Cuatro representantes de Schoenstatt en el Congreso que celebra los 20 años de la Carta Apostólica Mulieris Dignitatem

8b0291rom-congreso-md001.jpg

ROMA, mkf. El Pontificio Consejo para los Laicos ha organizado, entre el 7 y el 9 de febrero, el congreso “Mujer y hombre, la totalidad del humanum”, en el marco del 20° aniversario de la Carta Apostólica Mulieris dignitatem del Papa Juan Pablo II. Las 260 participantes provienen de 49 países de los cinco continentes. Son delegaciones de 40 Conferencias Episcopales, representantes de 28 Movimientos y Nuevas Comunidades Eclesiales, 16 Asociaciones Femeninas Católicas, 9 Institutos Religiosos Femeninos y mujeres lideres de los distintos campos de la cultura. Entre ellas hay cuatro schoenstattianas de cuatro países: Perla Piovera, de la Argentina, Alicia Kostka, de Polonia, y Marianne Mertke, de Alemania, todas de la Federación de Mujeres, y la Hna. Elena Lugo, de Puerto Rico, como miembro de la Academia Pontifica para la Vida. Con las tres representantes de la Federación, se realizó una animada entrevista el lunes 4 de febrero en la Oficina de Prensa en Schoenstatt.

Durante los tres días del Congreso se hará un balance del camino recorrido en estos veinte años y se afrontarán los desafíos actuales a la luz del documento de Juan Pablo II, el primer documento en la historia que un Papa dedica a la mujer. La participación de la mujer en la misión de la Iglesia y en la sociedad, así como la relación entre el varón y la mujer serán los temas que estarán en el centro del Congreso Internacional promovido por el Consejo Pontificio para los laicos en el 20° aniversario de la publicación de la Carta Apostólica Mulieris Dignitatem. Los temas que particularmente serán objeto de atención: la maternidad y la paternidad, y la importancia de ambas dimensiones en la familia y en los diversos ámbitos de la sociedad; el equilibrio entre la vida familiar y el trabajo; la necesidad de una mayor presencia de la mujer en el ámbito público y en la asunción de responsabilidades eclesiales y civiles.

Alicia Kostka, de Polonia, hace dos años hizo su tesis de doctorado sobre la dignidad y vocación de la mujer desde la perspectiva del Padre Kentenich. “Es el tema de mi vida”, dice, y por esto quiere participar en este congreso, para ver como lo presentan en Roma. “Veinte años después de la carta apostólica Mulieres Dignitatem (MD), queremos ver lo que cambió desde entonces, lo que todavía queda por hacer; queremos evaluar las perspectivas, la identidad femenina, la vocación de la mujer. Desde que se publicó MD, pienso que ha crecido el caos de términos en la sociedad; se define según gusto lo que es mujer y hombre. Queremos profundizar en lo que dicen la Biblia y la antropología cristiana. Marianne Mertke, miembro de la dirección internacional de la Federación de Mujeres, agrega que como comunidad de mujeres profesionales solteras tienen una perspectiva propia del temario y quieren dar su aporte.

La mujer, reflejo de un Dios que también es Madre

De los temas del congreso, a Alicia Kostka lo que más le interesa es la conferencia titulada: Hombre y mujer, creados uno para el otro. “Debemos ser conscientes de esto también en la vida diaria”, dice, “que el hombre y la mujer representan a Dios, cada uno en su manera. A mí me fascina como el Padre Kentenich lo presenta en su descripción de la mujer como imagen de Dios, y como todavía hoy está mucho más adelante de lo que dice la Iglesia. Cómo muestra concretamente a la mujer como imagen de Dios. La Iglesia en su doctrina todavía se queda en mostrar que la mujer como persona – como persona que ama, que piensa, que actúa – refleja a Dios. El Padre Kentenich es mucho más concreto mostrando como ella es reflejo, imagen de Dios como mujer, es decir, imagen de un Dios que también es Madre en su entrega desinteresada. Muy raras veces se encuentra esto en la teología de la mujer, que el servir desinteresado como don natural de la mujer, como potencia de la mujer, es un ser reflejo de un Dios que nos sirve a nosotros, porque es fuerte y porque es amor. La mujer como imagen de Él, como madre, puede ser fuerte y desinteresada porque refleja a Dios en su servir. Otro tema del Padre Kentenich que me fascina es el papel de la mujer en la salvación del hombre, es el principio femenino que la mujer representa, lo que el Padre Kentenich llama la actitud de Fiat, del sí. Si la mujer lo desarrolla en sí misma, puede también ayudar al hombre a llegar a esta actitud frente Dios. En una palabra: el Padre Kentenich ha aportado mucho para que la mujer pueda estar orgullosa de ser mujer.”

Cuando la mujer tiene que pensar y actuar en categorías masculinas

“Ya en los años treinta el Padre Kentenich plantea el tema de qué pasa con la mujer cuando se adapta en alto grado a los principios masculinos. Preguntó: ¿dónde están las fuerzas femeninas que puede aportar aun más? ¿Quién habló de esto en la Iglesia de los años treinta?”

“Fue un feminista”, dice Alicia Kostka, sonriendo. “Pero en el sentido más positivo. La mujer hasta el día de hoy se orienta en la escala de valores masculina, nos orientamos en el concepto masculino de la mujer, y lo hemos internalizado sin darnos cuenta. Por ello no somos nosotros mismos, no somos lo que podemos ser según la idea de Dios, y como el hombre nos necesitaría. Esto lo dijo el Padre Kentenich hace ya 70 años. Es un programa para la liberación de la mujer, la liberación de su orientación en la escala de valores masculina”.

Un feminista, si, agrega Marianne Mertke, que no solo ofreció una teoría, sino la aplicación a la vida, y que habla del ser, que es lo que puede orientar en un tiempo de un caos de definiciones escogidas al azar.

La discusión mediática, la discusión popular sobre la mujer y la Iglesia gira sin embargo en torno del poder de la mujer. “Es verdad, las mujeres en parte todavía buscamos nuestro lugar en la Iglesia”, confirma Alicia Kostka, “y no siempre es fácil. Pero no se trata de la perspectiva del poder, esta es una mala perspectiva, también para el varón. La fuerza de servir que tiene la mujer, muchas veces ella misma la malentiende como debilidad. Pero solo quien es fuerte puede servir, es lo que saben todas las madres. ¡Que vigor hace falta para educar bien a los hijos, para amar al esposo!”

“A mí me interesa el tema de lo que ha cambiado y se ha desarrollado en los veinte años pasados”, dice Marianne Mertke, apuntando a otro tema central del congreso. El Arzobispo de Toledo (España), Card. Antonio Cañizares, hablará sobre “Balance y perspectivas de la reflexión sobre la mujer, a veinte años de la Carta Apostólica Mulieris dignitatem”

“Hay otro tema donde se habla de la presencia de la mujer en la historia de Iglesia, de santas, fundadoras, de mujeres en proyectos sociales, de misioneras ¡esto también va a ser muy interesante!”

¿Que piensan que se puede aportar desde Schoenstatt? “Es Maria”, dice Marianne Mertke, “Maria como mujer, como orientación viva para todas las mujeres que buscan orientación.” Para Schoenstatt, agrega, sería bueno cerciorarse una vez más de su misión para la mujer. “Para mí, la Asociación Signo de Luz es una muestra de la respuesta femenina a los desafíos del tiempo. Estas mujeres hacen algo concreto para la solución de los grandes problemas de la sociedad, sirviendo a los demás”. Para Alicia Kostka, el “Día de la mujer” es otra “perla” donde Schoenstatt da su aporte para las mujeres. “Cuando uno ve como las mujeres en el “Día de la mujer” se descubren a sí mismas y sus valores, esto es para mi evangelio puro.” Pero tiene, como también Marianne Mertke, la esperanza que el tema “mujer” tenga un lugar destacado en Schoenstatt. “Ahora todo gira más en torno al tema de la familia, que es bueno, pero creo que es importante profundizar también de nuevo en el tema de la mujer.”

Se juega con este tema no solo es el problema de la mujer, sino el destino de la humanidad

Perla Piovera, de Mendoza, Argentina, agradece la invitación a participar en este congreso. “Desde hace muchos años me interesa el tema de la mujer y trabajo también en él. Y me parece que este congreso apunta a un desafío central de la vida del mundo de hoy, a cual la Iglesia debe responder Como dice Juan Pablo II en la carta apostólica MD, lo que se juega con este tema no solo es el problema de la mujer, sino el destino de la humanidad. Ya llevo muchos años en Schoenstatt y pude descubrir en nuestro Padre la importancia que él le da a este tema; no al tema como tal, sino a la formación de la mujer. La formación de la mujer que llega a la altura de Maria. Me parece que en eso Schoenstatt hace un aporte muy importante. No solamente en lo teórico, en el hablar de temas importantes, de profundizarlos, sino el Padre puso en el centro a la figura de Maria, y más todavía, la alianza con Maria.

¡Le da a la mujer de hoy no solo una teoría, sino la vida! Posibilita que surja la imagen que Dios tuvo de lo femenino cuando creo al hombre y a la mujer. A mí siempre me impresiona que todo el concepto del Padre sobre la mujer, todo lo que nos dice sobre la mujer, todo lo que él nos regaló sobre la mujer, no ha nacido de una teoría, sino de su encuentro con muchas mujeres de todas las edades y en todas las circunstancias de la vida, y con el encuentro con LA mujer, que es Maria, que es el alma de su alma.

Lo de él, como dirección, misión, vocación, viene de un encuentro muy profundo con la verdad encarnada. El congreso tiene temas muy buenos, lindos, candentes. Por ejemplo, la mujer y el hombre creados uno para el otro. Es un tema candente. En este momento en realidad más parecemos enemigos. No hechos uno para el otro, sino enfrentados uno con el otro. Así la célula básica de la sociedad humana se rompe, y entonces no hay posibilidad de vida humana ¡parece una selva! No hay familia, no hay niños: en este tema se juega el futuro de la humanidad. Es importante, me gusta ver esto en el contexto de las problemas culturales contemporáneos. Si nosotros habláramos – una alemana, una asiática, una argentina, una africana – no parecería que tuviéramos los mismos problemas . Pero en el fondo es una mentalidad que separa, que rompe la relación hombre-mujer, la relación social en el sentido del concepto de gender .Se ha transformado en mentalidad sin que nos hayamos dado cuenta, se ha incorporado en la política, en la sociedad, en la mentalidad individual, en la familia. Por eso creo que ese congreso es muy importante. Pero debería formular una propuesta pedagógica para la formación de la mujer cristiana de hoy. ¿Que formación es la que corresponde? Y creo que Schoenstatt puede aportar mucho”.

Ser mujer es una misión

¿Cuáles son las herramientas concretas que Schoenstatt puede ofrecer? Perla Piovera contesta: “¡Cuento de mi experiencia, es más fácil! En primer lugar, el encuentro con el Santuario. No tantas palabras. Hoy las palabras no convencen. El encuentro con María en el Santuario.

En segundo lugar, la organización que tenemos: grupos, formas de pertenencia diferentes, y también el tener vivencias y de compartirlas; el trabajo en pequeños grupos donde se puede compartir lo que no es posible en grupos grandes. También la tendencia de poder abrirnos a los demás, a otros grupos de la Iglesia o personas que no están en Schoenstatt y reciben esto muy bien”. Cuenta de una iniciativa en Mendoza: “En Mendoza tenemos un grupo de estudio sobre la mujer compuesto por representantes de todas las comunidades femeninas de Schoenstatt en Mendoza. Cada año estudiamos un tema, al final organizamos un encuentro general. Es increíble cuanta gente viene y cómo el tema es recibido. Hay muchas personas que están abiertas, porque están asustadas ante todo lo que pasa. El cierre de estos encuentros es un momento de oración en común. Lo piden especialmente. Es una necesidad profunda de la mujer el volver a encontrarse con lo religioso. Es un pedido permanente.

Evaluamos todo el encuentro. Lo que valoren en primer lugar es el encuentro con Dios. Hay un momento de oración en el Santuario, un rato con Maria… también las ideas, los ejemplos, el intercambio les gustan, pero lo más importante es la oración. La mujer es religiosa por esencia. El orden de la acción vuelve al orden del ser, me parece.”

En la misma línea va otra experiencia que saco de estos encuentros y muchas observaciones: “La mujer necesita ratos de descanso. Hablo de la Argentina, no puedo hablar de todo el mundo. Pareciera que la mujer está cansada de luchar. Quiere ser una madre perfecta, una esposa perfecta, una perfecta profesional. Las exigencias, las tareas son tantas, que necesitan un rato tranquilo. ¡Un rato tranquilo es un regalo!, dicen. Parece mentira por ser tan sencilla, pero es verdad. Eso corresponde a todo esto, a la ruptura del orden de ser.

Es lo que dijo el Padre, proféticamente, ya en los años veinte. El Padre animó a la mujer a salir a trabajar, a la política, vio en el feminismo de esa época un signo de Dios. No se puede volver atrás, como ya dice en el Acta de Prefundación. No podemos soñar con un cambio volviendo al pasado, sino que tenemos que trabajar para una formación de la mujer siendo mujer, para la época actual, y dar a la mujer el derecho de ser mujer.

En nuestra época donde se habla tanto de los derechos humanos, nos olvidamos de los derechos básicos. ¡Devolver a la mujer el derecho de ser mujer! No quiere decir que no trabaje, que no sea madre, sino que sea mujer. Ser mujer es una misión, dice el Padre. Parece locura. Uno es mujer, ¿qué hacer? Pero es verdad: hoy en día ser mujer es una misión.”

Como en Schoenstatt es muy bueno participar, tomar el pulso a la Iglesia, agrega, se debe preguntar también: ¿Que podemos recibir como Schoenstatt? O, como dice Marianne Mertke, donde se muestran alianzas posibles.

El derecho de ser mujer

“Que crezca en nosotros la conciencia de que tenemos una misión”, es lo que Perla Piovera anhela para Schoenstatt como fruto del congreso. “Hemos recibido tanto, y ahora ‘dones son tareas’. Cada mujer encarna en si un rayo de la belleza de María: esto tiene una fuerza pedagógica, es algo visible, no una idea, sino una realidad encarnada. Tenemos que compartirlo. ¡La falta de un pensar orgánico, simbólico, agota, y agota especialmente a la mujer! ¡Que ella tenga que pensar como un varón, agota! Tiene el derecho de ser mujer…”

Para Alicia Kostka, es importante seguir ayudando a las mujeres a crecer en su autoestima como mujeres. “¡No es un tema para la ciencia, sino para la vida, y Schoenstatt es para la vida!”

“Que la mujer aprenda de nuevo a amar con ternura”, es un deseo de Perla Piovera. ” Esto no puede hacerlo compitiendo y corriendo todo el tiempo. Hace falta tiempo para amar con ternura, para crear familia.”

Esperan que después del congreso pueden compartir sus experiencias con la Familia de Schoenstatt.

Entre los ponentes del congreso se encuentra la Hna. M. Elena Lugo; de Puerto Rico. Ella hablará en el panel Problemas y tendencias culturales contemporáneas sobre el tema: ” El rechazo de la maternidad y la familia”

El sábado 9 de febrero los participantes tendrán una audiencia con el Papa Benedicto XVI.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: