Quince años del Centro Educativo Dios Padre en Mendoza, Argentina, con la visita de Mons. Arancibia

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MENDOZA, Arturo Osaderuk El 17 y 18 de noviembre se celebró el 15° aniversario del Centro Educativo Dios Padre en Los Corralitos, Mendoza, Argentina, un colegio que desde los comienzos se dedicó a enseñar y educar a los estudiantes, en cooperación con los padres, según la pedagogía del Padre José Kentenich.

Sin duda alguna, María tenía preparado para el colegio en estos 15 años de fundación un torrente de gracias que pudieron experimentar en cada momento del festejo. El predio ya estaba preparado: colgaban del techo de la capilla una telas blancas que engrandecían la blancura de sus paredes; en sus costados el reciente jardincito preparado por los egresados con sus florcitas multicolores; por dentro con todas las luces encendidas y sencillos arreglos florales estaban Ella y su Hijo regalándoles su corazón.

El altar para la Santa Misa fue preparado en la entrada de la capilla y alrededor un centenar de sillas esperando a la familia. Al costado, el escenario adornado no sólo con el telón de fondo sino también con una escenografía elaborados por los chicos de 7° y 8° de la EGB3.

Compartiendo la Palabra y el Pan de vida

Comenzaron a llegar los invitados, con una elegancia apropiada para este evento tan importante, y a las 20:15hs comenzó la Santa Misa presidida por el capellán del colegio, el Padre Hugo. Los visitaron las Hermanas del colegio Sagrada Familia de la colonia Bombal y personas allegadas al colegio del Movimiento de Schoenstatt. Toda la celebración fue un canto de amor y gratitud a Dios Padre que se manifiesta a sus pequeños hijos, en un clima de recogimiento y alegría compartieron la Palabra y el Pan de vida.

Luego, la comunidad comenzó a prepararse para la cena y el festejo frente al escenario. Las mesas acomodadas en forma de rayos comenzaron a ser ocupadas por toda la familia del colegio. Las 500 sillas preparadas fueron pocas para albergar a tantos que querían ocupar su sitio. Tuvieron que comenzar a sacar sillas y bancos de los cursos ampliando lo ya establecido, llegando a contar más de 750 personas. ¡Qué familia! Se hicieron presentes las primeras familias, aquellas que les dieron su confianza total hace 15 años y las que cada año renuevan su compromiso de fundadores.

Durante la cena cada sector de la comunidad quiso hacerse presente: los alumnos de los distintos ciclos, la Asociación Civil, las madres, los docentes y no docentes, los egresados, los padres (un papá realizó una gran torta que endulzó la noche)… Se vuelve a confirmar la intención de los fundadores de ser CENTRO EDUCATIVO, de penetrar más allá del aula para forjar familias…

A las doce de la noche se paró la música, se apagaron un poco las luces, y en el cielo estrellado comenzaron a aparecer fuegos artificiales anunciando la llegada del 18 ¡Feliz cumpleaños escuela querida! ¡Feliz cumpleaños Padre José Kentenich! Te regalamos la capilla, querida Madre, tú te nos regalas a nosotros en cada uno de los que formamos esta familia.

Momentos de lágrimas, de alegría, de festejo…. Luego el vals, donde todos salieron a bailar, el brindis y terminada la cena el baile tan esperado por los jóvenes.

¡Esta es tu obra, Señor, guíanos en tus sabios planes, haznos instrumentos siempre dispuestos y firmes!

Fiesta antes de la gran fiesta

Hubo una fiesta antes de la gran fiesta de los 15 años, el 30 de octubre, una fecha que para la comunidad educativa es muy especial ya que está dedicada a la Capillita. Han elegido este día porque renuevan año tras año la Alianza de Amor con “Dios Padre” que realizó el P. Kentenich y la familia en Colonia, Alemania, el 30 de octubre de 1966.

“Renovar esta Alianza es para nosotros volver a ofrecer su pequeñez y debilidad a alguien tan misericordioso y poderoso como es nuestro Padre para que se haga Su Voluntad en nosotros y por nosotros en nuestro entorno; es ponernos en manos de nuestro fundador el P. Kentenich que nos enseña cómo ser padres en el mundo actual manifestando las glorias de María aunque el entorno sea duro y difícil”.

Un pequeño grupo del la Asociación Civil, en el silencio de la noche y con la grata presencia del símbolo del Padre – el que hace casi 25 años fue entregado para la puerta del Santuario Original, se perdió, reapareció en Austin, Texas, en junio de 2006 y volvió a Mendoza en agosto del mismo año – volvieron a rezar su oración de alianza como aquel 30 de octubre de 2001 lo hicieran por primera vez. Pidieron especialmente las gracias necesarias para poder ser fieles a la misión y por la visita pastoral de su Obispo al día siguiente.

Visita de Monseñor Arancibia al Colegio Dios Padre en Mendoza

El 30 comenzó con muchas expectativas. Monseñor Arancibia les había dado esta fecha para su visita. Cerca de las 11 de la mañana lo recibieron con los más pequeños formando un caminito con banderas y cantos. En la galería los alumnos de 6° y 7° le contaron sobre el lema anual que ilumina su trabajo “Anclados en Dios Padre, corazones encendidos, te regalamos la Capilla”. Él escuchó curioso y luego respondió preguntas espontáneas. Los chicos, en un clima de cordialidad, quisieron cantarle una canción que ellos hicieron al P. José para las Jornadas Kentenijianas y una poesía que fue explicada por la autora con total simpleza y cariño.

Luego se dirigió hacia los más grandes. El Polimodal lo esperaba también para conversar en el parque del colegio. Charlaron varios temas; sobre todo Monseñor hizo hincapié en el compromiso social como jóvenes católicos ante las recientes elecciones gubernamentales.

El momento central del día se acercaba. Era la consagración a María de los chicos de 3° año y la renovación de ese vínculo de los egresados en la capilla.

En la capilla se creó un ambiente muy especial. En los rincones las bolsas de cal y tarros de pintura, signos de que están en pleno trabajo, y en el centro, frente a la Mater, el grupo de alumnos y exalumnos preparados para el momento.

Monseñor hizo referencia a María como Madre en la historia de la Iglesia y a los cuadros antiguos con el Niño en brazos que representa al “hombre nuevo” que Ella quiere educar. Después de escucharlo, los jóvenes rezaron su oración con mucho recogimiento y emoción. Los profesores le cantaban a María mientras ellos recibían las medallas ya bendecidas por el Obispo. A continuación renovaron su consagración un grupo de egresados de las distintas promociones. La capillita retumbaba con los cantos a María, fruto de esa alegría interior que Ella regala, y en el cielo seguramente el Padre nos miraba con amor.

El símbolo presenció toda esta vida que se suma al Capital de Gracias por su conquista.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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