzado. Como abuela, siempre se alegró con cada uno de sus siete nietos que llegaba a su familia. Alegría que se tradujo en hablar, en escuchar, en acompañar, en servir en darles alegrías, seguridad, confianza con amor maternal. Sus nietos le hicieron el regalo de 7 bisnietos con los que siguió la misma línea de acompañar, darles alegría y confianza.

Tuvo varios hijos y nietos de corazón a los que les dio el mismo amor que a los propios.

Toda su vida fue iluminada por una Gran Fe. Creyó en Dios y vivió según su convicción. Tenía una gran vinculación con la Virgen, se sintió amada , cuidada y abrazada con amor maternal.

A ella le confiaba sus preocupaciones y le compartía sus alegrías. Todo lo dialogaba con ella y se sentía escuchada y acompañada.

En la década del 80 se integra al movimiento de Schoenstatt y en 1983 funda el Círculo Vocacional Padre José Kentenich, junto con los padres de Schoenstatt. Sacerdotes, religiosas y laicos se unen a la convocatoria. Desde ese instante enarboló la bandera del Círculo Vocacional, a nivel nacional, y propuso rezar por vocaciones sacerdotales y religiosas y apoyar el camino de formación de los postulantes y la fidelidad en el camino sacerdotal.

Flora era un líder nato, su cabeza no descansaba y llevaba adelante todos los proyectos planeados. En 1985 participó con la bandera del Círculo Vocacional y un grupo numeroso, en el centenario del padre fundador en Alemania. Fue una vivencia inolvidable conocer los lugares santos. Acompañaba personalmente cada vocación con llamadas, mails y saludos personales. Gozaba con cada etapa que iban consiguiendo los postulantes o novicias de las Hermanas de María. Desde la creación del voluntariado de la Casa María Reina ella fue voluntaria hasta el día de su partida.

Actuaba también en la Parroquia Inmaculada Concepción de Belgrano: en la Liga de Madres, habiendo sido presidenta, tesorera y en la última etapa revisora de cuentas. Fue ministro de la Eucaristía durante 10 años. En 2004 funda el Círculo San José, junto al Padre Ricardo Ochoa, con la misma finalidad de rezar por las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Flora fue una mujer que sellaba cada contacto personal con una amistad. Siempre tenía vínculos. Cada persona que la conoció quedaba ligada a su carisma y se sentía aceptada, comprendida, acompañada para siempre.

Así como fue su vida fueron sus últimos días, luchadora y religiosa. Sobrellevó sus más de 3 semanas internada con valentía, entereza y poniéndose en manos de Dios. Al ingresar al sanatorio, le dijo a la Mater, “no me sueltes de tu mano”. Recibió varias veces la Unción de los enfermos, y la bendición sacerdotal, administrada por los distintos sacerdotes amigos que fueron a visitarla en su internación, Padre Ricardo Ochoa, Padre Guillermo Mario Cassone, Padre Guillermo Carmona y Padre Edgardo Iriarte. Recibió la Bendición Papal y la Absolución General del Padre Guillermo Mario Cassone quien fuera a visitarla antes de su partida a Roma. Fue también visitada por la Hermana Elisa y por varias Hermanas de María, quienes le brindaron su amor y agradecimiento.

Flora mantuvo siempre su alegría y su fe hasta el último momento.

Partió al Padre el martes 19 de febrero a las 21:30 en el sanatorio Mater Dei.

Ahora goza de la presencia de Dios, de nuestra Mater, y de todos sus seres queridos que seguramente estarían esperándola.

En su velatorio los padres Javier Arteaga, Antonio Cosp y Adolfo Losada rezaron con los presentes un emotivo responso y un misterio de Santo Rosario, expresando palabras de sus experiencias personales y afectivas con Flora, y el trabajo conjunto con el Círculo Vocacional Padre José Kentenich.

A las 13 horas del día 20, los sacerdotes, Padres Edgardo Iriarte, Luis María Rodríguez Melgarejo y Adolfo Losada esperaban en la Iglesia Inmaculada Concepción de Belgrano, junto a la escalinata, la llegada de esta hija fiel y comprometida. Al ingresar al templo, comenzaron los cánticos, tal como le gustaba a Flora. Se realizó la Misa de cuerpo presente, con su foto, sonriente, sobre el féretro. Dos nietos leyeron las lecturas y otros dos nietos expresaron el sentir de la pérdida de la abuela, todo lo que había significado su vida, con un hasta luego, concluyeron su relato muy cariñoso y emotivo.

Su familia y sus amigos dan gracias a Dios por todas las cosas hermosas que hemos compartido, y por las vivencias de unión familiar.

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