Profundo duelo por el fallecimiento sorpresivo del Padre Horacio Sosa Carbó, Argentina

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ARGENTINA, mkf. Dos días después del fallecimiento del Padre Hernán Alessandri en Chile, el jueves 20 de diciembre falleció en Argentina el Padre Horacio Sosa Carbó, Asistente espiritual del Instituto de Familias de Schoenstatt desde el verano de 2006. Falleció de un infarto estando en la Casa de los Padres en Sión. Sus funerales serán el 21 de diciembre a las 17 hs. en la Iglesia de Dios Padre y posterior entierro en el cementerio Hacia el Padre de los Padres de Schoenstatt en Sión del Padre.

El P. Horacio se desempeñaba desde el último Capitulo General, en julio de 2006, como asistente sacerdotal del Instituto de las Familias de Schoenstatt, y había servido en el Movimiento como asesor de la Obra Familiar, Madres, Juventud Femenina y Profesionales.

El Padre Horacio Sosa nació en Paraná (Argentina) el 1 de enero de 1944, estudió en Alemania donde conoció al Padre Kentenich, se consagró como sacerdote el 16 de septiembre de 1972, y perteneció al primer grupo de Padres de Schoenstatt argentinos. Se destacó por su profundo conocimiento del pensamiento del Padre Fundador, especialmente en lo pedagógico, y por ser un muy buen confesor y consejero espiritual. Conocido como conferencista destacado y autor de varios libros y artículos, fue importante para él destacar el carisma del Padre Profeta y su actualidad para la renovación de la iglesia. En un artículo publicado por él en la revista Basis, de Alemania, titulado “Un Schoenstatt profético” se percibe claramente su inquietud de que Schoenstatt en su caminar por la historia nunca pierda la misión y actitud profética del “Padre Profeta”, que no se “duerme”, que no se queda tranquilo con la aceptación y benevolencia por parte de la iglesia. “Fue lo más profético que he leído en décadas”, fue el comentario entonces de un schoenstattiano alemán formado en la escuela del Padre Alex Menningen. “No pude dejar el artículo, que me hizo sentir como en la época de mi juventud, cuando nos comprometimos y arriesgamos todo por Schoenstatt, por la renovación de la iglesia y de la sociedad desde el carisma del Padre. Con personas como él vale la pena de nuevo, aunque con 80 años, arriesgar todo por este Schoenstatt”. Al Padre Horacio le encantó este comentario. “De verdad que se nos fue un gran profeta de nuestro Padre y Profeta”, comenta su sobrino, Pepo Koestner.

Fue un gran amigo de schoenstatt.de, y reconoció con entusiasmo el potencial de vincular y movilizar así a toda la familia profética del Padre en un proceso de inspiración mutua… y de llegar “más allá” del Movimiento. Gracias, P. Horacio.

Un inmenso arco iris

“La verdad es que esta noticia nos ha entristecido mucho ya que era muy pero muy querido aquí en Córdoba”, comenta Juan Barbosa. “Tanta es la tristeza que, luego de varios meses sin lluvia, hace un par de horas comenzó a llover y, mirando desde mi casa hacia el lugar donde se levanta el Santuario de los Padres (de la Vida y la Esperanza), un INMENSO ARCO IRIS tiene como centro exactamente ese lugar. Es como si la MTA nos dijera: ¡No lloren si lo amaban!, tal como dice una lindísima oración de San Agustín… Se fue un grande de verdad que supo hacerse querer desde su actitud siempre silenciosa, siempre ” de oración”, siempre cercana. Lo vamos a extrañar pero…..¡ Él va a estar con nosotros desde el Cielo!”.

“El 11 de diciembre cuando estuvo en Sión justo hablamos con el P Horacio de la muerte”, comenta una schoenstattiana de Buenos Aires. “A raíz de un comentario de el sobre su papá que derivó en el momento de su muerte, comentamos que había sido un muerte bendecida, rápida, no de esas agónicas, y los dos dijimos que preferíamos irnos así. Al menos se fue “en su ley”, como el prefería, en plena actividad y lucidez. Cuando hoy recibí la noticia de su muerte, me acordé, y me pareció increíble, profético…Como que me aviso como prefería irse de este mundo; y esto al menos me consuela un poco.”

Cuando una persona inclina la cabeza ante Dios, Dios se la corona

Acompañamos con la oración a los Padres de Schoenstatt de la Región del Padre, a la familia de Schoenstatt de Argentina y al Instituto de Familias de Schoenstatt en estos momentos de profundo dolor, pidiéndoles a la Mater y al Padre que lo reciban en el Schoenstatt celestial, desde donde seguirá cumpliendo con su misión, e implorándole a Dios que nos regale más personas como el Padre Horacio.

La “consideración final” de esto escrito quiero copiar de un libro del mismo Padre Horacio Sosa, escrito en el año del Padre 1999, “¿Hay que pensar? – Depende.” Termina la “consideración final” del libro: “En este año 1999 – Año del Padre – le ofrezco un último pensamiento-estímulo que nos une a ese Dios que es la garantía de nuestra libertad y de nuestra dignidad de hijos: «Cuando una persona inclina la cabeza ante Dios, Dios se la corona.»”

¡Hasta siempre Padre Horacio y gracias por regalarnos tantas cosas!

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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