Cierre del año celebrado en Pehuajó, Argentina

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PEHUAJÓ, Susana Hernández. El 18 de noviembre en Pehuajó se celebró junto con el cierre del año de la diócesis de Nueve de Julio, con la presencia desde el día sábado del P. Guillermo Cassone. Fue la primera vez que este evento se llevó a cabo en Pehuajó.

El sábado por la noche un grupo, junto al Padre, fueron a una cena del Plan Compartir de la Parroquia, eran 180 personas. Como buen cordobés, el P. Guillermo Mario Cassone subió al escenario a contar cuentos y acompañó a cantar tangos.

El domingo desde temprano estuvieron los misioneros de Pehuajó en el Jardín para vestirlo de fiesta y esperar a las delegaciones. El Señor les regaló una mañana como pocas: serena, soleada, con el canto de zorzales; todo allí hablaba de Dios bajo el cobijamiento de María. Con palabras no se puede explicar lo que el corazón sentía. A las 10 hs. comenzaron a llegar peregrinos de Henderson, Nueve de Julio, Bragado, Trenque Lauquen y Treinta de Agosto, además de los de Pehuajó.

El P. Cassone celebró la misa a la sombra de los árboles. Les acompañaron los matrimonios y misioneritos del Colegio Santa María .

Algún día…

Al mediodía todos se trasladaron al salón parroquial donde los esposos habían asado unos ricos chorizos e instalaron una cantina. Primeramente el Padre dio una charlita, anunció el lema del año 2008 “Desde el santuario, discípulos misioneros, para una patria familia”. Después del almuerzo las comunidades fueron dando testimonio del año vivido, de las expectativas para el 2008 y encendieron una vela al pie de las imágenes Auxiliares. A modo de entretenimiento hubo sorteo con premios para la mayoría de los presentes, bailes folclóricos a cargo del ballet local “Folklorama” y canto del “Ave María”. La coordinadora diocesana, Ana Mendizábal, agradeció a todos y con lágrimas en los ojos recordó muy especialmente al P. Esteban Uriburu que se le hizo muy presente al comulgar en el Jardín con palabras que él había mencionado cuando los árboles allí eran muy pequeños: “Algún día a la sombra de estos árboles daremos misa”.

Todo se realizó gracias a Dios, la Mater y la colaboración de muchos seguidores de la Virgen, porque en la semana contratiempos no faltaron pero pudieron sortearlos a todos, y sentir: “Mamá estaba apuntalando detrás”.

Fuente: http://www.schoenstatt.de

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