Peregrinación de la familia de Buenos Aires a Nuevo Schoenstatt

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BUENOS AIRES, Patricia García Castro. Otra vez se cumplió el anhelo de la familia de Schoenstatt de Buenos Aires de peregrinar juntos hacia el Santuario Nacional de Nuevo Schoenstatt en Florencio Varela. Fue un día profundamente marcado por el encuentro con el Padre Fundador y su carisma de ser Padre para todos, que a través de su presencia crea familia, y que busca a hijos maduros y responsables para su misión.

Alrededor de las 10:30 hs fueron llegando los primeros peregrinos a Sión, punto prefijado de encuentro para partir juntos hacia Nuevo Schoenstatt.

A las 11:15 aproximadamente partieron de Sión. Dos imágenes Auxiliares de la Campaña encabezaron la columna, detrás las banderas argentina y papal, seguidas por las banderas de cada rama y de la Campaña del Rosario.

Fue muy lindo ver avanzar por las calles de Varela al grupo que iba rezando el rosario detrás de las imágenes de la Mater hasta llegar al portón de Nuevo Schoenstatt. Desde allí fueron directo al Santuario y luego a la Iglesia de Dios Padre donde el P. Javier Arteaga, Director Nacional, y el P. Pablo Pol concelebraron la Santa Misa.

Pastor, pedagogo, misionero, apóstol de María… pero por sobre todo: Padre

Hoy nos encontramos con la Mater a través del alguien muy especial: el Padre Kentenich, el Padre Javier Arteaga explicó. Él nos enseñó a conocerla y a amarla. Nos guía y nos conduce. Es nuestro Padre.

Se lo puede definir de varias maneras al Padre Kentenich: como pastor, pedagogo, misionero, apóstol de María. Pero por sobre todo es Padre. Cada uno lo descubre como su Padre.

La familia Fenelon conoció al Padre en el exilio: Michael (uno de los hijos) escribió en “Memorias con el Padre” que el Padre Kentenich tenía una comprensión paternal, que era transparente y que gracias a él pudieron conocer al Padre del Cielo. La puerta de la casa del Padre Kentenich le hacía pensar en la entrada de la casa del Padre. Hemos podido conocer a un Padre, y a través de Él a Dios.

Características de Dios como Padre, reflejadas en el Padre Fundador:

1. Amor: es la esencia de Dios. Todo por amor, para el amor, en el amor. Todo vuelve a Dios. Los santos amaron tanto que llegaron a contagiar el amor de Dios. Fueron movidos por el amor. Una vez un sacerdote le pregunta al Padre cuál era su intención y él responde: que pueda cobijar en mi corazón a millones de personas.

2. Misericordia: tradicionalmente se establecía que el amor estaba fundamentado en la justicia y la verdad. El Padre establece que lo está, además de en ellas, en la misericordia. Jesús manifiesta la misericordia en el Evangelio. Dios sabe perdonar, reconciliar, olvidar. Es la causa de nuestra esperanza, de nuestro consuelo. “La razón última de la ausencia de Dios es que carecemos de personas que reflejan el amor de Dios”.

3. Tranquilidad y paz: el Padre Fundador es reflejo del amor de Dios, de la tranquilidad y paz de Él. No es que no le afectara lo que sucedía a su alrededor, sino que confiaba en que Dios dirige la historia. “Ningún mal tendré Señor porque Tú estás conmigo”. Su vida estaba en las manos de Dios.

4. Paternidad: el Padre Kentenich es el fundador de la familia. Él asumió ser nuestro Padre. ¿Nos reconocemos como hijos de este Padre? ¿En qué estadío de hijos nos encontramos? ¿Cómo es nuestro vínculo con Él?

  • Hijos responsables: Con María, familia del Padre.
  • Hijos maduros y responsables de la misión del Padre.
  • Seguimos siendo hijos co-responsablemente: familia que anhela al Padre.

¿Qué nos diría hoy el Padre? El amor nos apremia. Háganse responsables de mi familia:

  • Desarrollando el amor a María: comprenderla a María desde la comprensión del Padre. Ella es la imagen de la Iglesia y es Madre.
  • Haciéndose responsables de la familia de Buenos Aires cada uno en su misión. El Padre vivió y entregó su vida por amor a nosotros.
  • Haciéndose cargo de la misión por la que él luchó toda su vida: el hombre nuevo en la comunidad nueva. Hombres fuertes y libres. Una comunidad nueva equivale a una patria nueva, con rostro de familia.

Debemos tener espíritu apostólico: “despiérnense mutuamente porque hay mucho para hacer”. Hay que conquistar muchos corazones para la familia.

Hoy estamos acá para comprometernos con él y demostrarle nuestro amor a la Mater. “Vamos contigo, nuestra mano en tu mano, nuestro pensamiento en tu pensamiento, nuestro corazón en tu corazón. Tu herencia nuestra misión”.

En torno al Padre, siempre

Finalizada la Misa, todos en procesión fueron a saludar a la Mater al Santuario y después se dirigieron hacia la estatua del Padre Kentenich. Las banderas se ubicaron junto al Padre, a sus pies se colocó el recipiente de vidrio en el que cada rama y acción iría colocando el Capital de Gracias para entregárselo al Padre.

Comenzaron las juventudes (JM y JF) siguieron las Profesionales, la Madres, la Obra Familiar…, cada uno expresó al Padre en una oración su deseo de crecer como rama y como Familia. Al finalizar todos rodearon al Padre y tomaron una foto con él, teniendo como fondo el Santuario, signo de la presencia de la Mater.

En Sión

El día continuó en Sión donde el querido asador les preparó unas riquísimas hamburguesas y comenzaron los juegos… Fue una tarde llena de alegría familiar con risas, bromas, bailes, cantos y algunas pirámides humanas que quedaron para la historia…

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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